viernes, 05 de diciembre de 2008 Buscar

Mazda Cup

Mazda Cup

La Mazda Cup fue una competición monomarca con la antigua versión de MX-5, que se disputó hasta el año 2002. Se corría con el modelo 1.8 potenciado hasta los 130 CV y llevaba autoblocante. Durante tres años hubo un equipo español con tres coches, dos de ellos formados por sendos equipos de periodistas, y el otro comandado por pilotos profesionales y patrocinado por Grupo Zeta. Nombres de la talla de Nacho Gabari, Luis Villamil o María de Villota lograron numerosos éxitos en circuitos portugueses y españoles como Estoril y Braga o Jerez y Jarama. En España de momento no hay nada claro, pero fuera de nuestras fronteras la Mazda Cup seguirá sus derroteros con el nuevo MX-5.

 

Pruebas

Mazda MX-5 2.0 SPORTIVE

16/01/2007

Luis Ezcurra / Fotos: Jorge Brichette

Mazda MX-5 2.0 SPORTIVE

Ahora que se acercan las fechas navideñas, que mejor momento para darse un gustazo y regalarnos un caprichito. El recién renovado MX-5, más potente, más deportivo y más bonito, reúne todas las cualidades para ser el preferido de Papá Noel.

Siempre que hacemos alguna prueba de un roadster solemos caer en lo fácil, con titulares como: “A cielo descubierto”, o “Con el cielo por montera”. Estamos de acuerdo que los coches “sin techo” no son los que más abundan por nuestras carreteras y hacer alusiones a su principal característica “huele” un poco.

Y sí, está claro que el Mazda MX-5 ha sido, es y será uno de los roadster con más tradición en el mundo del automóvil, pero la principal característica de este nuevo modelo no es otra que su paso adelante en materia de calidad y, por supuesto, un excelente bastidor que deriva de su hermano, el RX8.

El Mazda MX-5 ha sido siempre el icono y esencia de la marca. Este último modelo utiliza todo ese ADN para ponerlo en favor del conductor. Gracias a Dios, todavía quedan modelos con los que se pueda disfrutar verdaderamente a sus mandos.

Ligeros retoques a la vista.
Desde que saliera al mercado allá por el año ‘89, el pequeño roadster biplaza ha sufrido siempre ligeros retoques estéticos en sus respectivos lavados de cara para poder llevar mejor el paso de los años, y así adaptarse mejor a las nuevas exigencias en materia de diseño. Pues bien, aquí tenemos un nuevo ejemplo de estas afirmaciones. A primera vista el nuevo MX-5 no cambia demasiado, sigue fiel a sus líneas de perfil redondeado, aunque ahora, y gracias a su aumento de tamaño, parece más coche.

La parte delantera es quizá la que más cambios ha experimentado, con una gran entrada de aire en el frontal, y unos pilotos delanteros situados por encima de la cintura del coche. Nos gusta mucho también la apariencia musculosa que le otorgan los pasos de ruedas ensanchados, que albergan con el acabado Sportive, unas preciosas llantas multirradio de 17 pulgadas.

En el interior sí que encontramos más novedades. La posición de conducción se ha mejorado notablemente con respecto al modelo anterior. Gracias a un aumento de la distancia entre ejes y de la anchura interior de puerta a puerta de 65 y 89 mm, respectivamente, se consigue erradicar esa sensación de claustrofobia y obtener una posición de conducción confortable. Así, y gracias a un volante regulable en altura, se consigue una mayor distancia entre el mismo volante y las piernas del conductor. Hasta los más altos podrán ahora conducir un MX-5 sin que sus cabezas sobresalgan del parabrisas.

Por otro lado, la calidad de materiales y de acabados ha dado también un profundo salto hacia adelante, algo que es de agradecer.

Motor puntiagudo.
Aunque en los tiempos que corren 160 CV parezcan muchos para un coche de apenas 1.100 Kg, la verdad es que el bastidor del MX-5 es tan bueno que podría aguantar sin problemas los envites de mecánicas con más de 200 “jamelgos”.

Es un motor que responde perfectamente a las exigencias de nuestro pie derecho, pero eso sí, siempre que estemos por encima de las 3.000 vueltas. Y además lo hace con un sonido deportivo que repica en nuestro oído a medida que sube de revoluciones.

Esto empieza a gustarnos, una vez acomodados en su interior, enseguida nos encontramos a gusto. El cuerpo nos pide un tramo con curvas y se lo vamos a dar.

Después de haber negociado los primeros ángulos nos damos cuenta que ahí, en los virajes donde la mayoría de coches de similar potencia podrían salir en tercera, con el MX-5 hay que hacerlo en segunda. Además, el cambio invita a estar constantemente cambiando de marcha. Tiene un tacto envenenador, de lo mejorcito que hemos probado desde hace tiempo, de recorridos cortos, precisos y rápidos. ¡Qué divertido!

El 2 litros es un motor muy lineal, sin apenas saltos apreciables en toda la curva de par, y que empuja con contundencia en la zona alta del cuentavueltas, pero nos deja un poco sin sabor, con ese tremendo bastidor creemos que aguantaría mucha más potencia.

De lado como los cangrejos.
Si hay un coche en el mercado hecho para ir de lado, ése no es otro que el MX-5. Además, este 2 litros con acabado Sportive dispone de diferencial autoblocante, con el que podremos hacer unas derrapadas de espanto.

Claro que para llegar a ese límite hay que ir muy rápido. El bastidor del nuevo MX-5 es simplemente excelente. Hereda prácticamente la arquitectura de su hermano mayor, el RX8, con un doble trapecio y brazos de aluminio adelante y esquema multibrazo detrás. El reparto de pesos ejemplar de 50/50 es debido en parte a un posicionamiento del motor completamente detrás del eje delantero.

La rigidez a la torsión y a la flexión aumentan un 47 y un 22%, respectivamente. Y todo esto con un aumento de peso de tan sólo 10 kg con respecto al modelo anterior. La obsesión de los ingenieros por hacer un coche extremadamente ágil ha dado sus frutos.

Si ya el comportamiento del antiguo MX-5 era ejemplar, ahora lo es infinitamente más, con la agilidad y precisión casi de un kart.

Entonces sólo se me ocurre una pregunta que lanzar al aire: ¿se imaginan un MX-5 turbo? Pueden empezar a salivar...

 

Sites de Grupo Zeta