A principios de la temporada 2007, Nissan presentó su proyecto de poner a disposición de la RFEdeA un Nissan 350Z que realizara las labores de Coche 0 en el Campeonato de España de Rallyes. Marc Blázquez fue el encargado de pilotar este vehículo, acompañado a su derecha en las primeras carreras por Inma Cargol, oficial de amplia experiencia, y más tarde por Salvador Belzunces, veterano copiloto gran conocedor de todas las pruebas del Nacional.
La temporada 2007 del Nacional de Rallyes ha sido brillante en muchos aspectos, y uno de ellos, sin lugar a dudas, ha sido la aparición de los vehículos GT.
Sujetos a la reglamentación GT2 y GT3 de la FIA, el Nissan 350Z Challenge se adecúa a la primera categoría, es decir, se trata de un vehículo de Gr.N, muy próximo al coche de calle (Homologación FIA NGT005). El vehículo objeto de la prueba ha sido la misma unidad empleada por Marc Blázquez como coche 0 en el Nacional 2007, un coche laboratorio que cuenta con importantes diferencias con respecto a las nuevas unidades de la Challenge 2008. En primer lugar, y muy importante, se trata de un coche "Model Year 2006", una de las últimas unidades equipadas con el motor de 301 CV, cuyo propulsor y centralita se mantienen de serie, mientras que el de la Challenge, al ser unidades más recientes, montará el nuevo motor de la versión 2007, que, aunque mantiene la estructura del anterior, es decir, 6 cilindros dispuestos en V y 3,5 litros de cilindrada, es completamente diferente. Más del 80 % de las piezas son nuevas, y de 301 caballos de serie pasa a 313, que se convertirán en 330 con la ayuda de una nueva gestión electrónica y el trabajo realizado en filtro de aire y escape.
Otra importante mejora será la reducción de peso, puesto que de los 1.460 kilogramos del coche 0 se pasará a los 1.350 kilo del Challenge, que contará con una carrocería integral, es decir, con las barras formando parte de la carrocería, en lugar de las barras instaladas a posteriori del "0". Además, la anchura de vías se incrementa en 3 milímetros.
El Jarama, punto de encuentro
Por aquello de facilitar la logística y de que los probadores nos pudiéramos explayar a gusto, Nissan nos citó en el Circuito del Jarama para realizar la toma de contacto con el 350Z. Un escenario atípico para un coche de rallyes, pero donde pudimos extraer importantes conclusiones sobre este vehículo.
Tras un par de vueltas de copiloto con Marc, que nos ofreció varias imponentes cruzadas, estaba más claro que el agua que se trata de un vehículo de propulsión en su más estricto sentido de la palabra. En una época en la que la F1 ha renunciado a los controles de tracción, que hoy en día poseen todos los deportivos de calle, incluido el 350Z en su versión de serie, poder disfrutar de un coche "liberado" es todo un privilegio y un verdadero reto para cualquier conductor.
Grupo corto y relación cerrada
El kit de preparación del Nissan 350Z de la Challenge es muy completo. Para llevarlo a cabo, y tras realizar los primeros pasos con varios mecánicos de su confianza, Nissan ha suscrito un acuerdo de colaboración con el equipo RCA (empresa dirigida por Pep Castañé), involucrada tanto en el Campeonato de España de GT como en el mundo de los rallyes –recordad la época de Castañé con Bassas, o la más reciente con Flavio Alonso y su Ibiza 4x4 Proto–.
Además de mejorar el rendimiento del motor, mecánicamente se han introducido numerosas mejoras. Se ha sustituido el embrague por uno cerámico en seco de la firma Sachs; también, sobre la carcasa de la caja de cambios de serie se ha colocado una nueva piñonería, con relaciones más cortas y cerradas, con lo que, por ejemplo, se ha colocado como sexta el desarrollo de la quinta velocidad, y a partir de ahí se ha realizado un nuevo escalonamiento. Igualmente, se ha montado un grupo final más corto, con lo que el 350Z Challenge tiene una velocidad máxima aproximada de 190 km/h. Los palieres, reforzados, son de la firma Hewland. En cuanto al autoblocante, de deslizamiento limitado, ha sido tarado al 70% en esta unidad.
El conjunto suspensión/frenos es muy similar al de serie, aunque con algunas modificaciones. Y es que el coche de serie monta un sistema de suspensión de doble brazo, totalmente independiente, tanto delante como detrás, colocándose, eso sí, unos amortiguadores y muelles de la firma Proflex. Por lo que respecta a los frenos, el esquema es muy diferente al de serie, con un kit AP Racing en el tren delantero (pinzas de 6 pistones con discos ventilados de 362 mm y pastillas Ferodo Racing, y los frenos traseros potenciados con el montaje de las pinzas y discos que lleva el coche de serie delante (pinzas brembo de 2 pistones con discos ventilados de 322 mm y pastillas Ferodo Racing), algo que no tenía el coche 0, puesto que llevaba los frenos traseros estándar.
También se ha incorporado un freno de mano hidráulico con un mando vertical situado a la izquierda de la palanca de cambios. En cuanto al tema de los neumáticos, el 350Z Challenge monta BFGoodrich en medida 225/45 R18 en los dos trenes, la misma medida en anchura que el coche de serie en el tren delantero, mientras que el de calle monta gomas más anchas detrás. Nissan ha optado por "cuadrar" el coche para facilitar la logística de los equipos participantes. Como Koji con Mazinger Z. Muchos de vosotros, como yo, habréis crecido viendo los capítulos de la serie Mazinger Z, aquel robot creado por el doctor Kabuto que, tras morir éste, asesinado por el dóctor Hell (infierno), fue manejado por su nieto Koji, quien fue controlando progresivamente las infinitas posibilidades de Mazinger Z para luchar contra el mal, como aquellos famosos: "¡Puños fuera!"
Así que, como Koji cuando se puso a los mandos de Mazinger Z, por primera vez, me encontré instalado en el puesto de conducción del Nissan 350Z de Marc Blázquez. A mi derecha estaba Salvador Belzunces. La posición de conducción es muy correcta, y ante mí se encontraba el tablero de mandos, totalmente de serie, que en la versión Challenge contará con un display digital de competición.
Muy divertido
Al poseer una caja de cambios de serie, los primeros metros son muy asequibles para cualquier conductor, incluso arrancar desde parado, puesto que el tacto del embrague cerámico no es demasiado agresivo. El 350Z invita a conducir como si se tratara de un coche de calle de grandes prestaciones; un detalle, el de llevar un coche cien por cien de carreras, que no se debe olvidar a la hora de afrontar los virajes más lentos del circuito, puesto que, ya sea en segunda velocidad, o incluso en tercera, hay que tener claro cómo dosificar la presión del acelerador. La ausencia de controles de tracción marca claramente el tipo de conducción.
Frente a un tracción delantera, este coche requiere un tipo de conducción distinta, necesitando una mayor planificación de la entrada a las curvas. Incluso parándolo antes, para poder tener muy clara la salida (con el coche lo más recto posible), para dar gas a fondo y que los 300 caballos de potencia, muy progresivos por otro lado en esta unidad, te catapulten rápidamente de una curva a otra. Aun así, el paso por curva es impresionante. Sí que acusamos y ya nos habían avisado, dado que se trata de un coche laboratorio –con una centralita de serie y los elementos de transmisión de carreras–, de que al realizar reducciones, sobre todo de tercera a segunda velocidad, tuviéramos la precaución de realizar el punta tacón para mantener un régimen de motor adecuado, puesto que, de lo contrario, la caída de vueltas haría que la trasera se descolocara al reducir si el coche no estaba recto.
Si bien ese punto logramos superarlo, lo que sí notamos fue que el coche podría ser más ágil, al menos más fácil de conducir, si se modificara la dirección, ahora de serie, muy desmultiplicada, con casi tres vueltas de volante de tope a tope, que hacía que en los derrapajes más acusados nos faltaran manos para poner el coche de nuevo recto al contravolantear. Un aspecto que ya habían visto los responsables de la Challenge y que seguramente será mejorado en el kit, según nos confirmó Marc Nadal, ingeniero de RCA y responsable del desarrollo de este coche.
En conclusión, el 350Z es un excelente exponente de la nueva categoría de GT, una división que ha permitido la llegada de espectaculares vehículos a las pruebas de carretera españolas, coches llamativos, de propulsión, entre los que este Nissan, gracias a la creación de la Challenge, se hará un importante hueco.