miércoles, 17 de marzo de 2010 Buscar

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Pruebas

Audi RS6 Avant

05/08/2008

Gustavo RODRÍGUEZ / Fotos: Jorge BRICHETTE

Audi RS6 Avant

Bajo una funcional e inofensiva carrocería de familiar se encuentra todo un deportivo con un propulsor V10 de 580 CV que logra poner los pelos de punta a cualquiera que se atreva a conducirlo. No llega a superar la barrera del sonido, pero su motor, prestaciones y comportamiento se sitúan a la altura de los coches más deseados del planeta.

Su potencial es comparable con el de los mejores deportivos del planeta. De 0 a 100 km/h es 0,3 segundos más rápido que un Porsche 911 Carrera, y su motor supera en potencia y cilindrada con creces a un Ferrari F430. Por el contrario, su elevado peso (2.100 kg) y la limitación electrónica que acota la velocidad punta en unos teóricos 250 km/h no le permiten llegar a las prestaciones de muchos deportivos de menor motor y potencia. Aun así, el Audi RS6 es un coche soberbio que pertenece con merecimientos propios a un selecto club de automóviles deportivos de lujo.

Aunque su carrocería no represente todo lo que lleva dentro, no esconde, ni mucho menos, todas sus intenciones. La planta es sin duda espectacular. Sus enormes ruedas de 275/35 en llanta de 20 pulgadas (de serie son 255/40 de 19") ya nos anuncian que no estamos ante un coche normal y corriente.

Ya dentro, el habitáculo nos recibe con unos espectaculares baquets forrados de cuero y Alcántara, disponibles en opción por 3.555 euros. Son firmes (como corresponde), rígidos, bien hechos, envolventes y, sobre todo, tan cómodos o más como el mejor sillón que cualquiera de nosotros tenemos en el salón de casa.

Arrancamos
Todo lo anteriormente comentado pasa a un segundo plano cuando nos ponemos en marcha. Una vez situados, giramos la llave de contacto y su motor V10 de gasolina con 580 CV nos da la bienvenida con un bramido propio de un deportivo. Para escucharlo con más claridad tenemos que bajar la ventanilla, y en ese momento es cuando nuestro rostro esboza una sonrisa de satisfacción al escuchar tal sonido.

Ya puestos en el circuito, vemos que todo alcanza una dimensión totalmente diferente. El RS6 es, como la mejor berlina de lujo, un coche refinado y que te aísla perfectamente del exterior.

De esta forma, la sensación de velocidad se percibe cuando sentimos que todo lo que nos rodea pasa mucho más deprisa. Sientes que todo está bajo control, que la enorme aceleración es capaz de todo y que bajo el pedal hay caballos suficientes como para salir de cualquier situación sin el más mínimo problema.

El motor de diez cilindros en V biturbo de inyección directa con 580 CV es una auténtica delicia y maravilla de la técnica. Lo mejor de sí lo da desde las 5.000 hasta las 6.250 rpm. Por debajo de dicho margen echamos de menos más fuerza y brío en su respuesta, un detalle criticable si valoramos el motor que tenemos en nuestras manos. Lo que más impresiona no son los 4,6 segundos que tarda en alcanzar los 100 km/h desde parado, sino la aceleración que mantiene a partir de 180 km/h. Observas cómo la aguja del velocímetro sigue subiendo sin compasión hasta los 274 km/h (y para ello nada mejor que un circuito de pruebas), momento en el cual la electrónica nos dice basta, viendo cómo la aguja del cuentavueltas se queda paralizada en 4.500 rpm en sexta velocidad.

Hay que echarle valor
Dinámicamente sorprende por la agilidad que presenta este coche de casi cinco metros de largo y más de dos toneladas de peso. El bastidor tiene una puesta a punto muy bien realizada. La carrocería se mantiene siempre muy bien asentada, el tren delantero se inscribe perfectamente en las curvas y su excelente adherencia nos permite obtener un paso por curva muy rápido. De esta forma, sus buenas maneras en carretera te ponen constantemente a prueba. En curvas medias y rápidas tan sólo se trata de tener fe, pisar a fondo y sentir cómo el tren trasero se coloca progresivamente para meterte en la curva. La suspensión permite tres programas de regulación: Confort, Dynamic y Sport. El tarado de todas las modalidades nos parece muy bien escalonado, siendo el "Sport"una opción que elimina cualquier tipo de oscilación parásita de la carrocería.

Los frenos de acero de 19 pulgadas que lleva de serie nos parecen escasos, ya no sólo para practicar una conducción deportiva, sino para detener una masa de 2.100 kg en una situación de emergencia. Por suerte, Audi ofrece de forma opcional unos de material cerámico de 20 pulgadas para mejorar las prestaciones en este apartado, aunque su coste es elevado (10.415 euros).

La dirección tiene un tacto muy agradable (como en todos los modelos de la marca), no obstante, el nivel prestacional de nuestro protagonista exige una más directa y precisa, que nos permita sentir mucho mejor lo que ocurre entre las ruedas y el asfalto.

El cambio elegido para sacar lo mejor del motor es un Tiptronic de seis velocidades. Se puede manejar en modo secuencial mediante la palanca de cambios y unas levas situadas detrás del volante. Su funcionamiento es suficientemente rápido, aunque presenta un molesto retardo (desde que se acciona la velocidad hasta que se produce realmente el cambio de la misma) al reducir marchas. Una situación que nos impide actuar con eficacia deseada para sacar lo mejor del propulsor.

Por último, nos parece una gran elección que el RS6 se aproveche de la tracción integral quattro. El sistema incluye un diferencial central que distribuye las fuerzas con una relación de 40% en las ruedas delanteras y 60% en las traseras. En este sentido, nos parece la mejor elección en un vehículo con la masa y potencia del RS6. Con esta adopción se consigue un coche rápido, eficaz y que no exija demasiadas maneras al volante.

 

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