Apenas supera los 3,5 metros y, sin embargo, contiene toda la carga deportiva de un grupo como Fiat. Los 100 CV que ofrece su inédito propulsor de 1,4 litros pueden parecer, en principio, escasos, aunque a bordo pronto nos damos cuenta que para mover sus 975 kilogramos pueden ser suficientes si de pasar un buen rato en una carretera revirada se trata.
Conviene ser realistas a la hora de valorar las prestaciones reales del 100 HP. Con las cifras que hoy en día manejamos, 100 CV pueden sonar a poco. Y es que la escalada de los últimos tiempos ha propiciado que vehículos un poco más grandes que el Panda vayan ya por la mágica cifra de los 200 CV.
Sin embargo, la vocación del Panda 100 HP es diferente. Concebido como un urbanita elegante, el 100 HP es ciertamente interesante si nuestros recorridos son fundamentalmente de ciudad. La imagen es impactante, con paragolpes específicos, llantas de 15 pulgadas de exclusivo diseño, volante de piel, cambio de 6 marchas (especialmente útil para recorridos largos) y, además, una interesante tecla Sport que modifica el tacto de la dirección y acelera la respuesta del acelerador para disfrutar plenamente de la conducción deportiva. Exteriormente, es sin duda bonito y muy diferente del resto de la gama Panda.
Buenas sensaciones
No deja de ser un Panda por tener 100 CV. Sin embargo, como ya esbozábamos antes, su comportamiento es excepcional cuando vienen curvas. Parece mentira el buen agarre que tiene. El paso por curva es rápido, no transmite inseguridad y pronto le cogemos confianza a un modelo que es plenamente disfrutable en carreteras de montaña y recorridos plagados de curvas. ¿La autopista? Le gusta, pero menos. Su pequeño tamaño y escasa anchura mandan. La sexta marcha aporta mucha comodidad, hace bajar el consumo (que llega a 6,5 litros) y, sobre todo, satisfará a un cliente que busque elegancia y no renuncie a un toque deportivo. Su precio superará por poco los 12.000 euros, una cifra más que interesante.