sábado, 04 de septiembre de 2010 Buscar

Galería Fotográfica

Novedades

Ninguna sigla externa diferencia al 207 GT, sólo se distingue por el diseño y el tamaño de las llantas y por el techo panorámico.

19/09/2006

Manuel Doménech

Peugeot 207 GT Turbo

Aparentemente, nada lo distingue de sus hermanos de gama, pero en su interior late un motor muy especial. Desarrollado por PSA Peugeot Citroën y el Grupo BMW, está sobrealimentado por turbocompresor y dispone de un increíble par desde muy pocas vueltas.

Las siglas GT de este Peugeot 207 ni siquiera aparecen en la carrocería. En apariencia es un 207 más, para España sólo con carrocería de tres puertas. Y si no fuera por las llantas de aleación de 17 pulgadas de diámetro sobre las que se montan unos anchos neumáticos 205/45, nada nos haría pensar que oculto bajo el capó delantero existe un motor de nuevo cuño, con turbo y una potencia de 150 caballos.

Otra diferencia externa, cuestión de equipamiento que también pueden llevar otros 207, es que el techo panorámico es un elemento de serie para todos los 207 GT que se vendan, tanto en España como fuera de ella. Y si la carrocería no muestra señal diferenciadora alguna, menos aún encontramos en la presentación del interior. Incluso el cuadro de instrumentos es común al de todos los modelos de tres puertas con acabado "Sport", con los relojes sobre fondo blanco. Solamente se observan dos pequeños guiños a la deportividad del modelo: los pedales metálicos y agujereados y unos asientos delanteros más envolventes, con una mayor sujeción lateral. Nada más distingue al 207 GT de los demás, aunque en cuestión de equipamiento no le falta de nada, incluido el navegador.

El coche empezará a producirse el próximo mes de noviembre para comenzar a venderse en diciembre en nuestro mercado, aunque la marca todavía no ha comunicado cuál será su precio, que, subrayamos, se ofrecerá en versión única.

Sorprendente.
Sin embargo, como adelantamos, el 207 GT esconde una mecánica fuera de lo normal. Ha sido desarrollada por PSA Peugeot Citroën conjuntamente con el Grupo BMW con el fin de ser utilizada en modelos de las dos marcas francesas y en los de la firma Mini. El 207 GT, en concreto, estrena la versión de 150 caballos, exclusiva para las marcas de PSA, aunque también podrá utilizar las de 120 y 175 CV, que son las que llevará el Mini que se acaba de renovar. De todas formas, este nuevo motor tendrá una gama de potencias muy amplia, con incluso propulsores atmosféricos de baja potencia (desde 75 hasta 120 caballos), caracterizados por incluir un sistema de accionamiento continuamente variable de las válvulas.

En todos los casos se trata de motores de cuatro cilindros en línea con doble árbol de levas, culata de 16 válvulas y una capacidad de 1,6 litros. Y en el que nos ocupa, de cilindrada muy reducida con respecto a los propulsores de igual o parecida potencia a los que sustituye, debido a que la aportación de potencia es generada por el turbo. Este elemento, esencial en el nuevo motor, es del tipo Twin-Scroll. Se denomina así porque los conductos de cada pareja de cilindros están separados en los colectores de escape y en el turbocompresor. Esta disposición tiene como consecuencia que el efecto de sobrecarga se produzca a tan sólo 1.400 revoluciones por minuto y que el par motor –que es de nada menos que 240 Nm– esté disponible también desde bajas revoluciones, de la misma forma que en un motor con compresor mecánico. En concreto, desde 1.400 rpm, para mantenerse en todo su valor hasta las 4.000 vueltas.

Es ese enorme, e inusitado, valor de par lo más característico del nuevo motor, que además está equipado con un innovador sistema de inyección directa de combustible. El resultado es sorprendente, tanto por funcionamiento como por rendimiento. Por funcionamiento, porque es de una suavidad y de una progresividad inigualables. Su capacidad para subir de vueltas desde muy bajas revoluciones es increíble en cualquiera de las cinco velocidades de su caja de cambios manual, como pudimos comprobar en la toma de contacto a la que sometimos al coche. El turbo entra en funcionamiento con fuerza, pero en silencio y con una respuesta inmediata a la solicitación del acelerador, y sin brusquedad alguna.

En cuanto al rendimiento, nos parecieron buenos los 150 caballos que anuncia el fabricante y que se obtienen a un régimen de 5.800 vueltas, ya que se pusieron de manifiesto en toda la gama de revoluciones. En la bondad de su rendimiento tiene mucho que ver el mencionado cambio de cinco marchas, de relaciones bastante cortas, ya que en cuarta y en quinta tiene unos desarrollos respectivos de 28,23 y 34,58 km/h a 1.000 rpm. No obstante, nos pareció que quizá hubiera sido mejor emplear un cambio de seis velocidades, sobre todo para aprovechar mejor el enorme par motor disponible.

Divertido.
De todos modos, con la transmisión de cinco velocidades uno se divierte conduciendo el 207 GT de igual forma. Resulta un ejercicio de lo más interesante acelerar con este motor, cambiar de marcha, frenar y acelerar otra vez, volver a cambiar y así hasta el infinito. Es un coche aparentemente normal, pero con unas cualidades dinámicas sobresalientes y con unas prestaciones muy brillantes. Los valores de recuperación que se obtienen en las velocidades más largas lo dicen todo. A la sensación que obtuvimos en la toma de contacto se corresponden los datos ofrecidos por el fabricante, que hablan de 6,6 y 8,2 segundos para pasar de 80 a 120 km/h en cuarta y en quinta, respectivamente, con el conductor solo, valores que a media carga ascienden a 7,5 y 9,3 segundos.

Lo mismo sucede en aceleración, con 8,1 segundos para pasar de 0 a 100 km/h, y con 15,9 y 29,4 segundos para recorrer los 400 y los 1.000 metros, respectivamente, desde parado. Datos de excepción para este deportivo del segmento B que no quiere aparentarlo exteriormente. Y sorprenden más aún cuando se obtienen con unos consumos muy ajustados, ya que en carretera gasta 5,6 litros cada 100 kilómetros, y en ciudad 9,3 litros. El consumo mixto entre ciudad y carretera que acredita es de 7 litros, con unas emisiones de CO2 de 166 gramos por kilómetro.

Y es divertido no sólo por cómo rinden el motor y el cambio, sino por cómo se comporta el chasis, con unas suspensiones ajustadas a la rigidez de sus elementos que no resultan secas en ningún momento, aunque sí más duras que en las otras versiones del 207, lo que supone que aportan un cierto confort de marcha y, sobre todo, una muy buena estabilidad. Los frenos están a la altura de las circunstancias, y la dirección tiene la precisión justa para que la conducción del coche sea todo lo rápida y segura que su deportividad exige.

 

Sites de Grupo Zeta