A veces lo difícil resulta fácil, y viceversa. A juzgar por lo visto y probado con este A4, parece de juego de niños el haber conseguido un coche tan redondo. Pero no debe serlo. No debe ser fácil hacer crecer una versión y mantener, o superarse, en comportamiento general, en motorizaciones, en prestaciones, en consumos y también en equipamiento. Y además, con este motor que supera los 200 caballos, esta versión en concreto resulta un tiro en carretera, sin menosprecio de un uso muy razonable en ciudad y todo tipo de situaciones.
Rápido y ágil
Quizás sean esas las dos palabras que mejor definen a este versión de gasolina y 211 caballos de potencia. Este motor es agradable a más no poder, y encima hace valer toda su técnica en apartados como las prestaciones y los consumos; los primeros altos y los segundos bajos. Dos cuestiones en las que conseguir eso no siempre es fácil precisamente y de ahí el buen sabor de boca que tiene esta berlina que está en su punto.
Lo bueno de este motor es lo suave que es, amoldado además perfectamente a un cambio manual, en este caso, de seis marchas con desarrollos bien escogidos y un engranaje fácil y rápido de manejar. El caso es que sube de vueltas con la facilidad que caracteriza a los buenos motores de hoy en día, lo que significa que la técnica han sabido extraer lo mejor de cada parte mecánica. Tiene bajos para moverse bien en ciudad y carreteras medidas, y altos para desenvolverse en las circunstancias más complicadas, las de más solicitación deportiva.
Las prestaciones hablan por sí solas, y el apartado de prestaciones evidencia precisamente las buenas costumbres. Hay algo de sabor racing también en este propulsor gracias al turbo de geometría variable, verdadero artífice de la progresividad y contundencia de este motor a la hora de la verdad. Es, además también, poco ruidoso, lo que se agradece, sobre todo, en recorridos largos.
Intrépido en carretera
Otro adjetivo para definir a este coche en carretera, que suma a la lista de virtudes y que encima es cómodo. El aumento de dimensiones con respecto a la versión anterior no ha sido óbice, más bien al contrario, para que su comportamiento en carretera se vea perjudicado. Suave también de amortiguación, afronta las curvas rápidas casi sin inmutarse y lo hace ofreciendo mucha confianza al conductor. Se puede disponer de un tipo de suspensión adaptativa y de un tarado deportivo, pero ambas cosas son opcionales dentro de la lista de extras.
No se trata en este caso de la versión quattro, o de tracción a las cuatro ruedas, pero no importa. ¿Quién quiere ese peso suplementario? Con las ayudas electrónicas parece no hacer falta y, como además, se mueve lo justo en carretera, lo más que puede aparecer es un leve subviraje fácil de controlar en todo momento. Es en las curvas lentas, y las enlazadas, las que divierten de verdad, donde te aparecerá ese leve subviraje que resulta hasta divertido. Es por eso que es tan ágil en carretera, y tan fácil de llevara en cualquier circunstancia.
Más grande que…
Esta generación del A4 es más grande que la anterior, ya lo hemos dicho. Pero lo recalcamos también para saber que es más grande que un BMW Serie 3, también muy moderno, o que un Clase C, ambos sus competidores más directos en el segmento premiun, que es en el que militan estos modelos.
Eso significa no solo ser más grande por fuera si no también, generalmente, más espacioso por dentro. Y aunque ya hemos comentado que el maletero con esos 480 litros entra dentro de una capacidad normal (hasta baja incluso), las plazas traseras son las más grandes del segmento. De ahí que sea un coche muy amplio por dentro y que valga la pena también por este motivo, pues no hay que olvidar que si elegimos una coche así no es sólo por las satisfacciones que pueda darnos a nosotros como conductores si no que también hay que pensar en los que van detrás.