En la comunicación de producto, los responsables de la marca francesa lo definen como "rápido, pero sin una deportividad exagerada". Nada más lejos de lo que nos ha parecido, aunque, si con ello quieren dejar un resquicio a la posibilidad, no confesada, de la próxima aparición de una versión RC, daremos la frase por buena.
El caso es que este 308 denota dinamismo desde el primer vistazo a su carrocería, de tres y cinco puertas, aunque en nuestro mercado sólo se venda la de tres, de apariencia aún más deportiva y que ya se puede adquirir, con acabado GT, por 23.900 euros. Un precio que se nos antoja bastante competitivo.
Las diferencias estéticas con el 308 GT "normal" de tres puertas son evidentes, empezando por el frontal, de "nariz" más larga y diseño específico, con una clara similitud con el del concept car RCZ. Sus rasgos son más agresivos, cambia la forma de los faros antiniebla y la generosa entrada de aire central recibe una rejilla cromada.
En la parte superior de la luneta trasera aparece un deflector aerodinámico, que contribuye a una mejor sustentación de la zaga y aporta una mayor deportividad a esa zona. Una altura libre al suelo de la carrocería rebajada en 10 milímetros, debido a las modificaciones efectuadas en las suspensiones, y unas atractivas ruedas de 18 pulgadas de diámetro, con llantas de cinco radios y neumáticos 225/40, completan la deportiva apariencia de la carrocería.
En el interior también se respira un ambiente de marcada deportividad, debido a la utilización del aluminio para el pomo de la palanca de cambios, los pedales y el reposapiés y a la adopción de un volante de cuero de tres radios de diseño específico, en la línea del que lleva el 407 Coupé. En el completo equipamiento que caracteriza al acabado GT se aprecian detalles como el interruptor del sistema de alerta de cambio de carril y, en la consola central, el que sirve para desconectar el control de estabilidad. En cuanto a los asientos, muestran un buen diseño y una convincente sujeción lateral, y permiten una buena postura de conducción ante un cuadro de instrumentos compuesto por cuatro relojes circulares de fondo blanco y muy fácil lectura.
Excelente mecánica
La verdad es que calificar así al motor que mueve a este 308 no es ninguna novedad, ya que ha sido ampliamente ponderado en el 207 RC y en el Mini. Aun así, es de ley hacerlo de nuevo, porque, en un coche que pesa casi 125 kilos más que el 207 y unos 250 más que el Mini, su rendimiento no manifiesta la menor merma. Tiene en la progresividad, la fuerza y un amplísimo margen de utilización sus cualidades más sobresalientes, a las que hay que añadir un funcionamiento muy equilibrado con una sonoridad muy agradable, debido al trabajo que se ha efectuado en las salidas del escape.
Tiene una sobresaliente capacidad de recuperación, debido a su elevado par motor (tarda 7,5 segundos en pasar de 80 a 120 km/h en quinta), que se incrementa desde los 240 a los 260 Nm durante un corto período de tiempo gracias a la función overboost, que se activa en las tres velocidades más largas en plena carga desde las 1.600 a las 5.300 vueltas.
Este motor de inyección directa y turbo está asociado a una nueva caja de cambios manual de seis velocidades, con sincronizadores del tipo "Borg Warner" para mejorar su precisión. Con un peso de 45 kilos, es tan compacta como un cambio de cinco relaciones, y está colocada transversalmente en la prolongación del motor y del cigüeñal. En la práctica, se muestra suave, rápida y precisa incluso en las circunstancias más exigentes, lo que permite una conducción muy ágil y sacarle el mayor partido posible al motor, que dota al coche de unas prestaciones francamente interesantes sin que el consumo se dispare.
Sí es deportivo
Volviendo a lo que decíamos al principio, claro que es rápido, muy rápido, y sobre todo muy eficaz. Y si unimos ambos conceptos, concluimos que sí que es lo deportivo que Peugeot parece querer desmentir. Dotado de una dirección electrohidráulica rápida y muy precisa, mantiene siempre una trayectoria perfectamente definida y traza las curvas con una agilidad inusitada y con la máxima estabilidad.
El ajuste del chasis ha dado el resultado esperado al utilizar muelles y amortiguadores más rígidos en el eje delantero y muelles más duros en el trasero, sin que ello haya perjudicado demasiado al confort. Es difícil hacer que el coche pierda la compostura, tanto es así, que el control de estabilidad entra pocas veces, a pesar de efectuar una conducción muy deportiva. Por cierto, a diferencia de los otros 308 que lo llevan, en los que se desconecta pero vuelve a actuar automáticamente a partir de 100 km/h, en el THP 175 se desconecta por completo, salvo cuando el motor alcanza su máximo valor de par.
Por último, decir que los frenos actúan con fuerza más que suficiente, pero en una utilización intensa muestran signos de fatiga.