Debo confesar que me sentí algo decepcionado al contemplar la nueva imagen del coche en el Salón de Ginebra el pasado mes de marzo. No le quedaba nada de aquel Twingo de 1993 del que se han vendido 2,4 millones de unidades en 14 años (sin motores diésel y sin versiones con volante a la derecha). Pero la marca francesa ha tomado la decisión de desarrollar un coche homologable a los de la competencia en el segmento A con la finalidad de atraer a más público (sobre todo al más joven) y de ofrecer más espacio, más seguridad y la mejor tecnología.
El nuevo Twingo abandona el formato monovolumen para mostrar una carrocería con formas que benefician la robustez de su diseño. Su estilo recuerda, aunque más elegante y refinado, al Modus, y en el exterior el único rasgo de estilo que se mantiene del modelo original es la forma de los tiradores de las puertas.
Todas sus dimensiones han experimentado una sustancial variación, aunque se mantenga dentro de la categoría de los coches más pequeños del mercado: 3,60 metros de longitud frente a 3,43, 1,65 metros de anchura frente a 1,63, 1,47 de altura frente a 1,42, 2,37 metros de distancia entre ejes frente a 2,35, 230 litros de capacidad de maletero frente a 168 y un peso de 925 kilos frente a 915.
Práctico y dinámico
No obstante, su diseño es más dinámico, como se pone de manifiesto en la variante GT, que muestra rasgos diferenciadores como un parachoques delantero específico y las custodias de los faros antiniebla, las carcasas de los retrovisores exteriores y el alerón trasero, pintados en un tono gris satinado que acentúa la deportividad del coche.
No cabe duda de que el interior muestra una mayor amplitud para sus cuatro ocupantes, pero mantiene el sentido práctico del anterior Twingo, la misma modularidad de la parte trasera del habitáculo, cuyos asientos se desplazan longitudinalmente de forma independiente hasta 220 milímetros y donde hay un mayor espacio para las piernas de sus ocupantes (hasta 230 milímetros) y una mayor distancia con respecto al techo.
En la presentación del interior se percibe una mejor calidad de realización, aunque los plásticos resultan duros al tacto. El diseño del salpicadero resulta un tanto barroco. El cuadro de instrumentos ocupa una posición central orientada hacia el conductor pero visible para el resto de los ocupantes, mientras que el cuentarrevoluciones (opcional en las versiones bajas de acabado) se sitúa detrás del volante, el navegador (opcional) lo hace en la zona izquierda casi pegado al montante y los mandos ubicados en la consola central están demasiado bajos. Esta disposición obliga al conductor a dirigir su mirada hacia cuatro zonas distintas, lo que no resulta ni práctico ni cómodo.
Un divertido GT
Renault ha elaborado su chasis para buscar el mejor compromiso entre confort y comportamiento. Lo ha hecho con una suspensión independiente –McPherson con triángulo inferior y barra estabilizadora delante y de eje en H detrás con resortes de flexibilidad variable–, con una dirección de asistencia eléctrica variable y con un sistema de frenos de disco (plenos o ventilados) en las ruedas delanteras y de tambor en las traseras
Este chasis se ha trabajado especialmente para la variante GT, la más joven y potente de la gama, endureciendo la suspensión para mejorar el cambio de apoyos, dotando a la barra estabilizadora delantera de mayor sección y empleando amortiguadores presurizados y discos ventilados. El resultado es una conducción ágil y divertida, con un excelente nivel de estabilidad y de maniobrabilidad.
Sin embargo, el motor no está al mismo nivel, no tanto por su rendimiento como por su funcionamiento. Tiene un buen margen de utilización, el turbo entra en acción con la contundencia necesaria y sus 100 CV se dejan sentir, pero asociado a un cambio de cinco velocidades de desarrollos bastante cortos emite un ruido bastante molesto, incluso circulando a menos de 130 km/h de marcador. Está claro que una sexta velocidad le vendría como anillo al dedo, pero un ingeniero de la marca nos explicó que el cambio de seis relaciones que tienen no se puede aplicar a este motor. Una lástima, porque cambiaría radicalmente sus características y mejoraría sus prestaciones y su consumo, ya de por sí suficientemente buenos.