La nueva estrategia en motores de gasolina de Volkswagen demuestra que obtener potencia no es, como se pensaba, cuestión de aumentar cilindrada. Bien al contrario, la familia TSI confirma que con pequeñas cilindradas sobrealimentadas por turbocompresor –que en algunos países suponen ventajas fiscales– no sólo se logran potencias mayores, sino consumos más ajustados y emisiones inferiores.
El modelo Golf ha sido el elegido para contar con el tercer desarrollo de los motores TSI, el de menos potencia, porque Volkswagen decidió, cuando empezó su desarrollo en el año 2000, iniciar su nueva familia de mecánicas con la más potente, de 170 CV, para luego continuar con la de 140 CV y culminar, de momento, con la más pequeña por potencia, que es la que nos ocupa. Ha ido de más a menos, de arriba abajo para demostrar que con ella es capaz de cubrir todos los segmentos y todas las necesidades. La nueva versión del Golf llegará al mercado en el inicio del verano con precios aún sin definir que, en todo caso, estarán sólo entre 200 y 300 euros por encima de los precios de las versiones 1.6 FSI.
Eficiencia diésel
El motor TSI de 122 CV se diferencia de sus antecesores más potentes en que no dispone de la ayuda de un compresor más un turbo, sino sólo de un pequeño turbocompresor, de regulación electrónica y 37 milímetros de diámetro que trabaja a una presión máxima de 1.800 bares, y que cuenta con un nuevo colector de admisión sin válvula de carga y con un diseño distinto de la cámara de combustión. El resultado es una eficiencia termodinámica comparable, si no superior, a la de los propios motores diésel de Volkswagen. Pesa 131 kilos.
El nuevo motor TSI se ha desarrollado para sustituir al propulsor FSI de 1,6 litros y 115 caballos. Como él, incluye inyección directa de combustible, pero su margen de utilización es más amplio, su rendimiento más suave y progresivo y su consumo un 6% menor. Además de los 7 caballos extras de potencia, dispone de un par motor un 30% mayor –200 Nm– que se manifiesta en su totalidad entre las 1.500 y las 3.500 vueltas.
El 80% de ese par se obtiene ya a partir de las 1.250 revoluciones, y en los regímenes inferiores mejora en un 66% el par del motor 1.6 FSI (de 155 Nm). De esa manera aporta al Golf prestaciones de deportivo con consumo de utilitario. Un par motor, en definitiva, de 144 Nm por litro que no precisa comentarios, Volkswagen cumple con este tercer motor TSI con su premisa de máxima potencia con mínimo consumo y con la expectativa de que esté acorde con las normativas sobre emisiones Euro5 y Euro6.
Respecto al 1.6 FSI, emite 10 gramos por kilómetro menos de dióxido de carbono (149 gr/km). En este sentido, hay que señalar que, aunque el motor 1.4 TSI de 122 caballos está asociado a un cambio manual de seis velocidades de desarrollos largos para ahorrar combustible, posteriormente estrenará el manual automatizado DSG de dos embragues colocado en posición transversal y con siete velocidades. Los técnicos manifiestan que gracias a él las emisiones de CO2 se reducirán hasta los 139 gr/km.