jueves, 20 de noviembre de 2008 Buscar

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Salón de Bolonia

12/12/2006

Manuel DOMÉNECH

Salón de Bolonia

Ha alcanzado la internacionalidad, pero ya no es el mismo. Le falta esa característica tan especial que le había hecho famoso: el protagonismo de la competición frente al producto de la calle. Ahora tiene primicias mundiales, pero sin el sabor y el atractivo de los coches de carreras y su entorno.

Es una pena que se pierdan oportunidades como la que nos tenía acostumbrados la cita de Bolonia de cada mes de diciembre. Era algo así como un repaso a la competición del año en estado estático y dinámico salpicado de esos coches de serie que son la base de los de carreras, integrado todo en un ambiente muy especial, casi único. Junto al Motorshow se celebraba el Memorial Bettega, competición en la que estaban los mejores pilotos del mundo en todas las especialidades.

Pero eso ya no es así, pues la 31ª edición del Motorshow de Bolonia se ha convertido en internacional y ha perdido su carácter, su contenido... y hasta su Memorial, que ahora lleva el nombre de un patrocinador, Shell, y en el que ya no están presentes los mejores del mundo. En resumen, como profesionales del deporte nos ha decepcionado, y aunque como profesionales del producto automóvil hayamos aplaudido la presencia de un buen elenco de primicias mundiales (14 en total), hemos regresado a casa con la sensación de haber asistido a un Salón insulso, sin ambiente, sin alegría.

En todos los segmentos
Sea como fuere, tenemos la obligación de contar lo que vimos, en algún caso vehículos que serán muy interesantes de cara al mercado. Sin lugar a dudas, dos han sido los protagonistas de la muestra boloñesa; el primero, el Toyota Auris, del que contamos más cosas junto a estas líneas, y a su estela, el renovado Opel Astra, con el que competirá en el duro mercado de los turismos compactos. Y aunque ya conocido, el Smart Fortwo se puso "de largo" en Bolonia, como no podía ser de otra manera, ya que el italiano es su mejor mercado.

Tampoco tiene nada de especial que en Bolonia las marcas pongan el acento en sus vehículos "fuera de carretera", ya que la aceptación de los 4x4 es también muy amplia. Al respecto, lo que más llamó la atención fue la exhibición estática y dinámica del Fiat Pandakar. Y es que del Panda se extrapolan cada vez más y mejores versiones; no obstante, es líder incontestable en su segmento en Italia.

En la misma dirección, evolucionar coches de serie para resultar más atractivos y más dinámicos en carretera y ser capaces de salir de ellas con cierto éxito, Volkswagen y Skoda mostraron como primicias el Volkswagen Cross Touran, derivado del monovolumen compacto Touran, y el Skoda Roomster Scout, extrapolación del pequeño monovolumen checo Roomster.

Al lado del Cross Touran lucía el Touareg, con una cuidada renovación estética que ha corrido paralela a la efectuada en el Porsche Cayenne (información más detallada en la página 26 de la revista), si bien la marca de Stuttgart ha reservado su coche para el Salón de Detroit, y es que el mercado estadounidense es el más importante para ella. Y para terminar con este capítulo, Land Rover exhibió su robusto Defender en una nueva versión que, aunque modernizada, mantiene la imagen que tan popular lo ha hecho desde su aparición en el mercado, hace ya 58 años.

El fenómeno pick-up
Es conocida la tendencia "americana" de la sociedad italiana, y un ejemplo más de ello es la creciente acogida que tienen los vehículos pick-up, un hecho que también se ha reflejado en el Salón con la aparición mundial de una nueva generación del Tata TL Sprint, de diseño redondeado y un aspecto de calidad. Llegará a nuestro mercado a finales de 2007, con cabina simple y doble cabina. Por su parte, SsangYong también aprovechó la ocasión para mostrar por primera vez en Europa el pick-up derivado del Actyon, que se presentó oficialmente en el Salón de Seúl.

Éstos eran los nuevos, pero todos los fabricantes de pick-up los mostraban de manera privilegiada en sus stands: Mitsubishi, Nissan, Toyota y hasta la china Great Wall Motor, con el modelo Wingle, un vehículo de doble cabina, con cinco metros de longitud, tracciones 4x2 y 4x4 y motor turbodiésel de 2,8 litros y 95 caballos. Por cierto, la misma marca aportó como novedad mundial el Hover Sport, un SUV de lujo de 4,62 metros y equipado con un motor de gasolina de 2,4 litros, de origen Mitsubishi.

Las otras novedades
Poco más dio de sí el Salón del Automóvil de Bolonia, si exceptuamos la presencia en el stand de Ford, también como primicia mundial, del modelo C-Max, en cuya carrocería se plasman los genes del "Kinetic Design", lo que le convierte en una especie de mini S-Max. Junto a él se mostró el modelo de preproducción del nuevo Mondeo SW. El protagonismo en Chevrolet corrió a cargo de otro turismo con carrocería familiar, el Nubira SW, que en su interior incorporaba un nuevo motor: un moderno cuatro cilindros de 2 litros, con inyección directa por conducto común, 16 válvulas y turbo, con una potencia de 121 caballos y asociado a un cambio manual de cinco marchas.

¿Y de los carroceros? Otra desilusión, sólo Zagato presentó algo digno de ser calificado como novedad, aunque era una réplica del Lancia Aprilia Sport, construida por Andrea Zagato de la misma forma que su abuelo Ugo elaboró el original en 1938, pero con tecnologías modernas. En cuanto a las marcas, en muchas se exhibían concept cars, pero todos ya sobradamente conocidos.

 

 

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