comparativas
18/04/2006
Rafa J. CID / Fotos: Jorge BRICHETTE
Alfa Romeo 159 2.4 JTD VR Lexus IS200d
Alfa Romeo sigue medrando en prestigio y calidad, y para probarlo está su berlina 159, sustituto del 156, que ha alcanzado ya un nivel de refinamiento propio de los mejores fabricantes. Allí se ha encontrado a otro rival que ha llegado por un camino muy distinto, el Lexus IS200d.
18/04/06
Da gusto ver cómo una firma como Alfa Romeo vuelve, poco a poco, por sus fueros: ya cuenta con nuevos y apasionantes coupés como el GT o el Brera, coches de moda como el Crosswagon... y una calidad al alza que permite que su 159 meta la cabeza en el grupo de los mejores productos de la categoría. Allí aposentado está el Lexus IS200, firma que desde el primer día de su todavía corta andadura ha intentado imitar a los mejores. Tan bien lo ha hecho que en algunos mercados, como el americano, ya la consideran como la referencia absoluta en calidad y exclusividad.
Como verás, Alfa sigue el camino de BMW, añadiendo un destacable toque de deportividad a un producto muy cuidado, y Lexus el de Mercedes, primando la suavidad ante todo. Pero ambos han alcanzado un nivel tan alto que son capaces de destacar en los dos apartados, o sea, tanto en agilidad como en confort, algo que sólo está al alcance de los mejores.
Atractivos
Los diseñadores del Lexus y Alfa le han echado bemoles al asunto y no han sido de los que lo olvidan todo en aras del sentido práctico. Llevar tal máxima a rajatabla ha dado paso a los monovolúmenes, coches magníficos para casi todo... menos para apasionarse o conducir de forma deportiva.
Sus líneas son ciertamente atractivas, diferentes y con personalidad, de forma que es difícil que no te guste uno de ellos: pueden llegar a apasionar y, sobre todo el Lexus, a hacer girar la cabeza a su paso.
La otra cara de la moneda la pone la habitabilidad interior. Tan bellas líneas han dado como resultado cabinas, en ambos casos, con alguna apretura. El espacio para las piernas es estrecho atrás, la anchura tampoco es brillante, pero, afortunadamente, en buena parte es debido a que los asientos delanteros sí brillan en lo que a amplitud se refiere. Con ello, hasta conductores muy altos no encuentran problemas a la hora de acomodarse en ninguno de los dos. Curiosamente, la paridad en este apartado es total, con una exigua ventaja para el Alfa Romeo que debe comprobarse metro en mano. Así, de nuevo, los maleteros también son semejantes y nada espectaculares: 378 litros para el Lexus y 405 para su rival. ¡Ah!, y sus bocas de carga son muy altas y angostas.
Pero no nos peleemos por unos milímetros, porque para eso están los monovolúmenes que decíamos antes. Afortunadamente, sus cabinas derrochan calidad, y uno no sabe por cuál decidirse. En el Alfa Romeo todos los plásticos son de tacto suave y agradable, y donde suelen encontrarse los más toscos, como en las cercanías de la consola central, resulta que hay aluminio rayado, lo que aporta calidad visual. Esa misma parte tiene un diseño que nos recuerda a coches de hace un par de décadas, muy cuadrado, amplio y orientado al conductor.
En el Lexus, aunque sí vemos plásticos duros, los remates son todavía mejores, y el tacto de los mandos más suave. El salpicadero se organiza de forma simétrica, y su diseño es personal y moderno. Un lugar ciertamente agradable.
Soberbios chasis
Un poco más deportivo el Alfa y un poco más cómodo el Lexus, ambos son exquisitos dinámicamente. Así podemos resumir el rodar de ambos contendientes, que cuentan con unos chasis excelentes.
En el Lexus sorprende un poco más, pues su tendencia a apostar decididamente por el confort, olvidando cualquier atisbo de alcanzar altos niveles de agilidad, le apartaba de figurar entre la lista de preferencias de los conductores más dinámicos. En esta ocasión la firmeza de la suspensión es mucho mayor que de costumbre, lo que ha eliminado inercias generadas por las transferencias de pesos de la carrocería al tomar las curvas y permitido que las ruedas vayan, sin dilación, allí donde apunta el conductor. Notamos que los ajustes generales, desde el tacto del volante a la respuesta del acelerador, nunca olvidan ser suaves antes que efectivos, pero sin que se note demasiado. La amortiguación demuestra su calidad también a la hora de absorber las irregularidades del terreno, ya que las deja notar en mayor medida que de costumbre en forma de golpes un tanto secos -inauditos en un Lexus-, pero con una suavidad de todas formas muy elevada.
El Alfa Romeo da la vuelta a la tortilla: es un poco menos refinado en su rodar, y esa pizca la ha invertido en más efectividad. De manera que esos mismos baches parecen un poco más grandes cuando son atravesados por el coche italiano, que de todas formas cuida muy mucho a sus ocupantes, aunque cuando llega la hora de negociar giros su eficacia es todavía mayor, casi un referente si no fuese porque BMW pone el listón tremendamente alto. El conductor disfruta en terreno virado como si condujese un coche más pequeño y manejable, los mandos responden con más rapidez que en el Lexus –también con una pizca menos de refinamiento–, y así podemos dedicarnos a disfrutar de lo lindo.
En lo que a nobleza de reacciones se refiere, en ambos casos es muy elevada, aunque sin los controles electrónicos hay que tener en cuenta que el Lexus es de tracción trasera, con todo lo que ello comporta.
Los motores
Nos encontramos ante dos poderosos diésel de última generación, ambos armados con turbocompresor de geometría variable, turbo, intercooler y cuatro válvulas por cilindro. Sus cifras de potencia son escandalosas: 177 CV para el Lexus y 200 para el Alfa. Poca diferencia en principio, y menos si tenemos en cuenta que los dos generan 400 idénticos Nm de par motor a las mismas revoluciones, es decir, 2.000.
Pero en la práctica, el motor italiano es netamente mejor. La razón es simple: mientras que éste alcanza el citado régimen de par máximo en un suspiro, el Lexus tarda mucho más. Ninguno tiene mucha chicha cuando pisamos el acelerador bajos de vueltas, pero el Alfa sube de vueltas como un Sputnik, y enseguida llega el chorro de potencia. En el modelo japonés hay que armarse de paciencia unos instantes, lo que se nota en cada semáforo y en cada aceleración. Una vez en movimiento, si intentamos cambiar de marcha altos de vueltas para que la caída de revoluciones mantenga la aguja por encima de 2.000 vueltas, nos encontramos con una zona algo floja antes del corte de inyección.
Teniendo en cuenta lo expuesto, en los dos casos la potencia llega a raudales en su momento, con la patada que antes era propia de los más poderosos modelos turboalimentados de gasolina. De esta forma se pierde algo de refinamiento, pero sigue siendo agradable notar tanto empuje. Lástima que éste no continúe hasta el corte de inyección... pero no se puede tener todo.
En lo que a prestaciones se refiere, de nuevo el modelo italiano vence: 228 km/h frente a 215 y 8,4 segundos en el paso de cero a cien frente a 8,9. Por el contrario, el modelo japonés es ligeramente más silencioso, aunque no llega a ocultar su ciclo diésel, y elimina con mucha más eficacia las vibraciones típicas de este tipo de propulsores.
Equipamiento completo
Nada falta de lo básico en la lista de equipamiento de ninguno de los dos, aunque sí algunos elementos de confort ya extendidos en modelos más asequibles, como los automatismos en luces y limpiaparabrisas, opcionales en ambos e incluso únicos de versiones superiores en el caso del Lexus. Este último aporta de fábrica el airbag de rodilla para el conductor, al igual que la apertura sin llave, y opcionalmente ofrece la cámara trasera para ayudarnos a aparcar -únicamente asociada al navegador y el DVD-. En el Alfa Romeo el airbag de rodilla también es de serie, al igual que el sistema de ayuda al arranque en rampa, que impide que el vehículo se vaya para atrás al empezar a acelerar, pero no está disponible ni la cámara trasera ni la apertura sin llave.
Veredicto
Nuestro ganador es el Alfa Romeo. Su conducción enamora, su calidad está muy cerca de la del rival nipón y la guinda la pone el motor, más agradable de conducir y especialmente poderoso.
El Lexus vence en confort y suavidad, de manera que es más recomendable para los que valoren esta característica en primer lugar, y de todas todas no defraudará a los que, además de ir cómodos, les gusten las curvas. Eso sí, la falta de fuerza del motor a bajas vueltas es un punto negro.