En una pick-up de doble cabina lo que se busca es una polivalencia de uso total. Por una parte, como medio de transporte (obvio), por otra, como vehículo familiar (por las cuatro puertas y los cinco pasajeros que admite), y por otra, por el aspecto funcional de la batea de carga, en este caso bastante generosa en tamaño y con un recubrimiento plástico que sirve de superficie "blanda".
Pues este modelo de Mazda cumple todo esto con creces. Y lo hace porque incluso se le puede atribuir un cierto lujo, tanto por fuera como por dentro (si lo comparamos en este sentido con, por ejemplo, el Ford Ranger, ya que son "tal para cual"), y también por su propulsor de 2,5 litros de inyección directa de gasoil por conducto común, con turbocompresor de geometría variable e intercooler, que genera unos más que aceptables 143 caballos.
Tres en uno
Sin duda, una de las grandes razones de compra de este coche es la polivalencia. Por un lado, es un coche de cinco plazas y cinco asientos, amén de un "maletero" enorme... aunque a la vista de todos, eso sí, como si de un mostrador se tratara, como toda buena pick-up. Dentro, te encuentras con cierto lujo, y es que Mazda en eso se diferencia un poco de Ford con el Ranger, a la postre el mismo vehículo. El freno de mano está situado debajo del volante, con una palanca que se tira hacia arriba o hacia abajo según se ponga o se quite. Los asientos traseros, como todas las pick-up de su segmento, adolecen de lo mismo: ofrecen un ángulo muy recto entre banqueta y respaldo.
Por otro lado, es un TT con todas las de ley; y de los buenos, con la palanca de las reductoras al lado de la del cambio normal. Además, puede hacer las veces de un vehículo de carga casi de excepción. La ventaja de las pick-up, y, claro está, también de ésta, es el gran volumen que pueden admitir (mucho más que el peso real) y también la facilidad para ser cargadas. En este caso, las barras cromadas del final de la batea no sólo cumplen una función estética muy conseguida, sino que además son muy, pero que muy prácticas a la hora de cargar cosas, porque sirven como punto de apoyo y también para anclar cinchas o cuerdas, de forma que la carga vaya segura. La caja tiene además un plástico que la recubre, y que sirve de "colchón" para que los objetos no se arañen.
Potente motor
Con este propulsor se sale airoso de muchas situaciones. Sus 143 caballos están respaldados por una cilindrada generosa, y ello le vale para tener un buen tirón, mucho empuje y, sobre todo, la suficiente fuerza para mover la pick-up aun cuando está cargada. Eso es lo que se busca en un vehículo de este tipo, más que velocidad pura u otras cosas.
Es algo perezosillo nada más levantas el embrague, pero se solventa con un poquito más de gas en ese momento, circunstancia a la que te acostumbras enseguida y que no tiene mayor problema en el uso normal. Es un motor que se lleva bien con el cambio escogido, tanto por inserción como por unas relaciones correctas, con un primer escalón de marchas (primera, segunda y hasta tercera) muy utilizable en recorridos urbanos, y una cuarta y una quinta muy aprovechables en carretera, tanto para conseguir velocidad como para desahogo en consumos y ruidos. Con las reductoras puestas se sube por las paredes, con unas desmultiplicaciones también muy buenas para el desempeño de este coche por caminos, por ejemplo.
Por comportamiento, no dista mucho de lo acostumbrado en los TT o pick-up donde un eje delantero independiente y otro por eje rígido detrás se combinan. El resultado es bueno, o mejor dicho, quizá el más correcto para conseguir una calidad de rodadura en todos los caminos con éxito; se penaliza un poco en carretera bacheada y de vacío, pero, a cambio, fuera del asfalto los resultados son muy buenos. El tarado blando es blando, como no podía ser de otra manera, y la generosidad de la batalla, junto a un ángulo de giro reducido, hacen que la ciudad no sea su mejor hábitat, aunque es cuestión de acostumbrarse, nada más.