Es la segunda generación de un coche que ha vendido hasta ahora 640.000 unidades, lo que demuestra su éxito. Ahora, pretende superar esa cifra con unas características más depuradas en todos los sentidos. Es más atractivo y moderno, gracias a que su carrocería adopta el diseño del nuevo Fabia Hatchback. No crece, ya que los 7 mm más de longitud que anuncia la marca son insignificantes, pero sí es 46 mm más alto, lo que hace que el interior sea más capaz, tanto para los pasajeros como para los equipajes.
Los ocupantes de las plazas traseras disponen de 45 milímetros más de distancia hasta el techo, y de 33 mm más para las piernas, y el maletero admite hasta 1.460 litros, 235 más que el actual modelo, con una longitud que casi llega al metro. De esta forma, puede presumir de ser casi el equivalente al de un coche del segmento superior.
En el habitáculo, repite la presentación del Fabia en lo que atañe al diseño del salpicadero y a la calidad de realización, con unos acabados excelentes y unos materiales de buen tacto. Como él, se ofrecerá, a partir de marzo de 2008, en versiones Classic, Ambiente, Sport y Elegance, con un buen equipamiento en el que el ESP será opcional.
También la oferta mecánica es la misma del Fabia, con siete motores sobradamente conocidos: cuatro de gasolina, con potencias de 60, 70, 86 y 105 caballos, y tres diésel, de 70, 80 y 105 CV, todos asociados a cambios manuales de cinco velocidades, aunque el 1.6 de gasolina de 105 caballos dispone, además, de uno automático de seis marchas con función Tiptronic.