Año tras año, el nivel de las G.Series Grandvalira se va incrementado con la llegada de nuevos equipos que aportan sus vehículos y pilotos a este certamen organizado por el Automóvil Club de Andorra.
Si en 2008 la gran novedad del certamen fue la entrada en escena del Citroën C2 4x4 Proto con mecánica de Mitsubishi Lancer Evo, realizado por el equipo PCR Sport y pilotado por Gerard de la Casa, en esta nueva temporada la formación que dirige Pep Codinach, un discípulo de Antonio Zanini que un día decidió volar por su cuenta, se ha reforzado con la presencia de un segundo C2 conducido por el ex campeón de España y del JWRC, Dani Solà.
PCR Sport ha construido una segunda unidad del Citroën C2 más evolucionada, que conduce el andorrano Gerard de la Casa, y Solà pilota el coche que Gerard hizo debutar el pasado año y que conoce muy bien, ya que con él se impuso hace unos meses en el Rallye de Tierra de La Guardia de Urgell del Campeonato Catalán.
Frente a estos dos C2 se encuentra el vehículo empleado este año por Marc Gutiérrez, el actual campeón de las G.Series, quien tras el éxito del pasado año repite bajo la estructura de Antonio Zanini, gracias además a su paisano y amigo Ferrán Naudí, quien ha adquirido uno de los protos de chasis tubular que el pluricampón de España y campeón de Europa ha creado especialmente para este campeonato.
Marc, ausente en esta prueba por motivos laborales, pilota el último de los protos diseñados por Zanini, una versión Evo II, digámoslo así, de su modelo inicial, un coche ligero y manejable que ha encontrado la horma de su zapato con los C2 4x4 con mecánica de Mitsubishi Lancer de Solà y Gerard de la Casa.
Una carrocería ejemplar.
Cuando Pep Codinach se planteó la idea de construir un coche para competir en las G.Series, siempre pensó en la versatilidad de un vehículo que además pudiera utilizarse en rallyes, puesto que la inversión necesaria para hacerlo debía ser rentabilizada en el máximo número de carreras posible. La elección del C2, coche que conoce muy bien de su etapa en el Trofeo con Dani Balasch, se debe a que, además de parecerle muy bonito en su versión Súper 1600, "se trata de una carrocería muy reforzada en su parte baja, y aunque su hándicap es la altura, que es muy grande, se trata de un chasis ejemplar", nos dijo Pep.
Una vez elegida la base del coche para construir, Pep se puso manos a la obra para fabricar su primer C2 4x4 Proto. Un trabajo sensacional el de adaptar el propulsor de un Mitsubishi Lancer Evo VIII en el escueto vano motor del C2 y adaptar las transmisiones 4x4 con sus correspondientes diferenciales. Este C2, con el que Solà ganó en La Guardia de Urgel, es un coche válido para competir en rallyes sin apenas adaptación, puesto que cuenta con un esquema de chasis y suspensiones conformes a una reglamentación estándar de rallyes.
Adelgazando, que es gerundio.
Gran novedad en las G.Series de 2008, certamen en el que Gerard de la Casa logró el subcampeonato, de cara a la edición de 2009, Pep concibió una versión más evolucionada de este vehículo, mejorando sobre todo en un aspecto, la disminución del peso. Y es que en las G.Series, los "Turismos G" vehículos de producción equipados con mecánica turbo tienen su peso mínimo estipulado en 950 kilogramos, y este C2 se iba a los 1.200 kg, muy lejos de los 800 del coche con el que se impuso Marc Gutiérrez (que lógicamente milita en otra categoría, la de "Prototipos G", con motores atmosféricos mucho menos potentes).
Pep aplicó fielmente el reglamento de las G.Series, optando por construir un coche con un chasis de C2 en su parte delantera y central, y estableciendo una estructura tubular en la parte trasera, justo detrás del asiento del piloto y copiloto, ajustado al reglamento Turismos G, que exige una célula central de turismo.
El resultado del segundo C2 construido es simplemente sensacional. Bajo el aspecto de un C2 Súper 1600 se encuentra un vehículo equipado con el motor y diferenciales de un Mitsubishi Evo IX (también la parte mecánica se actualizó al máximo), que en báscula marca una cifra total de 1.050 kilogramos.
Terminación exquisita.
El trabajo realizado por PCR en la construcción de estos C2 es realmente muy meritorio. Las modificaciones realizadas en la carrocería y el esquema de suspensiones han sido numerosas. Para poder ubicar el cuatro cilindros de dos litros de cilindrada y turbo en el vano motor del C2 han sido precisas gran cantidad de reformas, y no digamos ya en la segunda unidad, cuya parte trasera está basada en una estructura tubular sobre la que va pegado el techo de chapa y las aletas de fibra. Para realizarlo, lógicamente, fue necesario cortar la carrocería por la mitad.
El tren delantero ha sido modificado para darle un mayor avance, reformando además las torretas de la suspensión. Para hacer todas las modificaciones, se trabajó sobre una bancada, adaptando paso a paso todos los elementos necesarios, para que finalmente todo se acoplara a la perfección. Abierto, como el Nacional de Tierra, a vehículos prototipos, la idea de Pep es poder alinear esta temporada ambos C2 en el Campeonato de Cataluña de Tierra. Esa ambivalencia le ha llevado a no adaptarlos cien por cien a la competición sobre hielo, materializándose esto en que los radiadores van colocados en el vano motor, y no en la parte trasera, como hubiera sido mejor para conseguir un reparto óptimo de las masas.
El motor, con una presión de turbo muy baja, 0,8 bares, rinde unos 280-300 caballos de potencia, muy lejanos de los casi 400 que podría llegar a tener en configuración rallye con el turbo soplando a 2 bares de presión. Además, para rallyes, el C2 puede montar los diferenciales activos del Evo, no permitidos en las G.Series, uno de los caballos de batalla de PCR para mejorar las prestaciones de este coche, que en el vuelta a vuelta, que también se cuenta para realizar las clasificaciones de las pruebas, aún no está en los tiempos del ligero 307 de Marc Gutiérrez.