domingo, 12 de octubre de 2008 Buscar

Novedades

Jaguar XF

19/02/2008

Manuel Doménech

Jaguar XF

El S-Type ya tiene sustituto en la gama del fabricante británico. Las siglas “XF” denominan al nuevo modelo, para indicar la relación que le une directamente con el XK, el último deportivo de la marca.

Es tanta la relación, visual –el parabrisas delantero y la luneta trasera tienen la misma inclinación que en el XK, y la anchura de las vías es la misma en ambos coches–, estructural y mecánica (emplea las mismas suspensiones y dos de sus motores), que parece como si hubieran inflado el XK para crear un espacio interior para la familia y la apariencia externa de una lujosa berlina con cuatro puertas... pero con el mismo carácter deportivo.

Es el sustituto del S-Type, sin duda, pero no su sucesor, porque la forma de su carrocería responde a un nuevo lenguaje de diseño en el que la deportividad de su estética se aplica con un nuevo enfoque. De lejos, corresponde a la de una berlina de gran lujo, pero acercándose hasta el detalle uno se da cuenta de que el carácter deportivo prima sobre el de lujo. Es un coche ancho, fuerte, con personalidad, en el que las anchas vías delantera y trasera y las grandes ruedas marcan un carácter muy personal, subrayado por el diseño del frontal y de la parte trasera. La aplicación de cromados en la carrocería enfatiza su lujo.

Exquisita realización
Que es una berlina de lujo se pone de manifiesto por cómo ha sido realizado y presentado el interior. Se han empleado materiales de alta calidad, para dar lugar a un ambiente suntuoso y lujoso: un salpicadero con profusión de madera y terminación lacada, una cuidada combinación de la madera, el aluminio y el cuero y pequeños detalles de diseño como el cuero con doble pespunte en el salpicadero, los asientos y los revestimientos de las puertas.

Se ha buscado dotarlo de un espacio interior competitivo, en lo que han colaborado las anchas vías, y se ha conseguido acercando los asientos delanteros hacia las puertas, lo que deja entre ellos un amplio espacio central, que permite, además, una mejor visión hacia adelante de los pasajeros del asiento posterior. Pero ha tenido como consecuencia que esos asientos, de excelente forma y sujeción, sean demasiado estrechos. Detrás, hay anchura suficiente para tres adultos, pero se echa en falta un espacio más generoso para las piernas.

Eso sí, el habitáculo contiene una gran cantidad de huecos de almacenamiento y el maletero admite 500 litros con rueda de repuesto, y 540 sin ella (con kit de reparación), una capacidad que se puede ampliar en 420 litros más plegando el asiento trasero.

En él destaca la utilización de nuevas tecnologías de carácter intuitivo, como el sensor de aproximación para encender las luces interiores y abrir la guantera sólo acercando la mano y la iluminación ambiental nocturna "azul hielo". Pero, sobre todo, destaca el botón de arranque, que al entrar en el coche se ilumina y palpita. Una primera pulsación hace que se abran las tomas de aire del salpicadero, que la pantalla táctil se active y que la "palanca" de cambios cilíndrica "emerja" de la consola central. Una segunda pulsación arranca el motor y deja escuchar su sonido, cada uno de los cuatro motores disponibles tiene el suyo. Y no le faltan sistemas como los tres posibles de sonido, un Bluetooth que permite conectar cinco teléfonos a la vez y diversas tecnologías digitales (TV, interfaz, iPod, iPhone, USB...).

Seguridad estructural
Las cualidades dinámicas del XF nacen de una estructura de carrocería de gran rigidez por el empleo de hasta 25 calidades de acero (templado, al boro, de alta y de ultra-alta resistencia), de aluminio y de magnesio, del empleo de las suspensiones del XK específicamente adaptadas, de la obtención de la mejor aerodinámica (Cx de 0,29) y de un capó delantero equipado con un nuevo sistema de protección de peatones basado en el del XK.

Cuatro son los motores que emplea, todos ellos de sobra conocidos por equipar al XK –los V8 atmosférico y sobrealimentado– y a otros modelos de la marca –los de 6 cilindros, diésel y de gasolina–, entre los que los V8 aportan la mayor deportividad al coche, sin que eso signifique que los otros dos no lo hagan. Si el V8 con compresor es un prodigio de potencia, no se queda atrás el "pequeño" diésel de 2,7 litros, que funciona como un reloj y tiene un rendimiento a tono con la filosofía deportiva del XF. Todos están asociados a un cambio automático de seis velocidades, que se maneja girando la rueda de la consola que oficia de palanca (no nos ha gustado especialmente) o mediante las levas situadas detrás del volante.

El XF tiene un comportamiento de ésos que gustan gracias a su propulsión trasera, aunque controlada por el sistema JaguarDrive Control, que optimiza su capacidad de tracción gestionando el par motor existente, las funciones de la transmisión y las distintas configuraciones del programa dinámico de estabilidad DSC, que se puede desconectar de forma parcial o total; el XF ofrece tres configuraciones de conducción: Estándar, Invierno y Dinámica (sólo para el V8 con compresor).

 

Sites de Grupo Zeta