El motor 2.0 diésel de BMW no deja de sorprenderme. Ya conocía sus prestaciones y sensaciones, casi tan suculentas como las de un motor de gasolina a la hora de buscar deportividad. Pero ahora, con la incorporación de toda una batería de medidas para que ahorre todavía más –y que te cuento enseguida–, resulta que esta máquina de 177 CV consume como vehículos mucho menos potentes y ligeros. Vamos, gasta como un mechero y "sopla" como un lanzallamas. Con ello, a partir del próximo enero tendrá un impuesto de matriculación más bajo que ahora. Todo un personaje.
La Serie 1 Coupé
Ya conoces el nuevo Serie 1 Coupé. En pocas palabras, este vehículo es un Serie 1 convencional al que se le ha añadido un maletero saliente. Puede definirse como un Serie 3 más compacto y asequible, y una de las principales razones de su lanzamiento ha sido el mercado americano, donde sin el nuevo "trasero" resulta definitivamente muy pequeño para gustar. Y tal mercado es cada vez más importante para BMW.
Sus medidas interiores no son para tirar cohetes, sus plazas son cuatro en total, y el maletero, muy amplio ahora, tiene una capacidad de 370 litros. Los acabados son muy buenos, de lo mejor de la categoría, aunque son los más simples de la casa, correspondientes a su coche más asequible.
Dinámicamente, como de costumbre, su tacto deportivo enamora, aunque la unidad que hemos probado es ligeramente más burguesa que otros Serie 1 que han pasado por nuestras manos, dado que no monta de serie la suspensión deportiva opcional, habitual en los coches de pruebas de BMW. Así que su comportamiento es casi idéntico a los Serie 1 "cortos". Recomendamos la comentada suspensión deportiva a los conductores que deseen eliminar casi por completo los balanceos de la carrocería y ganar en agilidad a costa de una ligera pérdida de confort. Aun así, con la amortiguación de serie, el coche sigue siendo más deportivo que la media. Veremos dónde apuntan modelos como el 135i, que con sus más de 300 CV podría poner en apuros a sus hermanos mayores de la Serie 3, por su mayor ligereza.
Tecnología
Para lograr reducir nada menos que en dos litros el consumo frente a la anterior versión, y además aumentar la potencia –el salto ha sido espectacular–, BMW ha montado un sinfín de sistemas de ahorro en el bloque 2.0 que se denominan en su conjunto EfficientDynamics. En primer lugar, y de forma totalmente automática, los motores BMW dotados de él se apagan cada vez que se detiene el coche. Y en décimas de segundo, sin fallar una sola vez, se vuelven a encender cuando el pie pisa el pedal del embrague para introducir de nuevo la primera y retomar la marcha. Además, el sistema de recuperación de la energía se encarga de aprovechar la que se genera al frenar, un indicador avisa del momento óptimo para cambiar de marcha, ciertas tomas de aire se tapan para mejorar la aerodinámica cuando el motor no necesita tanta refrigeración, las ruedas son de bajo consumo… Con todas estas soluciones, y algunas otras todavía más técnicas, nuestro 120d consume una media de 4,8 litros de combustible cada 100 kilómetros.
Esa cifra de gasto de combustible es, décima arriba décima abajo, la misma de coches como el Citroën C4 HDi de 94 CV, el Grande Punto M-Jet de 75 o el Opel Corsa CDTi de 125. La diferencia es que, nuestro protagonista, entrega nada menos que 177 CV a 4.000 rpm generados por su motor de 2 litros, y sus prestaciones son muy superiores a las de los citados modelos, que no son "normales", sino de por sí muy buenos en lo que a gasto de gasoil se refiere: el par máximo llega a 1.750 vueltas, su velocidad máxima ronda los 228 km/h y es capaz de alcanzar los 100 en 7,6 segundos.
Como no podía ser de otra manera, la caja de cambios manual de seis velocidades envía la potencia a las ruedas traseras.
Equipamiento suficiente
Suficiente, pero no abundante. El Serie 1 no es lo suficientemente barato como para que elementos como el cruise control o los automatismos en luces y limpiaparabrisas deban pagarse aparte, cuando un Renault Laguna los trae de serie. Aun así, no falta control de estabilidad, climatizador u ordenador de a bordo. Ah, y si eres lector habitual de AUTOhebdo SPORT, entonces estoy seguro de que te merecería la pena gastarte los 395 euros para montar las suspensiones deportivas.