jueves, 20 de noviembre de 2008 Buscar

Pruebas

Mégane Renault Sport dCi

24/04/2007

Manuel Doménech / Fotos: Claudio Luna

Mégane Renault Sport dCi

La gama de vehículos compactos de altas prestaciones de Renault se completa con este modelo, derivado del Mégane 2.0 dCi y desarrollado por Renault Sport Technologies. No oculta sus pretensiones deportivas, pero posee tal sobriedad que permite ser utilizado como un diésel cualquiera.

Ni siquiera la versión Cup, más elaborada de chasis, da una sensación distinta. El Mégane Renault Sport dCi es fácil de conducir, tiene un motor de excelente rendimiento y unas suspensiones eficaces, por la estabilidad y el confort que deparan a sus pasajeros, que se encuentran en el mismo ambiente de comodidad que en cualquier otro Mégane de tres o cinco puertas; y es que este Mégane Renault Sport se ofrece con ambas posibilidades de carrocería.

Su estética es idéntica a la del equipado con el motor turbo de gasolina de 230 caballos, con la salvedad del alerón trasero situado en el portón de aquél, que en éste desaparece. En el interior se aprecia un ambiente de deportividad, debido a los pedales y reposapiés izquierdo de aluminio, al volante de cuero y a unos asientos con flancos laterales muy reforzados. Existe la opción de unos espléndidos "bacquets" firmados por Recaro.

El coche cuenta con un equipamiento muy completo, que incluye desde el climatizador automático (aire acondicionado en la variante Acces de entrada en la gama, que cuesta 26.650 euros) hasta el sistema de navegación Carminat, pasando por un excelente equipo de sonido, preinstalación de teléfono, regulador y limitador de velocidad, control de presión de neumáticos y programa electrónico de estabilidad con control de tracción y seis airbags.

Potente y silencioso
El alma del Mégane Renault Sport está en su motor, desarrollado a partir del propulsor de 150 caballos del Mégane 2.0 dCi. Incorpora lo último en tecnología de inyección directa diésel: un turbo de geometría variable optimizado, inyectores piezoeléctricos y un filtro de partículas de regeneración periódica. La ganancia de potencia es de 25 CV y la de par de 20 Nm, hasta alcanzar los 360. Lo más interesante de este motor, de funcionamiento silencioso y sin vibraciones, debido a que cuenta con dos árboles de equilibrado, es su rendimiento en lo que atañe a las prestaciones y al consumo.

Es muy progresivo en el momento de entregar la potencia, tiene un margen de utilización casi tan amplio como el del motor de gasolina, muestra una enorme facilidad para subir de vueltas y consigue proporcionar al coche unas aceleraciones muy brillantes, bien asistido por un cambio de seis velocidades, de desarrollos muy bien elegidos y de relaciones entre marchas perfectamente escalonadas.

A pesar de que las cifras de aceleración lo dicen todo de su deportividad (8,3 segundos en pasar de 0 a 100, 16 segundos en los 400 metros y 29,4 en los 1.000 metros), se conforma con un gasto de 6,5 litros en ciclo mixto, que en carretera no excede de los 5,6 litros y en ciudad apenas supera los ocho.

Chasis para todos
El Mégane Renault Sport dCi es tan sobrio en sus reacciones como dócil en su conducción. Muestra un equilibrio de chasis que permite cualquier tipo de utilización. Renault Sport Technologies lo ha adaptado para que el coche tenga la deportividad necesaria, pero ha conseguido al mismo tiempo que no pierda un ápice de confort en marcha. Resulta sorprendente comprobar cómo las suspensiones, a pesar de tener unos reglajes rígidos, se comportan sin la menor sequedad, incluso sobre superficies rugosas o al pasar por las molestas juntas de dilatación. El recorrido de los muelles y el tarado de los amortiguadores son específicos de esta versión, y lo mismo sucede con los del chasis Cup opcional, en el que la flexibilidad de los muelles traseros se ha aumentado en un 37%. El Mégane Renault Sport Cup, que se identifica por las llantas de aleación y las carcasas de los retrovisores de color antracita oscuro, dispone de un ESP, desconectable al 100%, para propiciar un comportamiento dinámico más deportivo; aunque hay que decir que, en todo caso, ese ESP es muy poco intrusivo.

Nos ha parecido que la dirección eléctrica del Mégane Renault Sport también ha mejorado mucho en su precisión y rapidez, y en el capítulo de frenos, un sistema Brembo con grandes discos de 313 milímetros delante (con pinzas de cuatro pistones) y 300 milímetros detrás procura una frenada potente y con suficiente resistencia a la utilización. La variante Acces lleva llantas de 17 pulgadas con neumáticos 225/35, mientras que las variantes Sport y Cup las utilizan de 18 pulgadas, con neumáticos 225/40.

 

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