El 4 de julio se presentará oficialmente en Turín el nuevo Fiat 500, justo 50 años después de que, en la misma capital del Piamonte italiano, lo hiciera el también entonces "nuevo 500". Después, el 14 de julio, día en el que se conmemora la toma de La Bastilla, se comercializará en Francia, y sucesivamente irá llegando al resto de los mercados europeos. Para el nuestro estaba previsto a finales de septiembre o principios de octubre, pero finalmente llegará antes, a principios de septiembre.
El Centro de Estilo Fiat ha sido el responsable de sus líneas, y a propósito, Frank Stephenson, responsable del mismo, quiso desde el primer momento que el nuevo Fiat 500 recordase lo más posible al original; como ya hizo con el nuevo Mini, lo que se demostró un acierto pleno. De hecho, quería incluso que fuera más pequeño de lo que es, pero los actuales requerimientos de seguridad lo impedían. Tanto en el exterior como en el interior ha elegido detalles clave de diseño que a simple vista den la impresión de que el nuevo coche es una reedición del modelo de 1957.
El coche se ha desarrollado partiendo de la plataforma del Fiat Panda, por lo que comparte su distancia entre ejes, de 2,30 metros (el original tenía 1,84). La carrocería tiene, por descontado, un formato de dos puertas laterales como el original, pero añade un portón trasero que da acceso a un maletero de 250 litros de capacidad (el 500 de 1957 llevaba motor trasero y sólo un pequeño hueco con forma de barril de 20 litros bajo el capó delantero). Es 58 centímetros mayor que la original (3,55 metros), 33 centímetros más ancha (1,65 metros) y 17 centímetros más alta (1,49 m.). Su interior está configurado para cuatro plazas, las dos traseras con espacio más que suficiente para ser ocupadas por dos adultos, y goza de un equipamiento muy completo, en el que no faltan los airbags frontales y laterales e incluso uno para proteger las rodillas del conductor.
Hablando de seguridad, el nuevo Fiat 500 cuenta con una estructura inferior delantera reforzada con respecto a la del Panda. Este hecho, sumado al mayor equipamiento de serie, hace que el coche pese unos 30 kilos más que el correspondiente Panda por motorización, lo que supone que en vacío esté entre los 965 y los 1.080 kilos.
Tres motores
Dos motores de gasolina y un diésel propulsarán al nuevo Fiat 500, los tres utilizados en el Panda. La oferta de gasolina se inicia con el propulsor de 1,2 litros y ocho válvulas, que desarrolla una potencia de 69 CV y está asociado a un cambio manual de cinco velocidades. Dará origen a la versión básica de entrada en la gama, calzada con ruedas de 14 pulgadas. La versión Sport estará equipada con el segundo motor de gasolina, el 1.4 de 16 válvulas y 100 CV con cambio manual de seis velocidades, ruedas de 15 pulgadas y control de estabilidad de serie.
La tercera mecánica es la turbodiésel Multijet 1.3 de 16 válvulas, con 75 CV de potencia y acoplada a un cambio manual de cinco velocidades. Este propulsor podría dar origen hasta a tres versiones del 500 por el acabado, la básica, una intermedia y una muy equipada de las que no se conocen aún las denominaciones.
El antecesor
El 4 de julio de 1957 Fiat presentaba un nuevo coche, el nuevo Fiat 500, sustituto del Fiat 500 Topolino, que se había dejado de fabricar en 1955. El nuevo modelo, de menos de tres metros de longitud, fue una idea del genial romano Dante Giacosa (1905-1996), que creo para él un diseño que ha pasado a la Historia y que convirtió al coche en un verdadero icono del automovilismo para la juventud italiana y europea. Del nuevo 500 se produjeron exactamente 3.893.294 unidades en los 18 años que se mantuvo en el mercado, desde 1957 hasta 1975, y con él se ponía punto final a la recuperación de Fiat y de su gama de productos tras la devastación que produjo en Italia la Segunda Guerra Mundial.