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Pruebas

Peugeot 308 2.0 HDi Premium

30/10/2007

Gustavo RODRÍGUEZ / Fotos: Jorge BRICHETTE

Peugeot 308 2.0 HDi Premium

El nuevo Peugeot 308 es fiel a la actual tendencia de los vehículos compactos, es decir, modelos espaciosos en los que prima la funcionalidad y el equipamiento por encima de otros apartados.

La verdad es que cuesta diferenciar a primera vista un 307 de un 308, o incluso de un 207. Estéticamente, todos ellos son muy similares, un aspecto buscado adrede. Pero la similitud del 308 respecto a su predecesor va más allá de un parecido estético. Mecánicamente es muy similar. Por ejemplo, las suspensiones presentan el mismo diseño, las dimensiones son similares y la distancia entre ejes es exactamente la misma.

Prácticamente estaríamos hablando de una evolución del 307 en la que se ha mejorado la rigidez torsional (un 10%), la calidad de rodadura, el aislamiento acústico, la calidad de los materiales, la capacidad del maletero, el equipamiento y la ergonomía interior. Es decir, una línea continuista, pero mejorando notablemente el producto en cuestión.

Buen rendimiento y bajo consumo
Por motor, nos parece una de las versiones más interesantes de la gama, junto a su relación equipamiento/precio. El 2.0 HDi de 136 CV es un propulsor agradable de utilizar y no demasiado ruidoso. Por debajo de 2.000 rpm hace gala de una respuesta bastante respetable, respondiendo con fuerza y progresividad hasta las 4.000 vueltas.

El corazón de nuestro 308 es incansable. Una vez en la carretera se muestra como un coche muy silencioso y exento de molestas vibraciones. Es un magnífico rodador que nos permite realizar largos desplazamientos con un nivel de confort elevadísimo.

El DW10B –código interno con el que se etiqueta a este motor– está acoplado a una caja de cambios manual de 6 velocidades que muestra un tacto algo duro y áspero (es probable que se suavice con los kilómetros), pero, aun así, transmite precisión y agilidad en su manejo.

El consumo de combustible es sumamente ajustado. Gracias a un buen coeficiente Cx de 0,29 y a un motor que destaca por ser muy ahorrador, podemos conseguir con facilidad medias por debajo de los 6 litros en carretera.

Plataforma evolucionada
Mantiene el mismo diseño de suspensiones. Delante, con un tren delantero pseudo McPherson, y una traviesa deformable con dos brazos en el eje trasero. Los amortiguadores hidráulicos de válvulas presurizadas a 3 bares están diseñados y fabricados por Peugeot, con la intención de encontrar una mejor puesta a punto del bastidor. Todo ello hace que en cuanto a estabilidad consiga un resultado muy bueno y que en curva o apoyo pronunciado la trayectoria sea tremendamente válida.

Por lo que respecta a su dinamismo en carretera, si lo comparamos con el 307, tiene una suspensión más firme y un balanceo mucho más contenido. Gracias a un controlado subviraje y a una trasera que se encuentra bastante sujeta al asfalto, resulta un coche fácil de conducir y hasta ágil si sabes jugar con estos aspectos.

El nuevo 308 tiene un comportamiento más "deportivo" que el de su predecesor. Es más rápido de reacciones y cuenta con unas suspensiones que le permiten guardar un excelente equilibrio entre eficacia y confort. Nuevamente tenemos que felicitar a Peugeot por el formidable trabajo realizado en el bastidor.

En ciudad, es un vehículo muy fácil de conducir, ya que cuenta con una dirección muy rápida, una carrocería con bastante superficie acristalada y un puesto de conducción que nos permite adquirir una posición sobreelevada, para poder controlar mucho mejor las dimensiones de la carrocería.

Más equipado, funcional y ergonómico
La habitabilidad interior es prácticamente idéntica, incluso el 307 es 12 mm más alto. A nivel de equipamiento y funcionalidad, el 308 presenta un buen número de mejoras, como el techo panorámico –de serie en el acabado Premium–, que abarca la casi totalidad del mismo.

Los asientos son ahora mucho más ergonómicos, recogen mejor el cuerpo y el mullido es algo más duro. Y ya que hablamos de ergonomía, debemos destacar la nueva posición de la palanca de cambios, que ahora cuenta con una sobreelevación de seis centímetros, y del freno de mano, que en el 308 ocupa menos espacio, estando ahora más a mano, por si acaso tus extremidades son más cortas. También podemos hablar de un coche práctico, ya que los compartimentos que presenta el interior están bien organizados y cuentan con una capacidad óptima. La guantera, muy generosa, además puede refrigerarse y tiene conexión para MP3.

El maletero es más capaz, con ocho litros más que antes; no es mucho, pero ayuda. La bandeja presenta un práctico hueco en el que se pueden almacenar mapas, un paraguas o una raqueta de tenis.

También mejora la climatización, ahora mucho más potente y con un caudal de aire mejor distribuido gracias a los cinco aireadores delanteros y a los dos traseros. Además, tal y como ocurre en el Citroën C4, el 308 se apunta a la moda de los perfumes, incorporando seis fragancias intercambiables que se sitúan en la tobera central del salpicadero.

A nivel de equipamiento, destaca el sistema de Alerta de Cambio Involuntario de Carril (AFIL), los faros bixenón direccionales, los nueve airbags y el sistema telemático RT4, que engloba las funciones del equipo de sonido, el teléfono y la navegación y que presenta un servicio de asistencia y de urgencia que localiza el vehículo en caso de accidente o avería.

 

 

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