Si antes los coches familiares eran los más aburridos de sus respectivas gamas, la cosa hace tiempo que ha cambiado: ahora es habitual que sean objeto de deseo para un público más joven y pudiente que el que compra berlinas de similar tamaño.
Por ello, su aportación va más allá de un maletero más amplio, que bien puede ser para la familia, o también para los que no la tienen: que si la tabla de surf, que si los chuchos... El Renault Laguna Grand Tour llega además con un reglaje de amortiguación que bien puede ser considerado deportivo, y con más equipamiento de serie que la versión de la que deriva.
Como a ti y a mí lo que nos gusta es conducir, vamos a empezar por ahí. El chasis del Grand Tour sorprende. Es de los pocos –junto con el Ford Mondeo– que resultan altamente gratificantes entre los de su categoría, y su talante es deportivo. Sí, deportivo, con todas las letras, pues mantiene un rodar suave pero preciso y ágil, con tanta firmeza de suspensión que incluso podríamos decir que los que valoren el confort en primer término podrían encontrar modelos más adecuados (y aburridos). Se mete en las curvas de forma decidida, da confianza al conductor y sus reacciones al límite son muy nobles. Para ello, muelles y amortiguadores son más firmes que en la berlina, y las barras estabilizadoras han crecido de 19,5 a 24 mm.
Más grande
El maletero del Grand Tour tiene una capacidad de carga de 508 litros gracias a su mayor altura y a los 10 centímetros que ha crecido la parte trasera, conservando sin embargo la misma distancia entre ejes. Por ello, el interior no ha cambiado prácticamente en nada.
De nuevo en el maletero, resulta muy cómodo el sistema ideado para abatir los asientos traseros: basta con pulsar suavemente un botón para que esto suceda, sin tener siquiera que tocarlos.
Muchas versiones
En total, la gama Laguna Grand Tour se compone de siete motores diferentes. En gasolina tenemos los 2.0 de 140 CV, 2.0t de 170 y 2.0t GT de 205. Ya en diésel, el pequeño 1.5 dCi de 110 CV es secundado por su hermano mayor 2.0 dCi, del que la firma del rombo extrae 130, 150, 175 y 180 CV, correspondientes estos últimos a la versión dCi GT. Pueden casarse con cinco niveles diferentes de equipamiento, que incluyen en todos los casos faros antiniebla, conexión Bluetooth, regulador y limitador de velocidad, seis airbag, climatizador, radio y control de estabilidad, entre otros elementos.
El abanico de precios va de los 23.000 a los 35.500 euros, incluyendo los posibles descuentos o aumentos en el precio debidos a los cambios en el impuesto de matriculación.