Como es sabido, hay veces que las cosas no son lo que parecen. O que son lo que parecen y lo que no también. Para nosotros, es el caso de este Infiniti G37 Coupé S, un deportivo vendido bajo la impronta del lujo que esconde en realidad un sabor racing bastante bueno.
Con 320 caballos bajo el capó, extraídos de un estupendo V6 de casi 4 litros de cilindrada, y rodeado de notables acabados y calidad general, este coche corre mucho, y lo hace bien. Nos recuerda bastante al tacto del Nissan 350Z, y es que no en vano Infiniti, como sabéis, es la marca de lujo de Nissan, aunque el G37 es de carrocería más grande y con capacidad para cuatro pasajeros.
Coupé de cuatro plazas
Aunque es un coupé, lo es de cuatro asientos, con capacidad para cuatro ocupantes. La tónica general es que hay poca altura al techo, es decir, para la cabeza. Delante, incluso con los asientos en su posición más baja, hay poco espacio para ésta, porque además tiene techo eléctrico y eso resta altura. Detrás, si mides más de 1,70 ó 1,75 m, lo llevas claro, porque no cabes… o eso, o te resignas a ir encorvado. El cristal trasero será tu rasero, o más bien tu calvario. Él limita tu altura, y por si fuera poco, falta espacio para las piernas, aunque los asientos en sí son grandes y te embutes bien en ellos.
Por lo que respecta al maletero, es limitado, especialmente porque los órganos de transmisión a las ruedas ofrecen un plano de suelo muy alto. No obstante, en la cara interior de la tapa del mismo la marca ha colocado una pegatina de cómo deben colocarse dos bolsas de golf, para ver que entran sin problemas.
De todas formas, y aunque por ejemplo el diseño del salpicadero no es original, simplemente cumple en este aspecto, la calidad de los materiales empleados deja claro que se trata de un coche de lujo. La posición al volante es muy buena, y como detalle curioso baste citar que, cuando regulas el volante en altura, todo el cuadro de relojes se mueve solidariamente, por lo que siempre tienes una visión adecuada de la información, independientemente de la altura a la que lo regules.
Deportivo encubierto
Está claro que este Infiniti es un coche de lujo, y de ahí su precio y la gran calidad de acabados y funcionamiento que ofrece. Pero también, debajo de esa piel de coupé de lujo, se esconde un gran deportivo.
Por lo pronto, contar con 320 caballos bajo el capó es ya una buena señal. Si además tienes en cuenta que los ofrece con bastante buen criterio, es decir, que son reales, que empujan con decisión y que encima son muy utilizables en toda la banda de revoluciones, junto con un cambio de tacto durillo pero de perfecto engranaje (con palanca corta incluida en el paquete), te encuentras ante un panorama que pocos pueden imaginar al principio.
Este V6, también sin turbo ni otro tipo de sobrealimentación, recurre a una cilindrada alta, y por ello otorga una muy buena respuesta. No hemos de pasar por alto que esta marca nació para dar gusto al consumidor americano, y de ahí potentes motores de altos cubicajes. Para Europa, el G37 ha sufrido algunas modificaciones, pero principalmente en lo que respecta a los ajustes del chasis y la respuesta de la dirección. El propulsor rinde la misma potencia y de la misma forma, o sea, con mucha contundencia en la respuesta. Se lleva a la perfección con el cambio manual en este caso (lo hay también con transmisión automática de seis marchas), que tiene relaciones muy bien escogidas, y puestos a pedir, lo único que se nos ocurre es que se transmitiera el sonido del motor al habitáculo para ofrecer más sensaciones subjetivas. El aislamiento es de notable alto también, y por eso queda más enmascarada la segunda intención de este coche, ese comentado sabor racing del que también puede hacer gala.
Perfecto en carretera
Sobre el comportamiento en todo tipo de carreteras podemos decir no sólo que es agradable, sino casi perfecto. Hacía mucho tiempo que no encontrábamos un reglaje de suspensiones tan acertado como éste. Ni duras ni blandas… ni secas.
El trabajo de los amortiguadores, los muelles y las barras estabilizadoras parece perfecto desde el punto de vista de la conducción. Así, en estabilidad lineal el coche va muy bien plantado, con un tacto de dirección exacto y una desmultiplicación que no admite inconvenientes. En curvas, te puedes plantear tomarlas con mucha confianza, pues el coche va por donde apuntas y pisa exactamente por donde tiene que hacerlo. La trasera no se insinúa, a no ser que desconectes las típicas ayudas electrónicas y des rienda suelta a tus más íntimas emociones a bordo de un coche de tracción trasera y más de 300 caballos disponibles. A eso ayuda mucho también el autoblocante trasero, qué duda cabe. Por ejemplo, es de tacto menos deportivo que un Serie 3 Coupé, porque es menos duro, pero incluso parece más efectivo, aunque eso habría que verlo frente a frente.