No esperábamos casi con ansiedad, más que nada porque habíamos oído hablar mucho de él, y ya lo hemos tenido. El Bravo, que sólo se comercializa con cinco puertas y que no sustituye al Stilo, al menos al de tres puertas, porque se seguirá vendiendo, es un coche completamente nuevo, agradable en conjunto, fácil de conducir y moderno en todos los sentidos.
De las mecánicas disponibles actualmente (la preventa ya ha comenzado y la comercialización empieza el día 19 de este mismo mes), nosotros hemos dispuesto de la más potente en diésel, la Multijet de 150 caballos y 1,9 litros de cilindrada. Un motor de probada eficacia que la marca ya monta en otros coches, y que en éste se muestra lo suficientemente potente como para rodar tranquilo en ciudad, con la seguridad de un buen par disponible también, y rápido en carretera, por una cifra de potencia notable en un coche de su peso.
Imagen atractiva
No cabe duda que una de las mejores cosas que tiene este coche es la línea. Es atractiva y se mueve, si así lo queremos, en los parámetros de un Seat León, por sus cinco puertas y sus formas generales; mucho más parecido, creemos, que con otros rivales del segmento. Es un coche, por tanto, muy atrayente y bien plantado. Es relativamente bajo, y eso le da un efecto en cuña muy acertado, desde nuestro punto de vista. El diseño italiano, desde luego, ha vuelto a triunfar de lleno.
Una vez al volante, regulable en altura y profundidad, te encuentras en un ambiente agradable, rodeado de elementos bien dispuestos y que recuerdan en muchos casos al Stilo y a otros modelos de la marca, como las palancas de detrás del volante. El espacio libre al techo no es muy grande, porque acusa la altura exterior a la que antes hemos aludido. El resultado no es un habitáculo agobiante, pero sí limitado en ciertos casos, como en la altura libre al techo. Detrás, lógicamente, y como siempre, se nota más, aunque hemos de decir que tampoco hay que echarse las manos a la cabeza. De todas formas, los asientos son cómodos detrás y delante y hay buena anchura disponible, al menos para sentirse a gusto en cuanto a libertad de movimiento de los brazos se refiere.
Respecto a los asientos delanteros, hay que decir que les hace falta bastante más sujeción lateral en ritmos fuertes, y especialmente en carreteras de ésas con curvas, curvas y más curvas. Pero son cómodos, desde luego. En el maletero, nos vamos a encontrar con un espacio donde disponemos de 400 litros, ampliables hasta más de 1.000 abatiendo los asientos posteriores; cifras más que respetables.
Probado motor
Del propulsor ya adelantamos su excelente disposición para tirar del conjunto con más que suficiente soltura. El óptimo tirón desde abajo ya le deja en un buen lugar frente a casi cualquier situación. Algo sonoro, eso sí, rinde bien desde abajo y permite aceleraciones correctas en todo momento, sin necesidad de tener que estar todo el día usando el cambio a diestro y siniestro, del que, por cierto, hay que decir que tiene un manejo suave y preciso siempre. Todo esto permite una conducción muy desahogada en ciudad rodando en tercera y cuarta con facilidad, sin menoscabo de una correctísima respuesta al pedal del acelerador.
En carretera abierta, o en conducción alegre por otro tipo de vías, la agilidad de este motor y la perfecta conjunción con el cambio hacen que las relaciones vayan cayendo una detrás de otra con rapidez y se correspondan con prestaciones igualmente alegres. La sexta, en cambio, y aunque el motor la mueve también con soltura, está ahí más bien para desahogar, bajar el nivel sonoro y, por supuesto, ayudar a conseguir los valores ofrecidos.
La potencia, pero principalmente el par, son las bases que hacen que este motor, de inyección directa secuencial, turbo de geometría variable, intercooler y cuatro válvulas por cilindro (o sea, un propulsor muy moderno), sea capaz de conseguir unas prestaciones acorde con un coche que está por debajo de los 1.500 kilos. Lleva el apellido "Multijet", y eso es ya una garantía de éxito por su probada eficacia en otros modelos de la marca. Así, oficialmente sobrepasa los 200 km/h de velocidad máxima y las aceleraciones se enmarcan también dentro de lo esperado, con un crono de 0 a 100 km/h por debajo de los 10 segundos. Como buen diésel "normal", muere pronto, porque te quedas con las ganas de seguir pisando el acelerador y seguir ascendiendo en el cuentavueltas y en el velocímetro, y así ir ganando velocidad, cuando planeas por las 4.000 vueltas. Hay un momento, tras haber metido prácticamente todas las marchas y llevar ya el pedal hundido en el fondo, que te quedas con las ganas de disponer de más potencia, porque el chasis desde luego la admite sin toser lo más mínimo.
Carretera y manta
En ciudad, es un coche que se conduce fácilmente, porque se mide bien y tiene buena visibilidad, a pesar de que las carrocerías de este tipo nunca son las mejores en todas las circunstancias, como cuando hay que mirar hacia el tres cuartos trasero.
Las suspensiones, nada tienen que ver con las del Stilo; o al menos nada que ver en lo relativo al juego de muelle-amortiguador. En el Bravo, son más eficientes en todo momento, y eso que le pediríamos para rizar el rizo un eje trasero de configuración multibrazo, a la altura de sus mejores competidores. No obstante, y como en el Citroën C4 (que recurre igualmente a un eje posterior semirígido), el resultado en carretera, y a ritmos fuertes, es más que bueno. El balanceo de la carrocería es siempre contenido y predecible, lo que te permite bastante control en toda circunstancia. Y cuando logras "desbocarlo", las reacciones son lo suficientemente suaves y controlables como para que con poca pericia al volante puedas "enderezarlo" sin demasiado trabajo.
Es verdad que, visto en las fotos, por ejemplo, parece que a veces hay mucha inclinación, pero no es tanta. Dentro, la sensación de confianza es total, y se nota que el chasis responde en todo momento, porque no hace extraños que te den un susto. Lógicamente, los controles electrónicos de seguridad, y de serie, están ahí y funcionan correctamente, por lo que además te sientes muy seguro en todo momento.