jueves, 20 de noviembre de 2008 Buscar

Seis generaciones en 32 años

Hace más de tres décadas, en 1974, Porsche sorprendió al mundo con un modelo, basado en su popular 911, cuya mecánica estaba alimentada por un turbocompresor de los gases de escape. Desde entonces, turbocompresor y Porsche han estado ligados de forma inseparable. Como anticipo de aquel coche, Porsche inscribió en las series norteamericanas CanAm de 1973 el vehículo de competición 917/30, pionero en la tecnología del turbocompresor, que permitía que su motor alcanzase los 1.100 caballos.

Tampoco eran despreciables las prestaciones que lograba aquel primer Porsche 911 Turbo presentado en el Salón de París de 1974. Con 260 caballos de potencia, alcanzaba una velocidad de 250 kilómetros por hora y aceleraba desde 0 hasta 100 km/h en 5,5 segundos. El segundo de los 911 Turbo apareció en 1977 aportando una innovación tecnológica. Se trataba del intercooler, un intercambiador de calor que enfriaba el aire caliente del turbo a menos de 100 grados centígrados, lo que reducía la presión del turbo sin que se produjeran pérdidas de potencia (que era de 300 caballos) en el motor.

El tercer modelo, que llegó 13 años después, desarrollaba 20 caballos más de potencia que el segundo. Se caracterizaba por llevar un turbo y un intercooler un 50% más grandes y por emplear un avanzado sistema de gestión de los gases de escape mediante un convertidor catalítico de tres vías con tecnología de sustrato de metal. En 1995 llegó la cuarta generación del 911 Turbo acompañada por un nuevo motor de 3,6 litros alimentado por un doble turbocompresor; una tecnología ya empleada en 1987 en el Porsche 959. Sus cifras eran apabullantes: 408 caballos de potencia, 540 Nm de par motor, 290 kilómetros por hora de velocidad máxima y 4,5 segundos para alcanzar los 100 km/h desde parado.

Finalmente, la actual generación, que lleva en el mercado desde 2000, incorpora dos conceptos de motor en uno gracias al sistema VarioCam Plus. Esta tecnología ajusta el árbol de levas para la fase de admisión y varía el recorrido de apertura de las válvulas, según las necesidades, por medio del sistema Motronic de gestión del motor. De esta forma se reducen el consumo de combustible y las emisiones, y se mejora el refinamiento del motor, que desarrolla 420 caballos.

Novedades

Porsche 911 Turbo

16/05/2006

Manuel DOMÉNECH

Porsche 911 Turbo

Cada vez más potente, cada vez más refinado, cada vez mejor dotado tecnológicamente. La sexta generación del 911 Turbo es una auténtica joya de la mecánica que demuestra el saber hacer de una marca que siempre encuentra los mejores recursos para evolucionar sus coches.

16/05/06
Porsche amplía su actual gama de automóviles deportivos con la incorporación del nuevo 911 Turbo, que, tras presentarse oficialmente a principios del mes de marzo en el Salón de Ginebra, se comercializará a partir del 24 de junio con un precio de 148.326 euros. Como ya sucedió con los anteriores 911 Turbo, se ha desarrollado partiendo de la base, tanto mecánica como estética, del Porsche 911 en curso. En este caso, del correspondiente a la serie 997, si bien su apariencia externa se corresponde con unas superiores cualidades mecánicas ligadas a las innovadoras tecnologías que se han aplicado en él.

Así, son características del diseño de su frontal unas tomas de aire de refrigeración muy marcadas, que, junto con los faros ovalados bixenón –que forman parte de su equipamiento de serie–, definen una imagen inconfundible. Su apariencia frontal se realza con unos anchos y hundidos faros antiniebla que, junto con los intermitentes dotados con el sistema led de diodos luminiscentes, las luces de posición y las tomas de aire, se integran en un nuevo faldón aerodinámico delantero.

En su perspectiva trasera muestra una apariencia rotunda y poderosa, debida, principalmente, a las salidas de escape, cuya anchura es 22 milímetros mayor que las del 911 Turbo anterior y están alineadas con el rediseñado alerón posterior. Este elemento aerodinámico se inclina ligeramente hacia abajo en sus zonas laterales para adaptarse al contorno del parachoques trasero. También han sido rediseñadas las tomas de aire laterales, situadas detrás de las puertas.

El ambiente del interior de este 911 Turbo es muy parecido al del 911, aunque con respecto al anterior 911 Turbo ha recibido equipamientos adicionales. Así, es nuevo el volante deportivo de tres radios, con el núcleo central, que contiene el airbag, de cuero del color del interior. Hablando de airbag, la seguridad pasiva del coche está formada por airbags frontales, laterales de protección del tórax (integrados en los asientos delanteros) y de cabeza (integrados en las molduras de las puertas). El asiento del acompañante lleva anclajes Isofix para sillitas de niños. Los asientos incluyen reglajes eléctricos hasta para el apoyo lumbar, y el del conductor lleva función de memoria, que se puede activar desde el mando a distancia, así como para el retrovisor exterior correspondiente. La palanca de cambios muestra un diseño exclusivo, y el ordenador de viaje contiene un indicador de soplado de los turbos.

A pesar del mayor contenido de serie del coche, es cinco kilos más ligero que el anterior modelo. Esto se debe a que las puertas son de aluminio y pesan alrededor de 11 kilos. Han sido construidas mediante un método especial que garantiza la misma protección que las puertas de chapa del 911 Carrera.

Potencia extra
El motor del nuevo 911 Turbo desarrolla ahora una potencia de 480 caballos a 6.000 revoluciones por minuto, es decir, 60 más que su antecesor. De este modo, la potencia específica del motor bóxer de 3,6 litros de capacidad es la más alta alcanzada hasta la fecha por un Porsche, con un valor unitario de 133 CV/litro. También ha aumentado el par máximo, que de 560 Nm, disponibles entre las 2.700 y las 4.600 revoluciones por minuto, pasa a ser de 620 Nm, desde las 1.950 a las 5.000 vueltas.

Este propulsor, asociado a una caja de cambios manual de seis marchas, permite que el coche necesite tan sólo 3,9 segundos para pasar de 0 a 100 km/h, y que alcance los 200 km/h en 12,8 segundos. Las recuperaciones son igualmente brillantes, sólo tarda 3,8 segundos en pasar de 80 a 120 km/h, en quinta velocidad. Sin embargo, a pesar de las mejores prestaciones, los ingenieros de Porsche han logrado reducir en un 10% el consumo medio de combustible con respecto al motor del anterior 911 Turbo, que se sitúa ahora en los 12,8 litros cada 100 kilómetros.

Equipado con la transmisión automática Tiptronic S de cinco velocidades opcional (3.168 euros) obtiene unas cifras de aceleración aún más impresionantes: de 0 a 100 km/h en 3,7 segundos y de 0 a 200 km/h en 12,2 segundos. También ofrece ventajas en su capacidad de recuperación. En la penúltima marcha es capaz de pasar de 80 a 120 km/h en 3,5 segundos. Y el consumo de esta variante es 0,3 litros más bajo que en la versión precedente: 13,6 litros cada 100 kilómetros. Porsche anuncia la misma velocidad máxima para las dos transmisiones: 310 km/h.

La respuesta del nuevo 911 Turbo puede mejorar todavía más con el paquete “Sport Chrono Turbo”, disponible por primera vez en este modelo por 1.368,40 euros extras. Esta opción permite que el conductor active durante un breve período de tiempo una potencia extra (overboost) por medio del interruptor “Sport” situado junto a la palanca de cambios. Con este incremento suplementario de presión de los dos turbos de geometría variable, de 0,2 bares durante 10 segundos, el par motor pasa de 620 a 680 Nm en la gama media de revoluciones. De esta manera, se reduce el tiempo de recuperación de 80 a 120 km/h en 0,3 segundos, por lo que queda establecido en 3,5 segundos con el cambio manual.

Más seguridad
El nuevo 911 Turbo dispone de un sistema de tracción integral controlado de forma electromagnética por medio de un diferencial central con embrague multidisco PTM. El sistema “Porsche Traction Management” (PTM) asegura una distribución de potencia variable a los dos ejes motrices. Dependiendo de las condiciones de conducción, determina de forma constante la distribución óptima de par con el objetivo de garantizar la mejor conducción. Esto se traduce en una mayor agilidad en carreteras estrechas, una excelente tracción en lluvia y nieve y la máxima seguridad activa, incluso a altas velocidades. Este nuevo sistema de transmisión integral se puede complementar con un diferencial trasero autoblocante (1.216 euros).

Y hablando de seguridad, su sistema de frenos incluye discos con pinzas fijas monobloque, de seis pistones en el eje delantero y de cuatro en el trasero. En comparación con el 911 Turbo anterior, el diámetro de los discos ventilados y perforados en las ruedas de ambos ejes se ha incremen- tado en 20 milímetros. Tienen ahora un diámetro de 380 mm en las ruedas delanteras y de 350 milímetros en las traseras. Como opción (9.369,60 euros), se ofrece el sistema de frenos cerámicos PCCB (“Porsche Ceramic Composite Brake”).

Además, está equipado, de serie, con el sistema de amortiguación activa PASM (“Porsche Active Suspension Management”), que permite al conductor elegir entre dos modos de suspensión: Normal, para una conducción confortable, y Sport, para una conducción deportiva.

Sensaciones fuertes
¡Qué barbaridad!, lo que pueden 60 CV más, y no es de extrañar, porque son muchos, pero no sólo es la potencia la responsable de esas sensaciones, ya que el enorme par motor empuja al coche desde poco más de las 1.500 vueltas con una fuerza incontenible –o con una progresividad encomiable–, y es que el nuevo 911 Turbo sabe ser dócil si el conductor quiere que lo sea, y puede ser salvaje a poco que su conductor se lo solicite.

Y para ser salvaje tiene todos los ingredientes necesarios: unos frenos estratosféricos (con razón sus rivales siempre ponderan a Porsche por los frenos con los que equipa a sus coches, Cayenne incluido), una suspensión rígida como pocas, que no asienta el coche a la carretera, sino que literalmente lo pega a ella, y una dirección directísima, precisa como pocas, que mantiene, eso sí, como puede la trayectoria del coche debido a la potencia que llega al unísono a las cuatro ruedas; descomunal.

En la toma de contacto con el coche hemos podido conducir por estrechas carreteras, algunas bastante bacheadas, en las que pudimos comprobar que el modo Normal del sistema PASM se basta y se sobra para que el coche manifieste toda su deportividad. Incluso resulta algo seca. El modo Sport resulta demasiado seco, por lo que, según nuestra opinión, es sólo utilizable de verdad en carreteras perfectamente asfaltadas y lisas; se podría decir que un circuito sería su terreno más idóneo.

El cambio manual es de una rapidez y de una precisión encomiables, tanto, que pide ser utilizado sin descanso, pero el Tiptronic S es superlativo. En cuanto a los frenos, los cerámicos son extraordinarios, y si no fuera por los casi 10.000 euros que cuestan serían imprescindibles para sacar todo el jugo al coche. Pero si están interesados en el nuevo 911 Turbo, no lo duden, el equipo ¿normal? de frenos merece matrícula de honor. Lo que no la merece es el precio, pero en un coche así eso es lo de menos.
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