viernes, 25 de julio de 2008 Buscar

Pruebas

Bentley Continental GT Speed

18/03/2008

Luis EZCURRA / Fotos: Jorge BRICHETTE

Bentley Continental GT Speed

Estaréis de acuerdo conmigo en que posiblemente estemos ante uno de los coches más bellos jamás construidos. Yo no tengo ninguna duda. Sin embargo, después de conducirlo, me planteo incluso si será el más perfecto de todos. ¿Qué puede haber “más” que esto?

Cuando uno pronuncia la palabra "Bentley", se produce irremediablemente un llenado de boca inusual. Comienza por una leve y suave presión entre los labios, para luego desembocar en una explosiva bocanada de aire hacia el exterior. Inmediatamente, la lengua acaricia la zona interdental, para a continuación realizar un movimiento palatal que acaba con la cara del sujeto inmersa en una sensación artificial de ego.

Pero lo mejor no es lo que provoca en la persona que la emite, sino las reacciones que se producen colateralmente en quienes escuchan semejante "palabro". Las hay de todo tipo: incredulidad, exclamación, exultación, envidia, incluso risa... Pero si hay una que se repite por encima de todas ellas, ésa es sin duda la de admiración.

Una marca como Bentley, con una tradición tan fuerte en el mundo del automóvil y una personalidad tan marcada, labrada con el paso de los años, no deja indiferente a nadie.

Bienvenido al paraíso
Es en estos casos cuando uno se siente afortunado por tener este trabajo. No todos los días tienes la suerte de que caiga en tus manos un Bentley, así que trataré de explicaros lo que se siente lo mejor posible.

Lo que a veces es difícil de explicar es cómo un vehículo con cuatro ruedas, que tiene puertas, que te subes y te transporta, puede costar lo mismo que un apartamento en una buena zona de Madrid. Abre la puerta de un Continental GT Speed, siéntate dentro y lo entenderás todo. Lo entenderás porque ese sitio al que te transporta, lo hace en otra dimensión. El olor característico que desprende su impecable piel te envuelve hasta que te anestesia. Todo, absolutamente todo lo que alcanza a la vista está realizado con el más mínimo detalle. Gran parte del ensamblaje se realiza a mano, con materiales no de buena, sino de la mejor calidad.

Así que acomodarse en esos sillones "Grand Class" y encontrar la posición de conducción perfecta resulta fácil.

Creo que no merece la pena extenderse mucho en el equipamiento. Como os podéis imaginar, lleva de todo: xenón, interior revestido en piel, pantalla con navegador, Parktronic con cámara trasera, reglajes eléctricos en todos los sitios posibles…

Por eso, me imagino que os gustará más saber cómo va esta joya.

El despertar de la bestia
Los primeros metros los recorremos con la precaución de quien trota con un bebé entre los brazos. El carril se hace estrecho y el tráfico en la carretera parece querer rozarte por todos lados.

El nuevo GT Speed se añade a la gama Continental. Es el mismo bloque de 6 litros W12 biturbo, pero esta vez pasa de los 560 caballos del GT "normal" a los 616 del Speed. Otras diferencias, además de este aumento de potencia, son unos nuevos amortiguadores variables en altura y dureza y algún detalle más, como las estabilizadoras y el control de estabilidad.

Todo transcurre con una suavidad no experimentada hasta ahora. Poco a poco, los líquidos van tomando temperatura, te vas sintiendo cómodo entre el tráfico y una caricia sin intención al pedal del acelerador me responde con una tremenda sacudida. Llego al semáforo y me lo tomo con calma. Una vez más, y ahora sin la mirada acusadora con la que me escrutaba el empleado de Bentley que me entregó el coche, me doy cuenta de todo lo que me envuelve. Es la exquisitez elevada a la máxima potencia. Todo, las formas del salpicadero, el volante o el tapizado de las puertas, es profundamente bello y elegante. Es otra dimensión distinta, donde el reloj Breitling que preside la parte central de la consola casi me pasa desapercibido. El tacto de la madera lacada es frío y me recuerda al instante que parte del árbol que cortaron para realizar el revestimiento del interior está guardado en algún lugar de la fábrica, por si algún día exige ser repuesto.

Son algunas de las excentricidades de los coches para ricos...

Un mundo lleno de sensaciones
Efectivamente, cuando se pisa a fondo el pedal del acelerador se desata un huracán de sensaciones; son sensaciones únicas las que producen más de 600 CV tirando de 2 toneladas y media de peso. La trasera se hunde en el asfalto y parecen salir dos alas de los laterales para llevarnos al cielo.

Lógicamente, las inercias son enormes, sin embargo, me ha sorprendido la agilidad con la que se mueve y lo rápido que responde a nuestros deseos, teniendo en cuenta la masa de peso que hay que transportar de un sitio a otro.

Las diferentes posiciones de la amortiguación (más dura o menos dura) no se notan en exceso. Es un vehículo donde prima la comodidad en un grado de excelencia, pero que no deja de lado sus raíces deportivas.

Estamos sin duda ante uno de los coches con mayúsculas del siglo XXI. Una obra de arte reservada para los más adinerados.

Si alguna vez escuchas "esa palabra" de la boca de algún afortunado poseedor de un Continental GT Speed, ya sabes, intenta mantenerte impasible, no hagas muecas ni signos de exclamación, no te rías ni muestres envidia. Seguramente, estarás ante un tío con mucha clase.

 

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