Mini es una de las pocas marcas existentes que con un solo modelo, y sus respectivas variantes, se mantiene intacta. Con el Clubman, que ahora hemos tenido la ocasión de probar brevemente, aparece el tercer miembro de la "colección" de la marca; primero fue el Mini (a secas), luego el Mini descapotable y ahora éste, en lo que respecta a carrocerías.
Como puede apreciarse, el Clubman propone una carrocería más larga y de mayor capacidad. Hasta las puertas delanteras, mantiene la típica estampa del Mini, y todo su sabor. De ahí para atrás, entramos de lleno en lo desconocido, hasta ahora que nos hemos montado en él, y con un nuevo sabor de boca en cuanto a línea se refiere. Descubrimos esa tercera puerta lateral, casi diríamos que improvisada, y otras cosas más, porque para gustos, ya se sabe… los colores.
Otra cosa
Por fuera, esta versión, que se pone a la venta a mediados del mes que viene, es 24 cm más larga. Eso redunda en una batalla superior en 8 cm y, según la marca, los asientos traseros ganan igual medida con respecto al espacio para las piernas aunque, en realidad, el desahogo práctico no se nota demasiado. Las plazas delanteras son las mismas que ya conocemos, mientras que las de atrás siguen sin ser para tirar cohetes.
El resto de la ganancia se lo lleva principalmente el voladizo trasero, bastante más prominente. Tanto es así, que el maletero, respecto al de un Mini convencional, es inmensamente más capaz. Hablamos de 260 litros en situación normal (y sobre todo una superficie más aprovechable por formas), mientras que con los asientos abatidos nos vamos hasta los 930 litros, que es mucho en un coche de este tipo. Claro que no será precisamente el maletero (creemos) el motivo de compra de este coche. El acceso a éste se hace por las dos puertas traseras y obedece, más que nada, a motivos históricos, pues la primera versión ranchera del Mini tenía este sistema. Por lo que sí puede ser práctico es por la longitud del techo y la posibilidad consecuente de poner una baca más grande, que daría lugar a, por ejemplo, colocar perfectamente en ella una tabla de surf sin sobresalir demasiado.
Por si fuera poco, el Clubman tiene una particularidad cuando menos curiosa. En el lado derecho tiene dos puertas (en el izquierdo no). La trasera, que se abre de forma contraria a la delantera y siempre y cuando esta última haya sido abierta, como en el Mazda RX-8, es muy pequeña y sirve para un mejor acceso a las plazas traseras. Digamos que esta "portezuela" desahoga mínimamente el paso a los asientos posteriores, pero no la recomendaríamos para un uso diario, porque además el cinturón de seguridad del asiento delantero del copiloto está anclado a ella y se interpone, justo en el medio, cada vez que se abre esta puerta. En fin, una cosa curiosa que tienen todas las versiones del Clubman, incluidas las versiones inglesas, que mantienen dicha puerta en el mismo costado.
Diésel y gasolina
La gama de motores del Mini, al menos los que conforman la columna vertebral de la gama, la tiene también el Clubman, que arranca con un precio inicial de escasos 23.000 euros para la versión más asequible. Y todas las motorizaciones contarán con la posibilidad de cambio manual o automático, pero siempre con seis relaciones.
Esta primera toma de contacto, hecha únicamente con el Cooper S con cambio manual, o lo que es lo mismo, el más potente, deja las cosas claras en cuanto a posibilidades. Primero, esos 175 caballos suponen un gran corazón para este coche, que, respecto al Mini Cooper S "normal", como es lógico, es más pesado, lo que se nota en prestaciones y consumos, con una potencia bastante agradable de disfrutar. Segundo, que la también gran cantidad de par de este motor se hace evidente en todo momento, tanto por aceleración como por recuperaciones, y especialmente en aceleraciones fuertes desde marchas cortas (primera y segunda), poniendo incluso en aprietos la transmisión de la fuerza a las ruedas delanteras, puesto que el Clubman mantiene intactas las suspensiones. Es en esos momentos donde quizá el aumento de batalla, la distribución de pesos y las mismas vías propician que en un uso exigente estemos más atentos a la dirección, para controlar de forma más efectiva la situación, puesto que el comportamiento, a falta de hacer más kilómetros con otra unidad más adelante, es similar en cuanto a dureza de amortiguadores y demás.
La gran elasticidad de este propulsor hace que, sin embargo, sea éste un motor bastante utilizable en toda circunstancia: deportivo cuando lo tiene que ser y tranquilo cuando se necesita, suficiente para mover marchas largas en ciudad con soltura y desenvolverse perfectamente con esas citadas seis marchas de la transmisión.