No es casualidad que el Campeonato de Andorra sobre Hielo, ahora G.Series, haya tomado enseguida un gran arraigo entre los pilotos. Varias son las circunstancias que confluyen para que esto sea así. Por un lado, la gran afición existente en la comarca y en zonas vecinas, por otro, su situación en el calendario, justo cuando no existen carreras nacionales, y por último, todo el mundo coincide en que la conducción sobre hielo es una gran escuela para cualquier otra disciplina, ya que te obliga a ser fino con la dirección y el acelerador y aumenta la sensibilidad de conducción.
Las carreras se celebran en la tarde-noche de los sábados, y por lo tanto, después de haber llegado a Andorra el viernes por la noche, uno se puede volver a casa tranquilamente el domingo, con la satisfacción de haberse divertido "volanteando" de lo lindo. Al lado del circuito, a apenas 500 metros, se encuentra el Hotel Pic Maia, un establecimiento que mantiene un acuerdo con el ACA, y en el que, además de precios muy asequibles, podemos encontrar que los horarios de las comidas y cenas están adaptados a los horarios de las carreras, con lo que la cena del sábado se realiza al filo de la 1 de la madrugada, minutos después de que todos hayan recogido los bártulos tras finalizar las carreras, con el consabido pódium, sobre las 12 de la noche.
Compitiendo en Andorra nos encontramos a varios amigos de las carreras, como es el caso de Joan Vinyes, un asiduo de este certamen, en el que este año ha debutado su hermana Amalia. También estaba el ex piloto del equipo Mitsubishi RACC Júnior Marc Gutiérrez, que formaba pareja con Joan Ollé a bordo de un Subaru, así como el veterano Jordi Pons (que en su día fue la "po" de Baporo, antiguo socio de Bassas y Rodríguez), Iñaki Arbulu y César González Raba, que se alternaron al volante del Peugeot 306 4x4 del vasco, y Zanini, cómo no, que disponía de un coche-escuela por el que han pasado todos los pilotos del equipo RACC Motorport, una tradición ya para el programa de formación de la entidad catalana.