miércoles, 17 de marzo de 2010 Buscar

Pruebas

A pesar de su tamaño y peso, fuera de la carretera es también un atleta.

14/03/2006

Luis EZCURRA. / Fotos: Claudio LUNA

Audi Q7 4.2 FSI

El nuevo emperador de los SUV ha llegado, y la espera ha merecido la pena. Ahí lo tienen, majestuoso, imponente, incluso altivo.

14/03/06
El Q7 se atreve a mirar por encima del hombro a sus rivales con sus más de cinco metros de longitud y dos toneladas y media de peso. Si Don Quijote levantara la cabeza...

Seguramente estas mismas palabras hubiesen salido de la boca de los VW Touareg, BMW X5 o Mercedes ML si pudieran hablar. La arrogancia con la que ha irrumpido en el mercado el nuevo SUV de la marca de los cuatro aros ha sido tal que ha colmado con creces las expectativas de quienes han apostado por él como el auténtico precursor de una nueva era en el segmento de los “todocaminos”. Las razones son muchas: una estética rompedora, un interior lujoso y espacioso y una tecnología de primer orden son sus principales armas.

Basta con sumergirse en su interior, disfrutar de una comodidad inaudita y mirar desde una posición elevada a la plebe que circula por las carreteras para darse cuenta de que estamos ante un vehículo de otra galaxia.

Caballo grande...

Ande o no ande. En este caso es grande y además anda, pero lo que realmente impresiona del Q7 nada más verlo es precisamente eso, sus insultantes medidas.

Nada menos que cinco metros de longitud, tres metros de distancia entre ejes y casi dos de ancho podrían valer para modelo de pasarela. Desde que viera la luz, allá por el año 2003, el prototipo Pikes Peak quattro, la expectación ha sido enorme. Mientras sus rivales más directos, como Mercedes o BMW, se hinchaban a vender sus SUV, la marca de los cuatro aros parecía dormida en los laureles. Nada más lejos de la realidad. La espera ha merecido la pena.

El aspecto más imponente de este mastodonte se encuentra en la parte delantera, un morro soberbio presidido por la ya habitual parrilla Audi parece querer abrirse paso entre la muchedumbre. Los pilotos son afilados y se estilan hacia el capó con mucha elegancia. La clave para otorgar esa sensación de poderío reside en la ausencia de un paragolpes habitual, así, la parrilla delantera se prolonga hasta el inferior quedando un solo plano, donde se encuentran los pilotos, la misma parrilla y las entradas de aire. El resto nos recuerda mucho a las líneas del A6 Avant, tanto los trazos del techo, que caen en su parte trasera un poco más que en éste, como los pilotos y la forma del pontón. Incluso, gracias a esta citada caída del techo se consigue quitar un poco de hierro al asunto (nunca mejor dicho), redondear las formas e imprimir un aire dinámico. La pena de esta solución es que se resta espacio para las cabezas de los ocupantes de la tercera fila. Una lástima. Todo no se puede tener.

Por sus dimensiones podríamos pensar que es un vehículo perfecto para el mercado americano, donde se estilan mucho las tallas XXL. Allí, además, los espejos tipo “televisor de 14 pulgadas” no serían el terror de los mensajeros en los atascos. Sin embargo, nos sorprende la gran aceptación que ha tenido en Europa y, por supuesto, en nuestro país, donde las listas de espera para adquirir uno son ya interminables.

Suavidad garantizada.

De momento, sólo habrá disponibles dos propulsores: el ya conocido 3 litros V6 alimentado por gasóleo que desarrolla 233 caballos de potencia y un par de 500 Nm, y un V8 gasolina de 4,2 litros de cilindrada y tecnología FSI que arroja la cifra de 350 CV. Nuestra unidad de pruebas, con el V8 gasolina, nos sorprendió por su suavidad de marcha. Las casi dos toneladas y media que pesa el conjunto penalizan el consumo en cuanto queremos aprovechar su aceleración o cuando circulamos a bajas velocidades. Sin embargo, nos ha sorprendido que en carretera abierta y a punta de gas podamos mantener con mucho tacto cruceros de 11 litros de media. Toda una proeza para un coche de estas características.

Subir a bordo del Q7, ya sea por carretera o por campo, se convierte en un manantial de sensaciones. A la suavidad y elegancia con la que luce palmito se une un cambio Tiptronic de seis velocidades que cumple su función a las mil maravillas. Hasta hemos podido comprobar que los atascos se sobrellevan mejor. Te sientes por encima del tráfico y del mundo entero. El equipo de sonido Bose te permite abstraerte y sentirte todo un director de orquesta, una orquesta donde viento, percusión y cuerda van al unísono.

Milagros de la Ciencia.

Aunque pueda parecer una contradicción, la calidad y precisión de rodadura del Q7, con sus cinco metros de longitud y casi dos toneladas y media de peso, es aplastante. Nuestra unidad de pruebas equipaba la opción de suspensión neumática, gracias a la cual se puede variar la altura libre al suelo en cuatro posiciones. Precisamente, es en carretera abierta donde este “pequeño” Audi se mueve como pez en el agua, hasta el punto de pensar que estamos sentados a los mandos de una berlina deportiva. Los milagros de la suspensión neumática hacen que apenas se perciban balanceos de la carrocería en apoyo, y la inestimable ayuda de una dirección muy precisa que se endurece con la velocidad guía al vehículo con una precisión milimétrica.

Tecnología a la última.

El derroche de tecnología en el interior del Q7 pone la guinda al pastel. Un programador de velocidad automático mediante radar con aviso de colisión, un sistema de detección de vehículos en los ángulos muertos (Audi Side Assist), faros adaptativos con iluminación en curva o una ayuda al aparcamiento con cámara trasera son sólo algunos ejemplos. A todo esto hay que sumarle el lujo y refinamiento a los que ya nos tienen acostumbrados en la marca de los cuatro aros en cuanto a materiales y calidad de interiores.

De hecho, el diseño del interior es muy parecido al del A6. Incorpora como en éste el mando de control MMI, mediante el cual y con una rueda situada en la consola central se controlan todas las funciones del vehículo, tales como radio/CD, climatización o navegador. En definitiva, un coche galáctico lleno de sensaciones, hecho para quien guste ir por encima del bien y del mal. Si es demasiado grande, demasiado lujoso o demasiado arrogante, es algo que deben decidir ustedes.

BIEN
- Presencia
- Agilidad
- Comodidad

MAL
- Carencia de reductora
- Maniobrabilidad
- Imán para los cacos

VALORACIÓN
8
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