jueves, 20 de noviembre de 2008 Buscar

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Peugeot 308 RCZ Prototipo

05/02/2008

Rafa J. CID / Fotos: Jorge BRICHETTE

Peugeot 308 RCZ Prototipo

Peugeot ha creado un coupé apasionante y muy deportivo sobre la base del 308. Pero por el momento es solamente un prototipo, una unidad única, que no tiene garantizado el paso a la producción en serie. El RCZ quiere vivir, quiere ser un coche de verdad.

Jean-Christophe Volredat es un hombre serio, francés, el máximo responsable de los prototipos de Peugeot, y por tanto también del RCZ. Ha pasado un año entero trabajando en él, es como su niño: lo ha creado a partir de la plataforma del 308 y sólo para montarlo han sido necesarios cuatro meses. Y hoy no lo está pasando bien, porque a alguien se le ha ocurrido dejárselo a la prensa. Para que no le pase nada a esta unidad, que es única y que debe acudir al Salón de Ginebra en breve, ha venido expresamente desde París para sentarse a mi derecha. Si algo malo le ocurriese a esta pieza, su trabajo sufriría un serio revés.

Nada más cerrar la puerta, me mira con desaprobación –le parece que he cerrado muy fuerte–, me dice que pise bien el embrague para cambiar de marcha y la primera aceleración se traduce en gestos de nerviosismo por su parte. Le gustaría decirme que me bajase del coche de inmediato, que se lo lleva a lugar seguro… pero no sería algo sensato, pues debe dar a conocer su obra, y que los periodistas y el público muestren su agrado por él. Eso es lo que precisa para convencer a sus superiores de que el RCZ pase a la producción en serie en 2010. Así que a Jean-Christophe no le queda otro remedio que sentarse y rezar para que todo salga bien.

Mejor de lo previsto
Mientras el bueno de Jean-Christophe sufre como si hubiese secuestrado a su hija con el consentimiento de la misma, yo me lo paso en grande. Es poco frecuente que nos dejen prototipos, así que subirse a uno es apasionante: hay tanto que ver y que examinar, que cada segundo, cada gesto del coche, aporta un montón de información.

Los prototipos, realizados a mano, no tienen la calidad de terminación de un modelo de serie, ajustado tras infinidad de tests y de muchas unidades de pruebas. Que la puerta haya hecho ruido al cerrar o que el cinturón de seguridad roce torpemente en la ranura por la que tiene que deslizarse son algunos de los indicadores que dan fe de ello. Pero los acabados del salpicadero son excelentes, tanto por las terminaciones como por los materiales empleados: está cubierto de cuero y el atractivo diseño tiene importantes variaciones frente al del 308 de calle. Es decir, se percibe el esmero con el que esta unidad ha sido realizada, y del que seguirá dando muestras a lo largo de la prueba. Vamos que, como prototipo en sí, tiene una enorme calidad que me ha sorprendido favorablemente.

Por otra parte, el aluminio ha sido utilizado en las barras laterales del techo o los tiradores de las puertas, además de otros lugares donde no se ve –como las suspensiones–, lo que ha logrado que el peso ronde los 1.200 kilos, unos 100 menos que el modelo del que deriva, que tiene su misma longitud, 4,27 metros.

Una vez en marcha, para tranquilizar a mi copiloto sin perderme sensaciones, intento distraerle con conversación. "Últimamente tenemos a Sarkozy y a Carla Bruni todos los días en la televisión", le digo. Hasta se ríe comedidamente. Mientras, acelero sólo en las rectas para comprobar las bondades del motor, y utilizo marchas largas para pasar las curvas rápida y silenciosamente, lo que da una apariencia de menor velocidad y me sirve igualmente para sacar conclusiones.

La sensación que aporta la dinámica es parecida a la de un coche de carreras; le falta un hervor en lo que a ajuste final se refiere, que si se escucha algún chirrido de la amortiguación o de los frenos, que si la caja de cambios es un poco seca… pero, a cambio, todos los elementos son, en realidad, de primera, superefectivos. El mayor ancho de vías y la calidad y firmeza de la suspensión le convierten en el coche más deportivo de Peugeot, de largo. Los balanceos de la carrocería son nulos, las ruedas se dirigen allí donde apuntas y la precisión de conducción es muy elevada. Todo ello sin olvidarse de mantener cierto confort de marcha. ¡Enhorabuena, monsieur Volredat! Y la cosa continúa. Los generosos frenos Brembo detienen al coche rápidamente y la citada caja de cambios resulta muy rápida y precisa, mejor que la de serie. Ésta va asociada al motor 1.6 turboalimentado de inyección directa que PSA fabrica en cooperación con BMW. Este motor, para la ocasión, ha incrementado su potencia hasta los 218 CV, y éste es otro de sus puntos fuertes. Su par motor es de 280 Nm, que pueden ser 300 puntualmente con la función overboost.

Destaca por su presta entrega de la fuerza, a pesar de los 40 caballos más de potencia que le han extraído. No hay que acudir a menudo a la caja de cambios para obtener rápidas respuestas, de manera que el agrado de conducción es elevado: el coche se mete en las curvas con fe ciega y el motor responde siempre cuando lo necesitamos. Ah, y como no está tan filtrado, su sonido –que podría molestar si fuese el de un coche de serie– resulta apasionante.

El alemán Boris Reinmoller, el diseñador del vehículo, también ha venido a acompañarnos. Sus dibujos han tenido que competir con los de otros 30 diseñadores de Peugeot, y su talante es muy distinto. "Creo que debes ser la persona que más ha conducido el RCZ –me dice con envidia–, ¡yo lo he dibujado, pero todavía no he podido probarlo!". Le pregunto si esas formas tan agresivas y originales del prototipo podrán conservarse a la hora de fabricar el modelo definitivo. "Sí –contesta–, puede ser exactamente igual. Hoy en día, sólo en coches de bajo coste tenemos que ajustarnos a ciertas formas. Tenemos mucha libertad para crear". Por su parte, Jean-Christophe afirma lo mismo del chasis y el motor: "El coche será igual de deportivo si sale a la venta…".

Finalmente, al bajarnos del vehículo, éste me agradece el cuidado que he tenido con él y se atreve a que lo mueva, para unas últimas fotos, sin su presencia.

Conclusiones
Si sus responsables no mienten, el 308 RCZ será un coupé apasionante, pues su prototipo lo es. Asegura sensaciones cercanas a las de un Audi TT o un Nissan 350Z, y su precio debería ser inferior al de éstos. Devuelve a la firma un toque de deportividad de la que casi se ha olvidado y aporta un chorro de dinamismo también en lo estético. Así que la única duda parece ser si Peugeot tiene la suficiente imagen de marca como para competir en el segmento de los coupés más deportivos, duda que debe borrarse al tener constancia del éxito de Nissan, una firma también generalista. El saber hacer para crearlos lo tiene y le sobra. ¡Queremos que lo fabriquéis!

 

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