No es la primera vez que definimos a este vehículo como un juguete muy recomendable. El Swift en esta versión Sport no sólo es atractivo y bonito de línea, sino que además es uno de esos coches a los que nunca haces ascos. Sencillamente porque con esos 125 caballos de potencia, su contenido peso y su agilidad en toda circunstancia hace que te sientas cómodo, relajado y con confianza en todo momento.
Alternativa fiable
Quizá esté en la mente de pocos compradores sencillamente por desconocimiento, pero el Swift Sport de tres puertas y 125 caballos es una excelente alternativa a otros coches de su segmento más caros y no necesariamente mejores. Vamos, un coche muy recomendable por diversión de conducción. Lo que no implica, además, que obre como un perfecto ciudadano por su agilidad en todos los terrenos, desde la ciudad hasta la carretera, que es donde se disfruta de verdad. Y es que tiene esa excelente dualidad de servirte como diversión plena o para que se mueva tu chica por la ciudad sin la mayor pretensión de hacer carreras con nadie ni contra nadie.
Con una amortiguación ni dura ni blanda, el Swift Sport te permite divertirte en carreteras de curvas de forma casi, podríamos decir, excepcional. Sus escasas inercias y su facilidad de manejo en estas circunstancias ofrecen horas de diversión si estás dispuesto a aguantar y no te faltan ganas.
Las carreteras reviradas son su mejor banco de pruebas y es un coche que responde bien a la dirección y a los frenos, que no suelen sufrir demasiado aunque lo sometamos a grandes esfuerzos, aunque ya puestos a pedir le pediríamos una sexta marcha al cambio. Por si fuera poco, es cómodo por dentro, con un nivel más que aceptable en cuanto a calidad real y percibida.