Además de una necesidad para proporcionar movilidad a sus usuarios, en muchas ocasiones los coches se han convertido en verdaderos caprichos para sus propietarios. Por ese motivo, el mercado está repleto de modelos que intentan aunar en un mismo concepto diferentes posibilidades de utilización.
El Nissan Micra C+C es un perfecto ejemplo de ello: es utilitario, es práctico, es deportivo y además, es descapotable. ¿Qué más se puede pedir? ¡pues que haga buen tiempo! Consciente de mi particular devoción por los cabrio, Nacho Gabari, redactor jefe de producto de la revista, confió en mí la prueba de este Nissan, sabedor de que hiciera la temperatura que hiciera en el exterior sacaría a relucir mi carácter de chicarrón del norte e iba a descapotarlo, aunque los rigores del mes de diciembre confieso que me dieron un poco de respeto.
Bromas aparte, el Nissan Micra C+C es un coche que no pasa desapercibido y que, dada su originalidad (aunque el creador de esta categoría sea el 206), hace que la gente se vuelva al verlo pasar por la calle. Y es que el Micra, desde su primera versión nacida a principios de los noventa hasta la actual, siempre ha llamado la atención por poseer unas líneas definidas con cierto aire retro. Si ese diseño peculiar ya existía en la berlina, en el C+C todavía se ha acentudado más.
Más largo y bajo que el Micra convencional, el C+C se diferencia de sus hermanos sobre todo por su parte trasera, totalmente reformada. Es esa longitud añadida al final del coche la que proporciona el espacio extra necesario para almacenar el techo duro detrás de los dos asientos traseros. El mecanismo del techo, electrohidráulico, ha sido concebido por el especialista alemán Karmann. El techo duro, que cuenta con la particularidad de poseer su parte superior de cristal como el Mégane CC, tan sólo necesita 22 segundos para plegarse: se abre de atrás hacia adelante cuando se baja el techo, permitiendo guardar el equipaje en el maletero trasero de modo convencional. Como en los últimos modelos presentados sobre este concepto, para descapotarlo no hace falta más que apretar el correspondiente botón de la consola central, ya que no son necesarios los hasta ahora habituales pasadores sobre el parabrisas que bloqueaban el techo.
2+2 y gran maletero.
Lo del maletero es espectacular. Si bien con el techo bajado el área para el equipaje es de 255 litros, cuando el techo está subido cuenta con la impresionante cifra de 457 litros de capacidad. Como en los Peugeot, para que la carga del maletero no choque con el techo cuando está plegado, se debe ajustar una bandeja retráctil con un pestillo que, si no está colocado, no deja descapotar el coche.
En cuanto al espacio interior para sus ocupantes, el Micra C+C es un 2+2, puesto que cuenta con dos pequeñas plazas traseras aptas para niños o para adultos en cortos desplazamientos, que nos pueden sacar de algún apuro en un momento dado, pero en ese sentido el Micra está un tanto limitado por su tamaño. La anchura de las plazas delanteras no es muy grande, y eso crea dificultades por ejemplo a la hora de regular el asiento, puesto que la rueda de ajuste se encuentra entre éste y la puerta, muy poco accesible por tanto. De igual manera, los respaldos son bastante anchos, ocupando prácticamente todo el habitáculo con lo que si, por ejemplo, se desea colocar cualquier cosa, un abrigo, una bolsa... en los asientos traseros, es necesario echar hacia delante el respaldo de uno de los asientos. Y ésa es otra, el acceso a las plazas traseras, lógicamente, es justo por la propia configuración del coche, pero lo que todavía no entendemos es cómo los asientos no poseen memoria longitudinal y, tras colocarse alguien detrás, hay que volver a ajustar la distancia del asiento. Nos consolamos porque todavía hay en el mercado otros coches en los que incluso la falta de memoria de los asientos nos obliga a volver a regular el respaldo. Ver para creer.
Con el motor del 160 SR.
El Micra C+C está disponible con dos motorizaciones diferentes: un 1.4 de 88 caballos de potencia y el 1.6 de 110; la unidad probada contaba con este último motor, precisamente el que lleva el deportivo Micra 160 SR. Si en el modelo más racing de la gama se comportaba sensacionalmente, aquí funciona de igual manera, es decir, proporcionado bajos y medios suficientes, y despegando a partir de 4.000 vueltas, momento en el cual tanto el empuje como el sonido característico de los motores 1,6 litros “molinillo” nos invitan a realizar una conducción deportiva.
En cuanto a su comportamiento, el C+C cumple perfectamente con las expectativas que uno se plantea al verlo. Si bien su empaque con las llantas de 16 pulgadas y su marcado diseño de carácter deportivo nos podrían hacer pensar que se trata de un coche casi de carreras, el hecho de ser un modelo descapotable nos devuelve a la realidad y, aunque se trata de un coche muy estable y divertido gracias a un tren trasero bastante juguetón, las suspensiones proporcionan más balanceo que el que le exigiríamos, por ejemplo, al 160 SR.
En definitiva, que se trata de un coche idóneo para matar varios pájaros de un tiro, como son disponer de un descapotable, un deportivo y un vehículo pequeño para poder circular cómodamente por ciudad. Todo ello desembolsando únicamente 19.000 euros por la versión probada, una cifra justificable teniendo en cuenta todo lo que se ofrece en el paquete. ¡Todavía llegáis para pedírselo a los Reyes Magos!