viernes, 05 de diciembre de 2008 Buscar

comparativas

C2 VTS HDi, Ibiza Cupra TDI, Mégane RS dCi y Passat R-Line TDI

11/03/2008

Rafa J. Cid / Fotos: Claudio Luna

C2 VTS HDi, Ibiza Cupra TDI, Mégane RS dCi y Passat R-Line TDI

Hoy hemos seleccionado cuatro modelos con chasis deportivos a los que les une una característica común: son de los pocos que cuentan con motores diésel. Veamos hasta dónde son capaces de llegar.

Los finalistas a la hora de escoger el mejor deportivo diésel entre los que hoy nos ocupan son, con claridad meridiana, el Mégane Renault Sport y el Seat Ibiza Cupra. Y es que Citroën y Volkswagen no se han atrevido a comprometer apartados como el confort o la suavidad para apasionar, de manera que sus creaciones, el C2 VTS HDi y el Passat R-Line, no podemos catalogarlas como deportivos, sino como modelos con un toque deportivo, lo que es diferente. Por ello, son especialmente recomendables para un amplio público, que los disfrutará en todos los contextos. Sus motores, éstos sí, no tienen nada que envidiar a los de los "finalistas", teniendo en cuenta, claro está, que los 110 caballos del modelo de la firma de los chevrones no son los 160-175 de sus rivales.

Palabras mayores
Ibiza Cupra TDI y Mégane Sport dCi sí son capaces de apostar decididamente por el dinamismo por encima de cualquier otra consideración. Nos regalan la agilidad, precisión y diversión que esperan los más exigentes, de forma que, además de transportarnos de aquí para allá, ambos modelos son capaces de enamorarnos en cualquier carretera revirada. Son una verdadera gozada. Resultan lo suficientemente moderados como para no ser una locura en el día a día, aunque, sin duda, resultan más incómodos que sus dos contrincantes. No son coches suaves precisamente.

Si el chasis es firme y eficaz, los motores van por el mismo camino. No poseen esa magia que mantienen en exclusiva los motores de gasolina a la hora de exprimirlos, y causan más pérdidas de tracción, pero su contundencia es tremenda, y su facilidad de manejo, elevada. Es cierto que en todos los casos analizados se percibe que la potencia llega más tarde que en modelos diésel menos potentes, pero a cambio ganan una capacidad de aceleración envidiable, y aun así, ni mucho menos tenemos que subirlos de vueltas como un motor de gasolina sin turbo para sacarles su quintaesencia.

En definitiva, para el que quiera conducir deportivamente el fin de semana e ir a la oficina ahorrando todos los días, resultan perfectos.

¿Y con cuál nos quedamos? Pues bien, el mejor me ha parecido el Mégane. ¡Qué chasis! Haces con él lo que quieres, la trasera te ayuda lo justo y se disfruta como ninguno. Sin embargo… cuesta nada menos que 11.000 euros más que el Cupra. Bien es cierto que este último es un coche de un segmento inferior, pero la diferencia en calidad no es tan clara como debería, pues el modelo francés ya acusa sus años y, además, dado que el Ibiza pesa bastante menos, resulta que sus prestaciones son muy parecidas, a pesar de la diferencia de potencia. Y el Seat posee otro de esos chasis que enamoran, tan sólo inferior al del Mégane porque resulta un punto más seco ante las irregularidades. Pero es igual de apasionante.

Así que lo tengo claro: el más completo es el Mégane, pero la mejor relación calidad/precio se la lleva el modelo de la firma española.

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