Por fin le ha llegado la hora al Fiesta de Ford. El nuevo modelo, que nada tiene que ver con el anterior, excepto el nombre, se comercializará muy pronto, en octubre de este mismo año, y lo hará tanto en carrocería de cinco puertas como de tres (ésta bajo la denominación Sport). En general, su imagen se resume en la de un coche moderno y de líneas muy redondeadas, más vivo en movimiento que los anteriores Fiesta y con motores de hasta 120 CV. Las primeras unidades estarán fabricadas en Colonia (Alemania), mientras que ya el año que viene será la fábrica de Almussafes, en Valencia, la que retomará la producción del modelo.
Un coche a elegir
Si el anterior ya había quedado casi obsoleto frente a su competencia, especialmente por imagen, el nuevo resulta todo un bombón de los buenos. Las líneas redondeadas abundan tanto fuera como dentro, como podéis comprobar, y son más al uso actual. Tanto exterior como interiormente también es más grande, incluso en la versión en la que nosotros más nos hemos centrado, la carrocería de tres puertas, puesto que las dimensiones se han ido hasta casi los 4 metros, aunque con voladizos muy cortos, lo que da esa impresión de compactibilidad tan generalizada.
En las plazas delanteras hay buena distancia al techo, incluso para conductores altos, independientemente de que el asiento se pueda regular o no en altura, en tanto en cuanto la anchura permite una estancia normal en este tipo de coches. En lo que respecta al maletero, con el kit antipinchazos, la capacidad se va hasta los 295 litros, que no está mal. Con rueda normal (aconsejable, según nosotros), la cifra se minimiza hasta los 281 litros; aun así, ha crecido respecto al modelo al que sustituye.
Los materiales empleados disimulan más o menos bien el tacto de plásticos duros y, dependiendo del acabado (Ambiente, Trend, Sport –con llantas de 16" y específico para la versión de 120 CV–, Ghia y Titanium), la impresión puede variar mucho. De todas formas, nos ha gustado la postura de conducción, la accesibilidad y el funcionamiento de todos los mandos y la visibilidad en general. También se hace mayor en cuanto a equipamiento, de serie u opcional, y ya es posible pedir (según versiones también) cosas como el volante regulable en altura y profundidad, airbag de rodillas, arranque sin llave, etc.
Divertido en carretera
No nos hemos podido controlar y nos hemos tirado, directamente, a la versión de 120 caballos, la Sport. Elementos como el volante de cuero, las mencionadas llantas de aleación de 16 pulgadas –sólo para esta variante hay en opción unas de 17"–, los consabidos faldones o los asientos deportivos son propios, que no únicos, de este acabado.
El arranque es rápido y la salida en primera ya nos augura buenas impresiones. Para nuestro gusto, la palanca de cambios es algo corta, pero se maneja bien. La dirección ahora es eléctrica para ahorrar algo de combustible (la versión TDCi de 90 caballos es un verdadero mechero, según las cifras oficiales), y por ello pierde algo de precisión, sobre todo a nivel de información, pero la admitimos como buena. El coche es ágil y acelera bien, pues no pesa demasiado. Tampoco es muy duro, y por eso no es incómodo, por lo que en ciudad no te cansas de él. En curvas lentas es donde te diviertes mucho jugando con el cambio, frenando y acelerando todo lo que permite sin perder demasiada rueda, y apoyando para ver dónde está el límite; es noble dentro de lo que cabe, y se puede jugar bien en cierta manera a descolocar el eje trasero, que mantiene el esquema de suspensión anterior, es decir, por barra de torsión con estabilizadora. En conjunto, ofrece un buen compromiso de estabilidad, gracias también a un equipo de ruedas adecuado, lo que le convierte en un "cochecito" divertido y recomendable a la hora de buscar posibles automóviles de este tipo con cierto brío de respuesta.