Qué buen sabor de boca te deja el nuevo Laguna cuando lo pruebas. Da igual las preferencias y los gustos que tenga uno a la hora de valorar un coche. El Renault Laguna es uno de esos automóviles que deja huella y que te planteas como una futura compra, porque es un coche que reúne un buen número de virtudes, como bien hemos destacado en la entradilla inicial.
Con el nuevo Laguna la vida es mucho más cómoda. Como en otros modelos de la gama Renault, no tenemos que preocuparnos en sacar la llave para abrir la puerta o arrancarlo. Simplemente con llevar la tarjeta manos libres en nuestro bolsillo, la berlina francesa nos da la bienvenida al instante, desactivando automáticamente el cierre centralizado. Para encender el motor, lo único que tenemos que hacer es pulsar un simple botón, sin más.
Tiene un diseño moderno, que nos recuerda a las claras que estamos en un coche del siglo XXI. Todos los mandos son sumamente accesibles y están diseñados para adaptarte al momento y poder localizar cada botón de forma intuitiva. La calidad de los materiales de su interior ya se sitúa entre las mejores, incluso igualando a las marcas Premium alemanas.
Además de todo esto, es un coche avanzado, ya que no nos van a faltar sensores de iluminación, lluvia y aparcamiento, reguladores de velocidad o un freno de estacionamiento eléctrico.
Motor turbo y cambio automático
La versión que analizamos equipaba la motorización 2 litros turbo 16V de 170 CV, denominada internamente como F4Rt. Es uno de los mejores motores que tiene Renault en estos momentos y su funcionamiento es plenamente satisfactorio, ya que vamos a tener la respuesta deseada a cualquier régimen. Por otra parte, la entrega de potencia se produce de una forma bastante suave y progresiva, tanto, que en ocasiones da la impresión que estamos tratando con una mecánica atmosférica.
Este motor F4Rt tan sólo se puede adquirir con la caja de cambios proactiva de seis velocidades (AJ0); está desarrollada conjuntamente con el socio japonés Jatco. Se trata de un cambio con lógica autoadaptativa que ajusta el manejo en función del estilo de conducción. Renault ha querido que prime por encima de todo la suavidad al cambiar de marcha, gracias al resbalamiento controlado del convertidor.
Es un cambio correcto en líneas generales, que está destinado a un tipo de conductores que valoran la suavidad de marcha por encima del dinamismo y la rapidez. El consumo medio de combustible ronda los 10 litros en condiciones normales, realizando un uso combinado en carretera y ciudad.
Dinámicamente, la configuración del chasis y su comportamiento son sencillamente ejemplares, si tenemos en cuenta que el Laguna no tiene, como es lógico, las suspensiones de un deportivo. El paso por curva rápida se puede realizar al límite con total confianza, ya que el control de estabilidad (perfectamente tarado) y su tren trasero se encargan de obtener una neutralidad excepcional.
Por si esto fuera poco, es un coche que transmite una seguridad sobresaliente, que te permite ir muy rápido sin exigir grandes dotes al volante.