Después de seis años en el mercado, el Nissan 350Z ya tiene sucesor. Comparados ambos, el 370Z supera al 350Z en todos y cada uno de los apartados que caracterizan a cualquier vehículo. Es "más" que el 350Z en todo: en diseño, en agilidad, en potencia, en ligereza, en robustez, en eficacia, en sentido práctico (espacios de almacenamiento y maletero), en diversión al volante, en calidad, en equipamiento, etcétera. También es más corto y tiene unas vías más anchas. En definitiva, es más deportivo.
Los diseñadores de Nissan han querido plasmar en su carrocería los signos "Z" más genuinos, de tal forma que su aspecto externo es muy diferente al del 350Z, a pesar de que aparentemente puedan confundirse... de lejos. De cerca, se aprecia con claridad que el frontal del 370Z es más afilado, menos redondeado, más cercano al del Datsun 240Z. La inclinada línea del techo recuerda al diseño del Nissan GT-R. Y en la zaga, donde se aprecian unos hombros mucho más anchos y salidas de escape dobles, se ubica un spoiler más aparente y un faro antiniebla montado en posición central en la parte inferior del parachoques, claramente inspirado en las luces de lluvia de los monoplazas de Fórmula 1.
Por otro lado, han evolucionado muchísimo los faros. Los delanteros tienen forma de flecha e incorporan iluminación xenón, mientras que los grupos ópticos traseros adquieren forma de bumerán e iluminación por diodos luminiscentes (led).
Más compacto
Es, además, más compacto que el 350Z, 65 milímetros más corto, 30 mm más ancho, repite altura y su distancia entre ejes pierde 100 milímetros. Resulta significativo el aumento de la anchura de vías; la delantera crece 15 mm, y la trasera, 55. Este hecho ha motivado la creación de unos pasos de rueda más prominentes y redondeados, que hacen al coche mucho más musculoso.
La silueta de capó largo, habitáculo compacto y voladizos delantero y trasero muy cortos se ve aderezada con el dibujo de trazo ascendente de la ventanilla y elementos como las robustas manecillas de aluminio de las puertas y el logotipo "Z" situado entre la rueda delantera y la puerta, que contiene ahora el intermitente lateral.
Una elevada calidad de presentación y realización preside un interior biplaza en el que la ergonomía es su punto fuerte. En el entorno del conductor se concentra la instrumentación, incluidos tres relojes situados encima de la consola central (presión del aceite, carga de la batería y reloj digital) y dirigidos hacia él, que se acomoda en un asiento con múltiples reglajes eléctricos y perfecto por forma y sujeción, desde el cual maneja un volante solo regulable en altura. Se trata de un habitáculo muy bien equipado, en el que se emplean materiales suaves y decoraciones de aluminio con detalles redondeados.
El coche, del que se pueden realizar pedidos desde abril (con las primeras entregas en junio), se ofrece con acabados Base y Pack. Para el Base, solo hay la opción de pintura metalizada Anti Scratch (antiarañazos), que cuesta 650 euros. En el Pack, además de la pintura, se puede optar por el navegador más llantas Rays de 19 pulgadas (2.500 euros), por unos asientos de piel y ante (400 euros) y por la transmisión automática (2.500 euros). Con este acabado, es de serie el sincronizador de revoluciones (ver recuadro de transmisiones).
Un motor casi nuevo
La mecánica que impulsa al 370Z es una evolución de la que llevaba el 350Z, a la que se le ha aumentado la cilindrada de los 3,5 a los 3,7 litros. Pero el V6 tiene, además, un 35% de piezas nuevas, más potencia en baja y mayor par a altas revoluciones. No solo es un 6% más potente (331 CV a 7.000 rpm, con la zona roja en 7.500 vueltas) y dispone de un 2% más de par (366 Nm), sino que ha visto reducidos sus consumos y emisiones en un 11%.
El cambio más notable, aparte de la nueva bomba de aceite, los conductos de agua mejorados, los cárteres de aceite reforzados y las tapas de balancines más robustas, ha sido la adopción del sistema VVEL de admisión variable, que modifica el tiempo de apertura de las válvulas y su elevación, logrando así un mejor balance entre potencia, respuesta, consumo y emisiones.
Con todo ello, el motor ofrece un rendimiento excelente, tanto en baja (con mucha progresividad) como en alta, y un funcionamiento equilibrado y homogéneo, emitiendo un sonido bronco y poco refinado, a nuestro entender.
Asociado a los nuevos cambios –tanto el manual como el automático, que se acciona desde las levas situadas detrás del volante, tienen un funcionamiento exquisito–, obtiene unas prestaciones extraordinarias (se trata de nuestra apreciación personal, porque el fabricante no las ha comunicado), con unos consumos que se nos antojan incluso muy reducidos para un coche así: 15,3 litros en ciudad, 7,8 en carretera y 10,5 en el combinado con el cambio manual, y 0,1 litros menos en cada uno de ellos con el automático.
Comportamiento impecable
Batalla corta, distancia al suelo reducida en 15 milímetros, reparto de pesos ideal (53/47), peso reducido (32 kilos menos que el 350Z), rigidez del bastidor aumentada, suspensiones más firmes (25% delante y 8% detrás, con una barra estabilizadora un 35% más rígida) y frenos un 10% mayores (discos de 355 milímetros delante y 350 mm detrás) son las características que hacen que el chasis del 370Z produzca en todo momento un comportamiento dinámico impecable y de una deportividad inusitada.
Es un coche muy fácil de conducir y muy divertido por el comportamiento del cambio, sobre todo el manual, que invita a apurar las marchas para ver cómo funciona el sistema SRC (ver recuadro). Y también es seguro, aunque tiene una cierta tendencia a "mover" el tren trasero si se acelera más de la cuenta, incluso con el ESP conectado; lo cual no deja de ser divertido, sin suponer un problema de seguridad.
Las trayectorias que marca una dirección muy bien asistida son siempre las correctas, y los frenos, con un sistema de relación variable de la frenada desde el pedal, ofrecen distancias muy cortas y una más que suficiente resistencia al uso prolongado. Hay que subrayar que, pese a la mayor rigidez de la suspensión, absorbe bien las irregularidades del terreno, por lo que aporta un confort de marcha convincente.