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Pruebas

Renault Mégane F1 Team R26

24/04/2007

Luis Ezcurra / Fotos: Claudio Luna

Renault Mégane F1 Team R26

Aprovechando el tirón de sus todavía frescos éxitos en Fórmula 1, Renault nos deleita con una nueva serie limitada de su compacto estrella. Con la base de la versión Sport, este Mégane F1 Team R26 se sitúa un punto por encima en cuanto a radicalidad, aunque sigue siendo válido para el día a día.

No son sólo cuatro pegatinas y un color exclusivo lo que guarda este Mégane F1. Detrás de esta singular carrocería se esconden muchos éxitos, muchas ilusiones y una visión de marketing francamente buena, al aprovechar el tirón publicitario de la marca del rombo. En buena parte gracias a los éxitos conseguidos en la competitiva Fórmula 1 el pasado año, hemos podido ponernos a los mandos de una de las codiciadas unidades que se fabricarán del Renault Mégane F1 Team R26.

Sin duda, estamos ante una vuelta de tuerca más, sobre todo en materia de chasis. El propulsor, sin embargo, permanece prácticamente inalterado en esta ocasión y ofrece 230 CV, cinco más que los de origen.

Vísteme despacio que tengo prisa
Efectivamente, y como no podía ser de otra manera, el exterior se ha visto modificado en alguno de sus puntos para ser distinguido al instante.

El color "amarillo racing" es exclusivo en esta versión y nos recuerda mucho al que viste a los monoplazas de la escudería. En él, encontramos las típicas inserciones de "F1 Team" en los laterales y en la parte trasera.

Unas llantas en aluminio de 18 pulgadas y de color negro ponen el toque más racing a este atrevido conjunto.

Sin embargo, para nuestro gusto, unos paragolpes de diferente diseño o unas aletas ensanchadas hubieran dado mucha más distinción; algo que los poseedores de esta limitada versión, casi de coleccionista, hubieran agradecido con gusto. En el interior, más de lo mismo. Unos asientos Recaro, tipo bacquet, tapizados en cuero y alcántara y las correspondientes placas con nuestro número de unidad. Para que quede bien claro que somos diferentes.

Suave en la ejecución
Si algo ha caracterizado al Mégane Sport siempre que nos hemos subido en él, e incluso cuando lo hemos comparado con algunos de sus rivales, es sin duda lo rápido que se puede ir con mucha menos carga de trabajo por parte del conductor. Esto lo achacamos a un excelente chasis que permite absolutamente todo. En esta versión, toda la parte ciclo del coche se ha visto profundamente revisada, es decir, donde amortiguadores, muelles y barras estabilizadoras han sufrido cambios para conseguir un comportamiento un poco más racing. Eso sí, a costa de comodidad.

Ahora la suspensión se siente bastante más dura, y en firmes irregulares puede llegar a resultar algo incómodo.

Pero, sin duda, la novedad más destacable de esta versión limitada es la inclusión de un diferencial autoblocante en el tren delantero. Aunque su puesta a punto es un tanto light, se deja sentir sobre todo en las aceleraciones en marchas cortas, donde transmitir al asfalto todo el tremendo par del 2 litros turbo sería una tarea complicada.

Así, el nuevo Mégane F1 Team R26 ha perdido un poco de esa inocencia de la versión normal de la que provenía, transformándola en un sabor racing digno de modelos de otras épocas. El "San ESP", que de tantos apuros nos ha sacado a todos, es ahora desconectable para que no haya ningún "quemao" a disgusto, y además da más margen antes de entrar.

Un soberbio propulsor
El motor que equipa es exactamente el mismo que el del Mégane Sport, aunque gana 5 caballos más gracias a un ajuste de la centralita electrónica.

Se trata del complemento perfecto a un excelente chasis. El dos litros turbo de 230 CV empuja como un demonio desde muy abajo y apenas decae hasta las 6.000 vueltas. Es un motor muy lleno en todo su abanico de revoluciones, pero es a partir de unas 3.000 vueltas donde desata toda su furia, y gracias al nuevo diferencial autoblocante sale de los virajes como un disparo; hace falta algo de manos para acostumbrarse al principio. La reacción al dar gas en la salida de la curva cambia. En un tracción delantera, estamos acostumbrados a que al dar gas el comportamiento sea subvirador. Con el autoblocante, al acelerar, el Mégane se retuerce y empieza a traccionar dibujando la curva sin apenas subviraje.

Está claro que si lo que buscas es un coche rápido con el que poder circular todos los días, esta versión del Mégane no es la más apropiada, para eso tenemos la versión Sport con el mismo motor. Sin embargo, si eres uno de esos que van todo el día con el cuchillo entre los dientes y te gustan las sensaciones fuertes, éste es tu coche.

Así que, no lo dudes, acude rápido al concesionario y pide tu unidad; cada vez quedan menos.

 

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