viernes, 05 de diciembre de 2008 Buscar

Pruebas

Ford Focus 1.6 TDCi trend sport

05/02/2008

Gustavo RODRÍGUEZ / Fotos: Claudio LUNA

Ford Focus 1.6 TDCi trend sport

Confortable, silencioso, económico, bien acabado, espacioso, con un precio más que razonable y con un saborcillo GTI muy atractivo. El nuevo Focus TDCi en su acabado Sport se nos antoja como un producto redondo; sin duda, una versión recomendable.

El Focus ha sido y es uno de los modelos más exitosos de la marca del óvalo. Versiones como la que hemos podido probar esta semana indican que su éxito se lo ha ganado a pulso, y, desde luego, nadie le ha regalado nada al compacto norteamericano.

A todos nos gusta el ST, un GTI de los mejores dentro de su categoría y deportivo como el que más. Pero en ocasiones buscamos un coche más razonable y económico de mantener. Entonces surgen versiones como la que nos ocupa esta semana, que son más lógicas y accesibles para todos los bolsillos.

Del Focus 1.6 TDCi Trend con el paquete Sport destacaríamos muchas cosas. Pero mejor vayamos por orden y empecemos por lo que más nos interesa, su comportamiento. Aunque la renovación del Focus sea tan sólo un restyling, el modelo de Ford sigue situándose entre los mejores compactos del mercado en todos sus apartados, y sobre todo en el dinámico. Nuestra versión con acabado Trend ofrece por 650 euros un paquete denominado Sport, que incluye un alerón trasero, asientos y suspensión deportivos, cristales traseros tintados y unas llantas de aleación de 17 pulgadas.

Pese a que monta la suspensión deportiva –no hemos probado el coche con la suspensión convencional–, no es incómodo, más bien todo lo contrario. Los conductores que busquen un GTI con un tacto más deportivo encontrarán un coche más bien burgués y con una dirección que podía ser algo más directa. Aun así, el comportamiento es notable, ya que nuestro Focus apoya con franqueza, tiene una dirección agradable, además de ser comunicativa, y la confección de su bastidor nos permite disfrutar de una conducción ágil al volante. La zaga es muy receptiva a los cambios de masas, y esa agilidad aporta su granito de arena para divertirnos cuando llegan las curvas.

Para conseguir un coche más deportivo, mejoraríamos dos apartados: en primer lugar, nos gustaría que el control de estabilidad se pudiera desconectar, ya que ni tan siquiera nos permite desactivarlo a velocidades moderadas; y en segundo lugar, retocaríamos la dureza de la suspensión trasera. Cuando apoyamos en curva y la suspensión encuentra el apoyo, la sensación inicial es de máximo control, gracias a la buena puesta a punto del eje delantero. Pero, por el contrario, la trasera tiende a descompensar las reacciones con movimientos longitudinales y, sobre todo, transversales que restan confianza, especialmente al pasar por curvas rápidas. También, cuando realizamos una apurada de frenada en recto antes de abordar un giro, la zaga tiende a zigzaguear, pero sin que el coche llegue a cruzarse, ya que el ABS y el ESP se encargan de que esa situación no se produzca.

En cualquier caso, el diésel de 109 CV tampoco pone al bastidor en demasiados apuros, y el comportamiento del Focus es sumamente satisfactorio y hasta divertido, aunque se vea encorsetado por el control de estabilidad. Para utilizarlo como coche "para todos los días" resulta perfecto, porque es confortable y todos sus elementos mecánicos –pedales, cambio y dirección– tienen un tacto que transmite agrado.

Refinamiento y economía mecánica
El motor sólo se lleva elogios, y no se le puede pedir más de lo que ofrece, ya que es todo generosidad. Su tacto es suave y refinado, y no llegamos a percibir las asperezas y el desagradable ruido de este tipo de motores. Su funcionamiento es sobresaliente cuando tiene la temperatura adecuada. Empuja desde abajo sin que le falte par, no presenta vacíos de potencia y, además, estira de forma progresiva y con potencial suficiente hasta las 4.000 rpm. Su consumo es muy contenido cuando circulamos a velocidades moderadas, obteniendo una media por debajo de los 6 litros en condiciones normales. Cuando practicamos una conducción más decidida y exprimimos al máximo todas las posibilidades mecánicas, el consumo llega a situarse sobre los 9 litros. Además de todo esto, es un coche muy bien aislado acústicamente hablando, el ruido mecánico es el que menos se escucha, mientras que el de la rodadura y la aerodinámica está muy contenido.

La caja de cambios tiene unos desarrollos que favorecen la excelente respuesta del motor. El tacto es destacable y mejora respecto a la de su predecesor. Transmite calidad, solidez y agrado, y además se puede manejar con suficiente rapidez. Si fuera de seis velocidades, en lugar de cinco, sería perfecta. Por último, una sexta marcha sería ideal para reducir aún más el consumo cuando rodamos en condiciones favorables en carretera.

El control de estabilidad y los frenos merecen una mención especial. El primero, como hemos comentado con anterioridad, no es desconectable. Una situación que sin duda resta deportividad y libertad de movimientos. Aun así, tenemos que reconocer que, aunque tenga un carácter demasiado intrusivo, su tarado y su puesta a punto están muy elaborados. Además, se percibe que es un ESP de última generación, porque tampoco se llega a apreciar su actuación en determinadas circunstancias. El control de tracción dosifica muy bien su entrada, aunque corta demasiado cuando exigimos gran capacidad de tracción, sobre todo en curva.

En cuanto a los frenos, debemos apuntar que también son de última hornada. Su respuesta es adecuada y detienen los 1.338 kg de masa que tiene el Focus perfectamente. El tacto, aparte de ser agradable, nos permite dosificar la fuerza de frenado sin problemas, además de evitar brusquedades en la asistencia. Incluso en las frenadas más agresivas, en la típica situación de "frenada y esquive", dependiendo de la dirección que tomemos, el sistema de frenos llega a bloquear el neumático que lo necesita para obtener la mejor frenada.

Calidad y buenos acabados
Si el Focus ya contaba con una realización impecable en su interior, en la versión renovada se ve mejorada, no sólo en diseño, sino también en cuanto a los acabados y la calidad percibida. El nuevo aspecto de la consola central, con acabado "imitación aluminio", la nueva instrumentación y la mejora del aspecto de los plásticos que se encuentran más a la vista le posicionan como uno de los mejores dentro de su categoría.

El nuevo cuadro de instrumentos ahora está iluminado en rojo. Los controles del equipo de sonido y el sistema de aire acondicionado también son de nueva factura. Los asientos deportivos –de serie si adquirimos el paquete Sport– son sencillamente perfectos, porque son capaces de combinar confort, sujeción y firmeza.

A nivel funcional, una de las novedades más interesantes, que ya está disponible en toda la gama, es el sistema Easyfuel. Esta solución permite eliminar el incómodo tapón del depósito de combustible y, además, está diseñado para prevenir las confusiones a la hora de elegir el combustible adecuado.

 

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