Después de los calores estivales llegará la nueva gama Saab 9-3, que incorpora un buen número de evoluciones que van mucho más allá del mero "cambio de cara" que todos los fabricantes hacen a sus coches mediada su vida útil. Estéticamente, como está de moda entre las marcas que venden mucho en EE.UU., el nuevo frontal adquiere un aspecto más vertical e incrementa de forma importante el tamaño de la parrilla y las tomas de aire, lo que aporta sensación de robustez. El capó tiene ahora forma de concha, y en algunos modelos hasta el 70% de los paneles exteriores son nuevos.
Por dentro, todavía hay más. La gama de motores se alimenta de tres tipos de combustible: gasolina, gasóleo y E85, este último ecológico y garante de prestaciones similares a las de los otros. La principal novedad es el diésel 1.9 TTiD, que desarrolla 180 CV y 400 Nm de par motor. Todo ello con un consumo de tan sólo 6,4 litros. Incorpora un turbocompresor de dos tiempos cuya carcasa, oculta, está integrada en el colector de escape y contiene dos turbocompresores de diferentes tamaños. Entre 0 y 1.500 rpm, el escape alimenta únicamente al pequeño; entre 1.500 y 3.000 vueltas, el flujo se divide entre las dos turbinas para garantizar una transición suave hasta la máxima potencia por encima de las 3.000 rpm, cuando sólo se activa el turbocompresor grande. De este modo, su régimen de uso es muy amplio, y su fuerza a bajas vueltas, muy destacable.
La opción ecológica del 9-3 es el BioPower 2.0T de 175 caballos, que desarrolla 200 CV con el combustible E85, que además es más barato, porque apenas paga impuestos.
Tracción total
El nuevo sistema activo de tracción a las cuatro ruedas, denominado XWD, está disponible en las versiones Aero del 9-3 Sport Sedán y Sport Hatch, en combinación con el motor turbo 2.8 V6 mejorado de 280 CV (206 kW), que desarrolla casi un 15% más de par motor (400 Nm) para obtener la mayor tracción disponible. Se puede combinar con cajas de cambios manuales o automáticas de seis velocidades. Incluye dos características innovadoras: activa la tracción trasera de forma automática al arrancar para optimizar la tracción y, además, posee un diferencial autoblocante con control electrónico (eLSD) que permite una distribución variable del par entre las ruedas traseras.
Por último, otras discretas mejoras son el modo Sport para las cajas de cambios automáticas y las luces bixenón opcionales.