Pintado con el exclusivo color amarillo Sirius, con una decoración que hace referencia al Campeonato del Mundo de Fórmula 1, este Clio es la culminación de las versiones deportivas del utilitario francés, tanto por su aspecto como por sus cualidades dinámicas, potenciadas por la división Renault Sport Technologies sobre la base del chasis Cup del Clio Renault Sport.
Sin necesidad de acudir a un kit aerodinámico de fibra de carbono que Renault ofrece para este modelo, compuesto por un enorme alerón posterior, un faldón delantero aerodinámico, estribos laterales, un remate inferior en el parachoques trasero, además de una distinta salida de escape, el Clio Renault F1 Team R27 llama la atención por las ruedas BeBop de 17 pulgadas de color antracita que dejan ver las pinzas de freno Brembo de color rojo (las delanteras, con cuatro pistones) y por su exclusiva decoración. En el interior, lo más aparente es la adopción de unos asientos Recaro de competición que incluyen airbags en sus flancos laterales y que rematan el ambiente deportivo que se respira en él junto con la placa que indica el número de serie del coche y que supone un plus de exclusividad.
El motor es exactamente el mismo que el del Clio Renault Sport, de dos litros y con culata de 16 válvulas, con una potencia de 200 CV –100 CV al litro– y un par motor de 215 Nm, asociado a un cambio manual de seis velocidades muy cerrado. Baste sólo indicar que el desarrollo básico en sexta a 1.000 vueltas es de sólo 30,5 km/h. Es un motor de excelente rendimiento, sobre todo en la parte alta del cuentavueltas, lo que indica su talante deportivo, que procura al Clio unas prestaciones de excepción con un consumo de gasolina muy ajustado y que funciona como un reloj con un sonido que también sugiere deportividad.
Reglajes extremos
Para lograr la mayor eficacia en su comportamiento, el chasis de esta versión especial ha sido modificado en sus reglajes. La distancia respecto al suelo de la carrocería se ha reducido en siete milímetros, lo que ha permitido bajar el centro de gravedad del coche y hacer que su paso por curva sea más rápido –se estima en 0,2 segundos respecto al Clio Renault Sport–, efecto al que contribuyen también de forma decisiva los nuevos reglajes de los amortiguadores –un 10% más duros– y la diferente rigidez que se le ha dado a los muelles; los delanteros son un 27% más rígidos que los del Clio Renault Sport, y los traseros, un 30%.
Si a esta adecuación extrema de la suspensión le añadimos un sistema de frenos que es el mismo que lleva el Mégane Renault Sport, nos encontramos con que el Clio F1 Team R-27 es un coche con vocación deportiva pura, como lo puso de manifiesto en la toma de contacto que tuvimos con él en el autódromo portugués de Braga.
Mostró un rapidísimo paso por curva y un comportamiento que nos pareció de una progresividad encomiable, con un eje trasero que colaboró en todo momento con el delantero para lograr el mejor equilibrio y la mayor estabilidad. Aunque el coche está dotado de control de estabilidad desconectable, con él conectado y exagerando la conducción en las curvas más cerradas del trazado no interfirió nunca en su conducción.