jueves, 20 de noviembre de 2008 Buscar

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Pruebas

Fiat 500 1.4 Sport

18/09/2007

Rafa J. CID / Fotos: Claudio LUNA

Fiat 500 1.4 Sport

Fiat ha vuelto a hacer lo que mejor sabe: coches pequeños. El nuevo Fiat 500 nace con sabor añejo, aspecto chic y mucha calidad de factura, que se palpa en infinidad de aspectos, como chasis o interiores. Se venderá en noviembre.

Muchas son las cosas que vienen a la cabeza a la hora de contarte cómo es el nuevo Fiat 500. Incluso antes de probarlo. Y es que este vehículo tiene la capacidad de evocar el pasado.

Para empezar por donde se debe, tenemos que irnos lejos, allá por 1930, cuando "Il Duce", Mussolini, encarga a Fiat un coche barato para motorizar a la pujante nación italiana. El resultado fue el Fiat Topolino, idea que Hitler copió encargando a Ferdinand Porsche el "Escarabajo".

Tras la guerra, que lo empobrece todo, la necesidad seguía siendo la misma: Italia necesita un modelo económico para motorizarse. Nace entonces (en 1955) un viejo conocido, con el motor del Topolino y una nueva y revolucionaria carrocería: el Fiat 600, sí, efectivamente, el coche que fabricaría Seat bajo licencia y que llenaría nuestras carreteras. ¿Y dónde encaja el 500?, pues fue sencillamente la evolución del 600, con un nuevo motor, y llegó al mercado en el año 1957.

Nada menos que 50 años más tarde, los responsables de Fiat han vuelto a fabricar el 500, un coche casi idéntico estéticamente a su predecesor, y no tan diferente en sus planteamientos: sigue siendo el coche perfecto para la ciudad, pequeño y con un buen espacio interior. En sus 3,55 metros caben cuatro adultos, y aún hay hueco para un maletero de 185 litros de capacidad. Nada del otro mundo, pero suficiente.

Eso sí, lo que ha cambiado es todo lo demás. El 500 ya no es un coche modesto para el gran público, sino un modelo de calidad, con una estética de anuncio publicitario, pensado para enamorar a los que buscan automóviles diferentes. Es lo más parecido que puede encontrarse en este sentido al nuevo Mini.

Diseño
El atractivo diseño exterior continúa en el interior. El salpicadero es brillante, tanto por sus trazos de aire retro como por las pinceladas de originalidad y la calidad de manufactura. Es una lástima que no hayamos tenido una unidad en color blanco, que hace que se aprecien en mayor medida estas palabras.

Nada más arrancar, seguimos apreciando lo mismo. A costa de ser un poco más seco de suspensiones que su hermano mayor, el Grande Punto –más pensado para el confort–, el pequeño 500 es una lagartija en las curvas: su agilidad es realmente destacable, y su tacto es claramente deportivo. Sin duda, tratamos con un coche muy divertido de conducir, con un chasis propio de categorías superiores y que se queda a un solo paso del que posee el Mini, que sigue siendo el referente en cuanto a comportamiento en carretera de la categoría.

Su motor 1.4 entrega 100 caballos de potencia, suficientes para secundar a las suspensiones en su afán por lograr divertir al conductor, ya que el peso total del coche es de sólo 1.000 kilos. Con esta ligereza, los caballos se multiplican. De manera que, además de la ciudad, las carreteras viradas se hacen divertidas con el pequeño Fiat, que no tiene ningún complejo en atreverse también con los largos viajes.

Precio y equipamiento
La calidad, claro, se paga, y por eso el 500 no es un coche barato: 14.500 euros es el precio de la versión Sport, con motor 1.4. Eso sí, este precio es para el mercado francés, al igual que la definición de equipamiento, aunque será muy poca la diferencia frente a nuestros concesionarios. De serie trae ESP, varios airbags, radio, llantas de aleación, cierre centralizado o aire acondicionado. Además, puede personalizarse de muchas maneras, con pegatinas, colores para el interior y los asientos, techos luminosos…

 

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