Fue una de las grandes atracciones del pasado Salón del Automóvil de Ginebra, pero, en el fondo, una más entre muchas. Ahora, Opel nos ha brindado la oportunidad de subirnos brevemente a él y conducirlo, y se ha convertido en un auténtico protagonista. Virtudes no le faltan… y mucho camino por recorrer, tampoco.
Sus intenciones están claras: levantar la máxima expectación posible, hablar de la marca y, sobre todo, dejarnos ver cosas que se incorporarán a futuros coches de Opel, como por ejemplo el sustituto del Opel Vectra, que seguramente estará disponible a finales del año que viene y que seguramente tampoco se llamará así ni guardará las mismas proporciones, etc., etc. Es el futuro un poco más cerca, un poco más a la mano; un poco menos incierto
Gran Turismo Coupé
Eso es lo que significan las siglas "GTC". Como es un prototipo, ya lo hemos dicho, es más espectacular, y de hecho el Cx es de sólo 0,25, una cifra muy buena. Bien podría ser un coche de calle, también es verdad, pero lo cierto es que, tal y como está, sería poco práctico para el tráfico habitual de una ciudad: paragolpes que protegen poco, luces muy expuestas a golpes o arañazos, muy poca altura al suelo, suspensiones extremadamente duras... De todas formas, recordemos que no se trata con este coche de lanzar un nuevo modelo, sino de probar en él soluciones de diseño para otros de la gama. Claro, que nunca se sabe y siempre nos queda la duda de si…
Es un tres puertas, como puede verse, y dentro dispone de cuatro plazas. Y, como siempre, las traseras más o menos utilizables, porque no hay mucho espacio para las piernas ni en altura a la cabeza, y del que dispone se gana a base de una banqueta más o menos amplia también y un respaldo con un ángulo de unos 90 grados; vamos, una falsa sensación de amplitud, como en muchos otros modelos de este corte. Pero eso no importa, porque incorpora el sistema Flex4 de Opel, que sirve para desplazar los respaldos y ampliar el maletero. La operación es eléctrica y muy fácil de hacer, con dos botones en el maletero, uno por asiento. Pulsándolos, los respaldos posteriores se recorren hacia delante hasta entroncar con los respaldos delanteros, mientras que el maletero queda con una superficie perfectamente plana. Una gran idea. Se pasa así de tener 500 litros disponibles, una cifra realmente buena, a 1.020. Ojalá viéramos esta solución aplicada en algunos coches de serie.
La distancia entre ejes es de 2.737 mm para un vehículo que está más cercano a los 5 metros. Por eso, entre otras cosas, delante es un coche amplio, aunque, como buen deportivo "aparatoso", te encuentras con una altura del salpicadero relativamente alta y un asiento bajo pero cómodo y que sujeta muy bien el cuerpo. Por cierto, el diseño del salpicadero nos ha gustado mucho, con la pantalla multifunción (navegador entre otras cosas, aunque en este prototipo no funcionaba nada, excepto un vídeo del coche andando) muy visible y sin que haya que apartar demasiado la vista de la línea normal de conducción, y a la vez muy bien integrada en el conjunto. El cambio es manual de seis velocidades, muy manejable, especialmente porque te queda perfecto para empuñar la palanca y engranar las marchas con el antebrazo bien estirado, horizontal y a la medida exacta; ¡bravo por la ergonomía pensada y calculada! Eso sí, en este prototipo no todo es lo que parece, y la mayoría de las funciones no estaban activas. Sólo funcionaban los mandos de las luces, los intermitentes y para de contar.
Alta cilindrada
Este concepto ha sido bautizado para ofrecer un buen escaparate de la marca. Y para la ocasión, Opel le ha metido en el vano motor un propulsor de 2,8 litros, potente y con muchos bajos, que ofrece unos buenos 300 caballos. No es un motor nuevo, y es el mismo de algunos modelos OPC, pero con esta potencia. La toma de contacto fue muy breve, brevísima, y nos dejó con la miel en los labios, aunque mejor eso que nada. ¿Los motivos? Varios. Por un lado, no estaba matriculado. Por otro, las ruedas. Espectaculares, sí, con esa medida de 20 pulgadas en las cuatro esquinas, pero eran artesanales, talladas a mano, específicas para el GTC, y el ingeniero de turno, montado con nosotros a la derecha, se encargaba de las explicaciones in situ, pero también de recordarnos que no nos pasáramos de velocidad, porque, en teoría, las gomas no estaban preparadas.
Tiene turbo y tira muy bien desde abajo, y además está unido a ese cambio manual antes mencionado de seis velocidades de buen tacto y precisión. Lo mejor es que casi es un deportivo prácticamente "puro". Y es que el motor está ubicado longitudinalmente, aunque tiene tracción a las cuatro ruedas con un Haldex para repartir la fuerza entre ambos ejes; indiscutiblemente, es otro alarde tecnológico y de seguridad, pero con tracción trasera hubiera sido ese deportivo que todos esperamos en un prototipo que puede permitírselo. De todas formas, los controles electrónicos, como no podía ser de otra manera en los tiempos que corren, aquí están presentes en forma de IDSPlus, y además suma un diferencial de deslizamiento limitado en el eje trasero. Todo bajo control, vamos, aunque, si te lo propones, también puede ser un coche divertido por potencia. Nosotros no tuvimos, como decimos, oportunidad de probarlo al límite, pero nos quedamos con las ganas… ¡maldito ingeniero!
El chasis muestra también un excelente comportamiento, que se nota en forma de una rigidez notable y de suspensiones muy estudiadas y que cumplen más que formalmente con su cometido. Nos hemos quedado con las ganas de llevarlo por carreteras abiertas, y nos da pena que éste no sea un modelo de serie, o que no pueda llegar a serlo. Por si acaso, animamos a la marca a ello, y seguro que más de un lector se suma también con sólo mirarlo. Desde luego, y eso es innegable, tiene una pinta al natural absolutamente impresionante; tanto, que no parece un Opel.
De los datos que se conocen, que conocemos, Opel anuncia que la velocidad máxima de este coche es de 250 km/h (y está autolimitada), y que para llegar a los 100 km/h desde parado sólo necesita 6 segundos, aproximadamente. No está nada mal.