Reunimos a las dos variantes más deportivas de la gama Civic: una de ellas, el Type S, civilizada y con mucha lógica, en la que prima el confort por encima de todo; la otra, el Type R, decididamente radical y deportiva, que juega con la pasión de los amantes de los coches de carreras. El Civic Type R nos sigue sorprendiendo y emocionando por las sensaciones que transmite al volante. Muy pocos automóviles de hoy en día se acercan a la deportividad y las sensaciones del modelo nipón. Es un coche que saca el piloto de carreras que todos los que amamos la velocidad llevamos dentro.
¡Qué motor!
Si tuviéramos que empezar por algo, hablaríamos de lo que más impresiona de este "pata negra": el motor. ¡Cómo estira, cómo corre y cómo suena! No encontramos en el mercado una mecánica atmosférica de gasolina que tenga un funcionamiento y un rendimiento tan buenos como los del DOHC i-VTEC de 2 litros.
El motor es el mismo que el de su predecesor, aunque ahora ofrece mayor refinamiento y capacidad de respuesta, gracias a un nuevo eje equilibrado y al acelerador electrónico.
La tecnología de distribución variable con control electrónico VTEC y la sincronización de válvulas VTC siguen siendo la base de la arquitectura de esta mecánica. Se conserva su naturaleza alegre y de régimen elevado, pero el cambio de la distribución variable, con mayor altura y más tiempo de apertura de las válvulas, se produce a menor régimen, a 5.200 rpm, y continúa hasta el límite de las 7.800 vueltas, cifra en la cual se obtiene su potencia máxima (201 caballos). Con el anterior, el límite lo encontrábamos a 7.400 rpm.
El VTEC sube tan bien de vueltas que parece que estamos rodando con un motor rotativo. Estirar marchas hasta las 7.800 revoluciones es todo un placer, pero además es un motor con bajos, con respuesta y con el que se puede circular en marchas largas a bajos regímenes sin que plantee una sola queja. Eso sí, a partir de 5.200 rpm la magia japonesa de la distribución variable hace acto de presencia para deleitarnos con un empuje que nos produce un fuerte nivel de excitación.
En el "S", encontramos un motor diésel de última generación con bloque y culata de aluminio, inyección directa por conducto común, turbocompresor de geometría variable e intercambiador de calor. Todo esto se aúna para conseguir un funcionamiento suave y refinado en carretera. Los ruidos y las vibraciones sólo aparecen cuando lo arrancamos en frío, o cuando estiramos las marchas. Estabilizados en carretera, los únicos ruidos que percibimos son los generados por la aerodinámica y la rodadura de los neumáticos.
Su carácter dista mucho respecto al del VTEC. El i-CDTi es un motor suave, que obtiene buenas cifras (acelera de 0 a 100 km/h en 8,6 segundos y obtiene una velocidad máxima de 205 km/h) y que permite al "Civic diésel" ganar velocidad con rapidez. Lo único que cabe criticar es el ligero vacío en la respuesta que está presente desde que presionamos el pedal del acelerador hasta que realmente el motor responde a las órdenes del pie izquierdo.
En lo que respecta a las cajas de cambios, las dos responden perfectamente, aunque la del Type R es una verdadera maravilla. Es rápida, sus recorridos son cortitos y mantiene sus buenas propiedades, tanto si se maneja rápido como en uso normal. Por el contrario, la del "S" tiene un funcionamiento más "burgués". Es suave en condiciones normales, pero se endurece según la vamos exigiendo.
En el Type R, todo está cuidado a la perfección para favorecer el pilotaje. Por ejemplo, el tacto de los pedales es excelente y el punta tacón se hace "solo", sin exigir demasiado a los conductores que no estén demasiado afianzados con dicha maniobra.
Los frenos responden perfectamente en frío y en la primera frenada en los dos casos, pero, cuando les exigimos, el fading aparece antes de lo previsto y la efectividad de los mismos desaparece por momentos. En el "R", también mejoraríamos el tarado del ABS, ya que actúa más de lo deseado cuando solicitamos fuertes deceleraciones o cuando frenamos con la dirección girada.
¿Deportividad o confort?
Ambos modelos presentan cambios específicos en su bastidor respecto a la versión de cinco puertas. El Type S tiene unas suspensiones con un tarado más enérgico y un tren trasero 20 mm más ancho. El "R" toma la base de este último, aunque cuenta con una serie de modificaciones que le hacen mucho más deportivo. En primer lugar, es 15 mm más bajo y el depósito de combustible está situado en la zona central, bajo el piso del habitáculo, para reducir el centro de gravedad y controlar de esta forma mucho mejor las inercias de la carrocería. Los reglajes del bastidor nos permiten ir rápido, aunque exige y hay que aplicarse a fondo para llevarlo por la línea; no obstante, en circuito es un coche divertido como el que más, ya que tiene un tren trasero bastante receptivo a los cambios de masas.
También nos sorprendieron gratamente las sensaciones que transmite: son de carreras. Por ejemplo, cuando desliza de morro lo hace como en un turismo de competición, por no hablar del sonido que emite el motor. ¡Muy racing!
Cada uno en su terreno
Cuando nos bajamos del "R" y nos subimos al "S", todo cambia. La primera sensación que tenemos es la de que nos bajamos de un coche de carreras y nos subimos a un turismo de calle. Las suspensiones son muchísimo más blandas, la carrocería tiende a flotar más, el tren trasero es más "rebotón" y la dirección tiene mayor suavidad. Sus reacciones cuando superamos los límites de adherencia son mucho más progresivas, y es más fácil de controlar cuando lo llevamos al límite. Como coche cómodo y para todos los días es ideal; para disfrutar de la conducción… nos quedamos con el Type R.
Con tantas sensaciones, se nos olvidaba hablar de sus modernos habitáculos. El del Type R es de carreras. No van a faltar bacquets de "competición" con tapicería de Alcántara en color negro y pespunteado en rojo, volante forrado en piel negra perforada, pomo y pedales con acabado de aluminio, instrumentación con fondo rojo y una placa grabada con el número de serie exclusivo del coche que se sitúa delante de la palanca de cambios.
El Type S es "más convencional", sus asientos de Alcántara negros son envolventes y de orientación deportiva. No llegan a ser los bacquets del "R", pero sujetan perfectamente y son muy confortables. Por lo demás, su interior es igual al de las versiones de cinco puertas, salvo los pedales de aluminio.