Hacía mucho tiempo –desde hace casi 20 años– que la marca bávara no nos deleitaba con un propulsor de gasolina sobrealimentado, y la verdad es que, viendo el resultado, podían haberlo hecho mucho antes.
La experiencia y resultados de sus motores atmosféricos de alto rendimiento no pueden ser mejores. De hecho, actualmente son la referencia del mercado, siendo la única marca que ha conseguido rendimientos específicos por encima de los 100 caballos por litro, con una curva de par realmente plana y aprovechable desde bajos regímenes.
Los números cantan
Los resultados que ha dado este motor de tres litros Twin Turbo que se estrena con la llegada de la versión Coupé de la Serie 3 nos ha sorprendido a todos los miembros de la redacción, tanto en agrado y poderío al volante como analizando los datos de prestaciones y consumos. Por ello, el osado título de esta prueba no es más que el reflejo de una comparativa con los datos conseguidos por el actual M3.
Sí, éste se va hasta los 343 caballos y alcanza las 8.000 rpm, pero su par se queda en 373 Nm a 4.900, cuando el del nuevo 335i asciende hasta los 400 Nm. Pero no sólo es eso, sino que lo hace entre 1.300 y 5.000, un régimen mucho más bajo y en una zona en la que realmente nos movemos el 95% del tiempo que vamos a utilizar el coche.
Todo esto se traduce en mejores recuperaciones y respuesta en bajos y medios. Por poner un ejemplo, la recuperación 80-120 km/h en cuarta se cifra en 5,2 segundos para el 335i y en 5,5 el M3, pero esa diferencia es mayor en quinta y en sexta, donde asciende nada menos que hasta los tres segundos.
Lógicamente, el M3 es el M3, y a altos regímenes consigue mejores cifras, pero la diferencia es prácticamente nula. Tres décimas en el 0 a 100 km/h y en los 1.000 metros. Unos datos que nos dan una idea del nivel de prestaciones del nuevo motor.
Nueva tecnología
Pero ¿de dónde sale un motor con un rendimiento tan excelente como para poder batirse con el mejor motor atmosférico del momento? BMW estrena una nueva tecnología –se irá extendiendo al resto de la familia– en este seis cilindros que consiste en combinar dos turbos de pequeñas dimensiones -uno para cada tres cilindros- con la tecnología de inyección directa de gasolina de segunda generación y los inyectores en el centro de la cámara de combustión.
Al volante es toda una delicia. Hemos intentado encontrarle algún pero tan usual en los motores sobrealimentados, como los consumos o la respuesta al acelerador, y de verdad que no hemos podido. En cuanto a los primeros, si se pisa a fondo el acelerador, ascienden bastante, en realidad en consonancia con las prestaciones de vértigo que nos da, pero circulando a ritmo tranquilo se mueve en torno a los 10 litros. Y respecto a la respuesta al acelerador no les vamos a engañar, existe, pero ésta no llega ni al medio segundo incluso a regímenes bajos. Es más, estamos ante el motor sobrealimentado del mercado que mejor resuelto tiene este problema. Se ha llegado a tal efectividad para alcanzar la sobrealimentación, y al pisar a fondo, cuando el acelerador llega al tope prácticamente ya estamos pegados al asiento con los 400 Nm empujando nuestras espaldas.
Además, es silencioso y la curva de par es totalmente aprovechable. Es como un turbodiésel de última generación, pero estirando con fuerza hasta 7.000 rpm. Desde apenas 1.500 vueltas ya tenemos montañas de par que gobernar con el pie del gas y con el cambio. Y ya que hablamos de este elemento. Como en el resto de la nueva Serie 3, disponemos de una caja de seis velocidades de tacto exquisito, deportivo y preciso. Además de con unos desarrollos muy lógicos entre el dinamismo de todo BMW y la contención de consumos y emisiones contaminantes tan importante en los últimos tiempos.
Buenas plazas traseras
Analizado ya a fondo su delicioso propulsor, nos tenemos que centrar en la otra gran novedad de este modelo, su carrocería coupé. Estéticamente no podemos criticar nada. Se ha conseguido un conjunto muy estilizado, homogéneo y acorde con el estilo de la marca, encontrando ese difícil equilibrio de conseguir entre la deportividad y la clase.
En su interior nos encontramos con dos plazas bastante holgadas, tanto en espacio para las piernas como por anchura y altura. Introducirse en ellas es algo complicado, pero el sistema está bastante logrado gracias a que se abaten los asientos y se desplazan longitudinalmente de forma eléctrica. Eso sí, como a todos los coupés con este sistema, se les podría pedir algo más de velocidad. Además de lo comentado, en su habitáculo encontramos lo que en el resto de los nuevos Serie 3, es decir, unos acabados impecables, un buen equipamiento y un diseño casi calcado al de las series superiores, la 5 y la 7.
Sobre raíles
Otro de los apartados que merece un estudio especial es el del comportamiento. Si en la carrocería de cuatro puertas y en versiones de menor potencia nos encontrábamos con la referencia dentro de las actuales berlinas, en esta carrocería de dos puertas, con la suspensión deportiva, la dirección activa (1.610 euros) y las llantas de 19" (1.549 euros) se consiguen unas sensaciones al volante con las que uno vuelve a recordar por qué la conducción es uno de los mayores placeres que puede ofrecernos esta vida.
Por carretera y autovía muestra un buen equilibrio entre la comodidad de a bordo y la precisión en fuertes apoyos de alta velocidad y cambios de trayectorias, pero donde de verdad disfrutaremos de este BMW es por una carretera serpenteante. En esos terrenos, y al forzar el ritmo, el 335i es donde demuestra todo su potencial. El trabajo del chasis y suspensiones, tanto en buenos firmes como bacheados, es perfecto, encontrándose un gran equilibrio entre la efectividad y el trabajo de ambos ejes. A la entrada de los giros más cerrados es algo subvirador, mientras que si queremos salir de ellos cruzados a base de gas lo podremos conseguir, pero no de forma tan efectiva y clara como en un M3. Esto es debido a la ausencia de autoblocante, un elemento que le vendría como anillo al dedo, no para ser mucho más efectivo, sino para acompañar a un conjunto superdeportivo y rapidísimo.
Así que ya lo saben. Hasta la llegada del nuevo M3, del que damos información en el recuadro adjunto, si quieren disfrutar del BMW Serie 3 más rápido del momento tendrán en el 335i su mejor aliado.