lunes, 15 de marzo de 2010 Buscar

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Pruebas

Mercedes GLK 320 CDI 4Matic

27/01/2009

Juan Manuel GARCÍA RUBIO / Fotos: Jorge BRICHETTE

Mercedes GLK 320 CDI 4Matic

Es imposible no compararlo, aunque sea mentalmente, con el BMW X3 –la referencia–, el Audi Q5 y el Volvo XC60. El GLK es un SUV de altos vuelos, y con este motor de 224 CV se impone en prestaciones. Calidad y excelente comportamiento tampoco le faltan.

Cuando Mercedes hace un coche, rara vez lo hace mal. Ahora le ha tocado mover ficha en el complicado tablero de ajedrez del mercado con el GLK, mucho más que un peón en la estrategia de ganar clientes. Este SUV, sin reductora, viene a competir de lleno con el X3 de BMW, a quien en poco tiempo le ha salido una dura competencia, como el Q5 de Audi o el propio XC60 de Volvo. A todos ellos se enfrenta el coche de estas páginas; de unos está más cerca, y de otros, menos.

La motorización 320 CDI del GLK ofrece un estupendo propulsor y unas conseguidas prestaciones, que le hacen ser, junto a un chasis y unas suspensiones muy elaborados, un verdadero depredador de kilómetros. Eso sí, "vale su precio en oro", y por eso es más caro que muchos de sus competidores naturales. Aunque tampoco es el más caro, por sorprendente que parezca; un X3 de BMW con una potencia inferior es ligeramente superior en precio.

Siguiendo la estela
Y como las comparaciones son odiosas, pero necesarias, lo que más impresiona de la conducción de este coche es su excelente pisada en carretera; tan buena o mejor que la de un X3, la referencia hasta ahora en el mercado de estos coches.

A ello contribuye un chasis muy rígido y unas suspensiones de primera, lo que se traduce en una direccionalidad muy fiel y un comportamiento en carretera intachable. Tanto, que en cualquier terreno con asfalto es tan fácil de llevar como lo sería una berlina de la firma, marcando como es debido las curvas y haciendo olvidar a su conductor que se trata de un SUV. La suspensión no es dura, pero tampoco blanda, en esta versión, sin por ello tratar mal a sus ocupantes.

La dirección es obligada referencia por un tacto casi podemos decir que impoluto (el volante, como detalle racing, tiene el rebaje inferior que presentan ya muchos Audi de los deportivos), y con ella somos capaces de meter sin problemas el coche por donde queramos y, además, mantener los apoyos largos y fuertes con todo lujo de detalles. El exacto recorrido de la suspensión, el agarre de las ruedas de perfil bajo y la geometría de las suspensiones en ambos ejes, especialmente el trasero, obran la singularidad de que el coche no se mueva más de lo necesario, y eso se vuelve a traducir en una confianza plena en todo momento. Sólo el amplio espacio que tenemos de la cabeza al techo, o la distancia al cristal desde nuestra cara, nos recuerda que estamos ante un coche con un centro de gravedad más alto de lo normal. De todas formas, y aunque la altura libre al suelo es algo mayor que en una berlina, tampoco es grande, y eso permite un contacto de las ruedas con el asfalto bastante preciso.

Motor y caja, buenos aliados
Ir sobrado de caballos por encima de los 200 (no es el más potente entre sus rivales, pero tampoco el que menos tiene) y contar con una caja de cambios automática de siete relaciones ayuda bastante a conseguir que el 320 CDI se desenvuelva sin muchos problemas en cualquier situación de tráfico. Y eso que el peso final parece arrimarse con descaro a las 2 toneladas, principal hándicap, junto a la aerodinámica, de los todoterrenos grandes o pequeños.

El caso es que este estupendo V6 de casi 3 litros se basta solito para mover con soltura los desarrollos escogidos (nuestra unidad de pruebas montaba además las levas detrás del volante para manejar secuencialmente el cambio) y el conjunto en general, ofreciendo buenas aceleraciones y, lo que es mejor a veces, recuperaciones en regla para hacer, por ejemplo, adelantamientos como Dios manda. Para más inri, los consumos no son tampoco nada exagerados, con un dato oficial de media muy por debajo de los 10 litros cada 100 kilómetros, gracias en parte también a ese séptimo desarrollo, que en autopista o carretera rápida sirve para desahogar mucho este tema.

 

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