viernes, 05 de diciembre de 2008 Buscar

Pruebas

Fórmula BMW FB 02

03/10/2006

Nacho Gabari / Fotos: José Manuel Huelva

Fórmula BMW FB 02

BMW Ibérica va a organizar la próxima temporada un campeonato sobre la base de este precioso monoplaza. Se trata de un perfecto vehículo escuela en el que encontramos un motor de 140 caballos y todas las medidas de seguridad que vemos en un F3.

Actualmente si un piloto joven quiere dar el salto del karting a los grandes circuitos y a los monoplazas tiene dos opciones. O bien la Máster Júnior Fórmula que organiza Emilio de Villota sobre la base de la anterior generación de este monoplaza, o bien inscribirse en el certamen que BMW Ibérica va a crear la próxima temporada con este vehículo.

Las bases del nuevo campeonato aún no han sido desveladas –los responsables de la marca nos comentaron que aún están ultimando detalles que darán en una rueda de prensa en cuestión de semanas–, así que nos centraremos en el monoplaza en sí.

Seguridad de F3.
Nos encontramos con un chasis realizado en fibra de carbono firmado por la prestigiosa marca Mygale que tiene la particularidad de poder utilizarse con el HANS y con el sistema FORS de asiento extraíble en caso de accidente. Además, cuenta con un habitáculo de las mismas medidas que exige en la Fórmula 3.

Exteriormente está compuesto por una carrocería también de fibra muy estilizada y actual con alerones delantero y trasero regulables, mientras que en el suelo se esconde un fondo con extractor que también ayuda a la sustentación del monoplaza a alta velocidad.

El esquema de suspensiones es el esperado: un sistema de doble triángulo que puede ser regulado en todas las posiciones posibles. En el tren delantero nos encontramos un monoamortiguador Sachs también variable, mientras que en el trasero el trabajo está encomendado a dos de las mismas características.

3,25 kg/CV.
En cuanto al motor, lógicamente nos encontramos con uno firmado por BMW. Concretamente es el que anima a la K1200 RS. Se escogió uno de moto al ser muy revolucionado, dar una alta potencia específica y ser muy ligero (apenas 75 kg).

Éste es un cuatro cilindros de 1,2 litros de cilindrada que desarrolla 140 caballos a 9.000 rpm. Una cifra seria para los escasos 455 kg que pesa el conjunto, ya que los chavales tienen entre manos un monoplaza con una relación peso-potencia de 3,25 kg/CV, que alcanza los 100 kilómetros por hora en apenas 4 segundos y que es capaz de rodar a más de 200 km/h.

A este grupo motriz va acoplada una caja de cambios Hewland de seis relaciones con accionamiento secuencial que es precisamente la que esta firma realiza específicamente para los Fórmula 3.

Volante multipantalla.
Gracias a las grandes medidas de la “boca” de su habitáculo y al volante extraíble no tuvimos problemas para entrar. Una vez bien acoplados y atados nos encontramos con un volante con una pantalla digital en la que podemos ver distintos menús, un enorme led de la marcha insertada y las luces de aviso de sobrerrégimen del cambio. A la derecha, la palanca de cambios y el repartidor de frenada, mientras que a la izquierda tenemos los botones de contacto, arranque del motor y el tirador con el que se acciona la marcha atrás.

Al arrancar, el precioso sonido del motor nos aísla completamente del exterior. A partir de ahora nada menos que 15 vueltas al trazado de Valencia y el Fórmula BMW entre nuestras manos para exprimirle todo su potencial.

Al salir a pista lo primero que se aprecia es que el embrague no es cerámico, ya que es muy fácil poner el coche en movimiento. Dimos una vuelta a ritmo lento para calentar bien todos los elementos y hacernos al cambio, frenos y dirección, para a partir de ahí buscarle bien las cosquillas.

Desde el primer metro nos damos cuenta de que no es un fórmula traicionero, sino todo lo contrario. Los reglajes que llevaba nuestra unidad lo hacían muy neutro. A la entrada del giro tendía al subviraje si entrábamos más pasados de la cuenta, y a la salida al sobreviraje si éramos muy optimistas con el pedal del gas. La velocidad de paso por curva es realmente rápida, y en curvas de alta velocidad comienza a notarse el trabajo de la aerodinámica, permitiéndonos pasar por la curva de final de recta a una velocidad de vértigo. Es muy buen coche escuela, ya que, aparte de intuitivo, a bordo el piloto aprecia de forma clara los posibles fallos de conducción. Además de que para sacarle los tiempos hay que ir muy fino, pero rápido tanto a la entrada del giro como en medio y en la salida.

Motor a 9.000 rpm.
El motor es incansable. Parece que nunca se va a acabar. Sube y sube de vueltas como si con él no fuese la cosa. Realmente, donde se encuentra más a gusto es en las últimas 2.000 rpm, ya que si cometemos un fallo y lo dejamos escapar de ese régimen, la falta de par por debajo de 7.000 vueltas se notará demasiado en el cronómetro.

La caja de cambios es una delicia. Una Hewland de dientes rectos, secuencial y seis velocidades es perfecta. Tiene un recorrido muy corto, hay que accionarla de manera contundente, permite insertar las marchas sin embrague ahuecando ligeramente el gas a una velocidad de vértigo y enseña a los chavales a gobernar su primera caja de cambios de competición.

Tras una sesión de casi media hora pudimos comprobar que no hay tanta diferencia entre un F3 y este Fórmula BMW. Sí, este corre menos, tiene una menor aerodinámica y capacidad de reglajes, pero se sale de él perfectamente preparado para dar el salto. Es un perfecto monoplaza escuela.

 

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