viernes, 05 de diciembre de 2008 Buscar

Pruebas

El XK Convertible se encuentra también a la venta a un precio de 97.900 euros.

23/05/2006

Nacho GABARI / Fotos: Jorge BRICHETTE

Jaguar XK 4.2 Coupé

El nuevo deportivo de Jaguar es un vehículo que va a dar mucho que hablar. Elementos como la carrocería y el chasis de aluminio, el cambio en el volante, la suspensión adaptativa y una estética impresionantes son las cartas de presentación del nuevo y estilizado deportivo inglés.

23/05/06
No estamos ante el vehículo del que Jaguar espera grandes ventas, pero sí ante su escaparate tecnológico, y sobre todo, el que mayor imagen aportará a la codiciada firma británica.

Sin duda uno de sus grandes atributos es su estética exterior. Sin arriesgar en exceso, su creador Ianm Callum ha conseguido una estampa que no pasa desapercibida, consiguiendo ese difícil compromiso entre la deportividad y la clase que tiene que tiene que tener un Jaguar dinámico y alto de gama.

Enamora.
Su parte frontal con la toma de aire ovalada impresiona, además de que cuenta con un sistema de protección al peatón en caso de atropello basado en que el capó se eleva unos centímetros para reducir lesiones. El perfil llama poderosamente la atención, como también resultan muy atractivos los enormes pasos de rueda traseros y la propia zaga, formando un conjunto bello, deportivo y agresivo a la vez.

Uno de los elementos tecnológicos de este Jaguar digno de mencionar es que su chasis y carrocería están íntegramente construidos en aluminio. Algo que se agradece en unos tiempos en los que los coches están alcanzando unas cotas de peso desorbitadas. El resultado de este tipo de material es una reducción de nada menos que 100 kilogramos, con un aumento de la rigidez torsional en el caso del descapotable de un 48% y un 31% en el coupé.

Buen interior.
En el habitáculo nos encontramos con unas líneas de mucho estilo en las que se ha arriesgado poco en cuanto a diseño, pero que reúnen una calidad de materiales y ajustes muy por encima de la media. Y no sólo por la mezcla de materiales nobles, sino porque éstos son de calidad y están perfectamente ajustados.

Todas las cotas del nuevo XK han crecido, y esto se nota en el espacio disponible en las plazas delanteras, ahora más desahogadas y con el piso del copiloto en un solo plano, algo que su antecesor no tenía. Donde no se ha tirado la casa por la ventana es en las traseras. Apenas valen de maletero y para transportar a niños de hasta cinco años como mucho, ya que el espacio para las piernas es muy ajustado o casi inexistente a poco que el conductor mida más de 1,75 m. Esto es así para ganar litros en el maletero, que sí que nos ha agradado. El enorme portón trasero nos enseña un maletero de formas muy aprovechables y 330 litros que nos permiten muchas alegrías a la hora de escaparnos un fin de semana en el XK.

El equipamiento es muy completo. Dispone de serie hasta de una pantalla táctil muy intuitiva de siete pulgadas con navegador, y deja opciones como el acceso y arranque sin llave (600 euros), la suspensión adaptativa (1.500) o el cruise control con radar de aproximación (1.600 euros).

Mecánica conocida.
Su grupo motriz es un viejo conocido en la casa. Hablamos del V8 de cuatro litros atmosférico que desarrolla 300 caballos y 411 Nm de par, unas cifras suficientes para lanzar a este coupé hasta los autolimitados 250 km/h o los 100 km/h en sólo 6,2 segundos. A alcanzar este dato ayuda mucho la nueva caja de cambios automática de seis velocidades que estrena el modelo. Ésta, además de las mencionadas seis relaciones, dispone de levas en el volante para ser gobernada de manera más deportiva, además de que nos ha gustado mucho tanto su manejo como la rapidez de inserción y la suavidad de sus cambios. Estamos ante una caja de convertidor de par, pero de las mejores del mercado.

El motor es una delicia. Aparte de que su rumorosidad se ha estudiado muchísimo, deleitándonos con un bramido, tanto en marcha como al ralentí, digno de patentar, cuenta con una enorme suavidad y una curva de par muy plana en la que siempre encontramos mucha reserva de aceleración y poder. El esperado motor de 400 caballos hará las delicias de los más exigentes, pero éste cumple con su cometido sobradamente.

En su sitio.
Otro de los elementos que recomendamos encarecidamente es la suspensión adaptativa CATS que se ofrece de forma opcional. Este elemento permite trabajar a cada amortiguador de forma independiente, permitiendo un confort de marcha digno de una berlina, a la vez que cuando queremos forzar el ritmo nos encontramos con unos tarados bastante deportivos que permiten muchas concesiones a la deportividad. Claro está que no estamos en los baremos de un Porsche, y que un XK siempre estará más cerca de una berlina que de un deportivo en estas lides, pero este XK no nos defraudará si queremos realizar una excursión por una carretera secundaria a buen ritmo. Este Jaguar siempre nos pedirá una autovía, su terreno preferido para desatar todas sus aptitudes, pero entre la potencia de su motor, la suspensión CATS y las levas del cambio en el volante no nos defraudará en un uso deportivo.

Ya por último nos queda comentar que los 89.000 euros que hay que desembolsar por él es mucho dinero, pero no nos parece exagerado. Está a la altura de un BMW 645i (88.000) o un Porsche 911 Carrera Coupé (85.500) y por debajo de vehículos como un Mercedes SL500 (111.000) o el Aston Martín V8 Vantage (119.000). Y a pesar de que la competencia aprieta y que sobre gustos ya se sabe..., nos atrevemos a decir que, por lo menos en cuanto a su estética, los demás deben bajar la cabeza ante el nuevo producto de Jaguar.
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