sábado, 11 de octubre de 2008 Buscar

Pruebas

El TT Roadster posee un buen equilibrio entre eficacia y refinamiento.

10/04/2007

Rafa J. CID / Fotos: Claudio LUNA

Audi TT Roadster 2.0 TFSI

La nueva generación del Audi TT, todavía fresca, está ya disponible en versión roadster. Con un comportamiento ciertamente cercano al de la carrocería cerrada, permite que disfrutemos de la velocidad a cielo descubierto.

Audi acaba de iniciar la comercialización de su nuevo TT Roadster, y por nuestras manos ha pasado la versión 2.0 TFSI de 200 caballos y caja de cambios manual.

La carrocería del nuevo modelo, realizada en aluminio y acero (58% para el primer material y 42% para el segundo), tiene unas líneas ciertamente cercanas a las de su predecesor, y sólo son sutiles cambios en las mismas los que le hacen discretamente diferente, menos geométrico, más fluido.

Dentro, ha ocurrido algo parecido. El salpicadero ha roto su rigidez orientando la información y la consola central hacia el conductor, manteniendo la simplicidad de formas y los excelentes acabados, aunque con ausencia de materiales nobles, presentes en algunos modelos de la competencia.

El volante es asimétrico, tremendamente atractivo, pero poco práctico, pues sólo debería tener tal forma si con poco más de una vuelta pudiésemos girar la dirección de tope a tope, como ocurre en los modelos de competición. Cuando se necesitan casi tres vueltas para hacer lo mismo, la asimetría provoca que nuestras manos se sientan extrañas, fallando incluso alguna vez al intentar asirlo.

Capota de lona
La versión abierta ha suprimido los asientos traseros, lo que no es una gran pérdida, teniendo en cuenta que en ellos sólo podían viajar "los pitufos". En su lugar se ha encontrado acomodo a la capota blanda, que queda totalmente escondida cuando se quita. Además, se ha conseguido aumentar la capacidad del maletero frente a la versión anterior, alcanzando los 250 litros.

Son 12 segundos los necesarios para que el techo desaparezca por completo, lo que permite su accionamiento hasta en un semáforo. Porque, si se pone en verde, se puede continuar la operación en movimiento hasta los 50 km/h.

Una interesante novedad radica en el derivabrisas eléctrico. En vez de ser un engorroso panel de tela que nunca sabe uno cómo poner ni quitar, y que a duras penas suele caber en los escasos maleteros de los coupés, en el Audi TT Roadster aparece y desaparece simplemente con pulsar un botón, logrando que el aire moleste mucho menos con la capota abierta.

Noble y eficaz
El chasis ha sido convenientemente reforzado para que su rigidez disminuya lo menos posible frente a la versión cerrada, lo que ha supuesto un incremento de peso de unos 50 kilos. Efectivamente, a falta de una comparación exhaustiva, su comportamiento es ciertamente similar.

Su equilibrio entre eficacia y confort es particularmente destacable, poniendo incluso un poco más de intención en el primero de los conceptos. Se sitúa así en un término medio entre la deportividad de los Porsche Boxster y BMW Z4 y la suavidad dinámica de los Mercedes CLK. El TT es muy fácil de conducir, noble en todo momento, y la tracción delantera, menos "glamurosa" que la propulsión trasera, colabora claramente a ello sin apenas pérdidas de tracción.

Así que, a sus mandos, encontramos un modelo muy dinámico, que se disfruta en terreno virado como buen deportivo, pero también en el día a día camino de la oficina y sin tantas prisas.

Motor de inyección directa
El propulsor 2.0 TFSI es uno de los más avanzados tecnológicamente del mercado. No sólo cuenta con turbo, también con inyección directa. Entrega así 200 caballos a 5.100 rpm, y cuenta con 280 Nm de par motor entre 1.800 y 5.000 vueltas. Las ventajas de asociar tales tecnologías se traducen en buenas prestaciones, como una velocidad máxima de 237 km/h y un paso de cero a cien en 6,5 segundos, además, con buenos consumos. Su cifra de gasto medio cada cien kilómetros es de 7,8 litros.

Por otra parte, resulta muy agradable de utilizar, pues la potencia llega a muy bajas vueltas, de forma ordenada, lo que permite aceleraciones contundentes casi en todo momento.

Todo ello le hace particularmente destacable, y las ventajas de su hermano mayor de 250 CV no son abrumadoras.

La caja de cambios manual de seis velocidades no necesita demasiada atención, gracias a las bondades del motor, y la sexta sirve para bajar los consumos en autopista. Eso sí, es más apropiada para autopistas que para terreno retorcido, a pesar de que tiene dos grupos distintos, uno para las cuatro primeras marchas y otro para las dos restantes, con vistas a optimizar los desarrollos. Por otra parte, la caja de cambios S-Tronic ofrecida en opción asegura diversión y eficacia cuando vamos deprisa y mucho confort en los atascos… me atrevo a decir que solamente en competición es preferible un cambio manual. Eso sí, no es barata: la versión que la incluye cuesta 2.500 euros más.

Precio y equipamiento
El TT Roadster 2.0 TFSI cuesta unos 42.000 euros, un precio interesante frente a los citados rivales, todos ellos más caros. Pero su lista de equipamiento no es demasiado extensa. Aunque tiene lo básico, hay que pagar aparte los automatismos en luces y limpiaparabrisas, los faros de xenón, el programador de velocidad o el control de presión de las ruedas.

 

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