sábado, 04 de septiembre de 2010 Buscar

Calendario

Calendario

2-3 de mayo Cheste (Valencia)
16-17 de mayo Portimao (Portugal)
6-7 de junio Jarama (Madrid)
12-13 de sept. La Torrecica (Albacete)
17-18 de oct. Jerez (Cádiz)
31 oct.-1 nov. Montmeló (Barcelona)

Premios

Premios

Por carrera
- Desde el 1º al 15º clasificado
- 1er clasificado: 3.000 euros
- 2º clasificado: 2.000 euros
- 3er clasificado: 1.000 euros
Finales
- 1er clasificado: 15.000 euros + prima del 50% en inscripción año 2010
- 2º clasificado: 10.000 euros + prima del 30% en inscripción año 2010
- 3er clasificado: 6.000 euros + prima del 15% en inscripción año 2010
- Trofeo al Equipo más Mini, Trofeo al Piloto Júnior, Trofeo al Piloto Gentleman y Trofeo Femenino.

Pruebas

Mini JCW Challenge Race Car

23/02/2009

Rafa J. CID / Fotos: Jorge BRICHETTE

Mini JCW Challenge Race Car

La Mini Challenge llega a España, y hemos tenido ocasión de sentarnos al volante de uno de los Mini que componen esta singular Copa monomarca. La posibilidad de compartir gastos entre dos pilotos es una de las claves de su seguro éxito.

No hace ni dos semanas que subí con Rauno Aaltonen en un Mini Cabrio sobre un trazado de nieve. El ex piloto de rallyes fue uno de los ganadores del Rallye de Montecarlo con un Mini, y pude comprobar cómo todavía conserva la habilidad de frenar con el pie izquierdo. Mi padre compitió también con ellos, al igual que un sinfín de pilotos que los utilizaron sobre todo para rallyes, pero también para circuitos y subidas. Una de sus claves era que, ya de serie, resultaba todo un deportivo.

Hoy la historia se repite, y subirse al Mini de la Challenge supone saborear un vehículo apasionante, fiel a la tradición… y que toma como base un coche de serie que es, de nuevo, un deportivo con letras grandes, el John Cooper Works. Súmese a esta receta la posibilidad de que sean dos pilotos los que compartan gastos para competir con la misma unidad, y el resultado es una parrilla que estará llena de "Minis".

Bien hecho
En vivo, el Mini Challenge resulta un coche muy vistoso y llamativo. Y al sentarse a sus mandos también da esa sensación, algo que se debe a que la calidad de los acabados interiores es muy buena. Evidentemente, eso no supone menos segundos en la pista, pero comprobar cómo el trabajo de los preparadores no deja cables sueltos ni plásticos mal colocados, o que las barras parezcan enormemente robustas, da una buena impresión de coche bien rematado. Puedes subir a tu patrocinador y que este aprecie calidad antes de que le des una vuelta para dejarlo definitivamente boquiabierto. "Queremos que nuestra Copa monomarca sea la más vistosa y glamourosa, porque esperamos atraer a mucha gente –nos dice María Bazán–; vamos a colaborar con los pilotos para que encuentren patrocinadores, y vamos a gastarnos mucho dinero en promoción". María es una de las responsables de la Challenge y quiere que llene los circuitos de público, algo importante para el éxito de la misma.

Una de las claves para que la lista de inscritos –sin contar con los muchos interesados– sea ya de 18, es el hecho de que cada coche puede ser utilizado por dos pilotos, que de esta forma comparten los gastos de la temporada. Así, los 41.930 euros (más IVA) que cuesta el Mini Challenge pueden quedarse en la mitad. Cada piloto realizará, por fin de semana –seis meetings en total–, una tanda de entrenamientos, una carrera clasificatoria y, relevándose, una carrera final de 50 minutos. Los que compitan en solitario deberán hacer una parada obligatoria en esta última manga para que no tengan ventajas.

Divertido
Los 211 caballos que entrega el Mini de serie son tan rigurosamente controlados, que de la línea de producción del John Cooper Works se han extraído los que dan exactamente esta cifra para construir los de carreras, ni un caballo más ni uno menos. Los motores –de 1,6 litros, con inyección directa y turbo– van precintados, al igual que la caja de cambio, y las centralitas se sortean, todo de cara a que la igualdad sea máxima. Dado que su peso es de 1.170 kilos, las sensaciones de aceleración son bien jugosas, y el paso de cero a cien se realiza en 6,1 segundos. Además, se perciben más bajos, siendo su par motor de 280 Nm como máximo, contando con el overboost temporal de 20 Nm extras.

Según subimos marchas, comprobamos cómo el guiado de la palanca del cambio tiene cierta holgura, la mano no sigue un camino perfectamente recto al accionarla, pero su velocidad y la precisión con que finalmente entran sí resultan exquisitas. Como el pomo, otro de esos detalles de calidad que antes anunciaba, hecho en fibra de carbono y con el logo "JCW". Ha sido reforzada, y al seguir utilizando sincros y no tener dientes rectos su suavidad es pareja a las de serie. Además, cuenta con un autoblocante tarado al 25%, que es otra de esas cosas que logran convertirlo en todo un coche de carreras, pese a que no tenga grandes evoluciones con respecto al vehículo de calle, pues este también cuenta con él, algo que no se ve mucho por los concesionarios de otras marcas.

Al llegar las curvas empieza la verdadera diversión. Y lo primero es tener tacto al acelerar a fondo para avanzar al máximo de sus posibilidades y no perder agarre. Se percibe con claridad la acción del autoblocante, que colabora a hacer su conducción emocionante, pero, a pesar de su presencia, hay que tener tacto al acelerar para no llegar al deslizamiento.

La suspensión, independiente en ambos ejes, es otra característica del coche de serie clave para que el de carreras sea apasionante, y el Mini de la Copa añade amortiguadores KW Automotive ajustables en extensión y compresión. El paso por curva es realmente rápido, y los reglajes más adecuados dan como resultado una trasera particularmente viva de reacciones, que medirá la calidad de sus conductores. Nada de ir sobre raíles, al Mini de la Challenge hay que domarlo para ir verdaderamente deprisa, haciendo contravolante adecuadamente, sobre todo en curvas medias y rápidas.

Los frenos AP con discos ventilados mantienen el ABS –con un reglaje más radical–, y los esconden llantas específicas de la Copa enfundadas en neumáticos Dunlop también desarrollados al efecto.

"En los tests que realizamos con los alemanes en Valencia, comprobamos que lo tienen todo muy probado –nos cuenta Miguel Ángel de Castro, uno de los fundadores de Drivex, organizadora del evento–, y por ello nos han aconsejado vivamente no intentar evolucionar nada. Con ello, además, el Mini español es igual que el que compite en Australia o el Reino Unido. También hemos comprobado que resulta más influyente en los resultados una conducción fina y precisa que la variación de los reglajes del coche, pues los vehículos ganadores en otros países han sido los que más fielmente reproducen las indicaciones de fábrica". Aun así, veremos qué son capaces de hacer pilotos como Víctor Sáez, Izaguirre o Navarrete –este último planea un par de carreras– cuando tomen su volante.

 

 

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