Hasta el nombre es apasionante en esta interesantísima versión del Clio. Además del aderezo exterior, muy sugerente por cierto, y del distintivo de versión limitada debajo de la palanca de cambios, el Clio Sport F1 Team R27 es muy recomendable por potencia y precio y, sobre todo, por diversión de conducción.
Empieza la marcha
El Clio ya te sugestiona nada más verlo. Hasta el azul que hemos tenido nosotros le hace más racing. Ya sólo con las pegatinas exteriores, Renault ha sabido otorgarle la imagen exacta. Luego, a través de llantas, algún que otro spoiler discreto, etcétera, termina por rematarse una sensación que ya predispone a algo positivo. Es como los prolegómenos antes del acto.
Y el acto llega en el interior. Precisamente con los detalles por dentro, y muy especialmente por los bacquets casi de competición, disimulados con un cuero de muy buena ejecución.
Luego está lo realmente deseable, la conducción. Arrancas y encuentras un motor con fuerza que te dispara rápidamente hacia adelante. El conjunto pesa relativamente poco, y el cambio de seis marchas permite relaciones cerradas con poca caída de vueltas entre marcha y marcha, por lo que encuentras un coche que acelera bien y que corre de verdad, aunque no es menos cierto que para ello es mejor ir alto de vueltas. Este Clio pide más y uno se anima. El agarre en carretera es alto, y cuando se pierde, si es que llegamos a ello, nos encontramos con un chasis noble y fácil de volver a encauzar sin el mayor problema.