viernes, 05 de diciembre de 2008 Buscar

Pruebas

Los balanceos de la carrocería limitan el tacto deportivo. La decoración de la foto es opcional, y existen tres diferentes.

24/07/2007

Rafa J. CID / Fotos: Jorge BRICHETTE

Renault Twingo GT

El Renault Twingo olvida que fue un precursor y se encauza en la marea de utilitarios de pequeño tamaño sin estridencias. Y entre ellos sigue triunfando por su gran espacio interior, variedad de equipamiento y amplitud de motores.

Mis coches preferidos son la Porsche y la Twingo –me decía un amigo francés hace casi 15 años–, el primero para el placer y el segundo para todos los días". Efectivamente, la llegada del Twingo al mercado, hace todo ese tiempo, supuso una conmoción: algunos vieron en él al coche más feo del mundo, y se quedaron ahí. Los coches monovolumen acababan de llegar, y aplicarle esa receta a la carrocería de un coche pequeño resultó poco estético.

Sin embargo, gente como mi querido amigo vieron al pionero que era el Twingo, al revolucionario, al coche que el pasado año 2006 fue todavía uno de los más vendidos en Francia. Gracias a su carrocería contaba con el espacio interior de coches de categoría superior y, merced a sus asientos traseros movibles, podía ofrecer un hueco para las piernas similar… ¡al de un Laguna! Y todo en 3,5 metros. Si queríamos maletero, bastaba con devolver los asientos a su posición más adelantada. Irrepetible, barato, amplio y con un probado motor gasolina fue durante muchos años una de las opciones más racionales para la ciudad, porque apenas tenía competidores. Sin lugar a dudas, el Twingo fue a la urbe lo que un Lancia Delta a los rallyes.

Para consuelo de los que sólo se fijaban en el exterior, su nueva imagen es completamente distinta a la inicial, más impersonal, y ahora en poco se diferencia de modelos como el Citroen C2, el Kia Picanto o el Peugeot 107, que son algunos de sus ahora numerosos competidores. Y esos asientos de los que hablábamos se ofrecen ahora en opción, por 400 euros. Sin embargo, sus características comerciales le siguen poniendo como uno de los más interesantes: no es el más barato en términos absolutos, pero teniendo en cuenta su equipamiento y su calidad, resulta uno de los que hay que tener en cuenta en primer lugar.

La versión GT que hemos probado cuenta con un diseño específico, que se diferencia exteriormente por un spoiler con las siglas "GT", protecciones laterales del color de la carrocería, ruedas de 15 pulgadas en aluminio, alerón deportivo, cola de escape cromada y coquillas de los espejos retrovisores exteriores en gris satinado. Dentro, además del volante y la palanca de cambio de marchas en cuero, la parte baja del vano de puerta lleva la rotulación "GT". Este nivel de equipamiento se completa en el interior con un dispositivo de climatización manual, radio CD de 80 watios y toma de radio RCA.

Dentro, todos los plásticos son de tacto duro, y se percibe un enorme salto entre la calidad de este modelo y la de su hermano mayor, el Clio, aunque tienen muchas cosas en común. Pero, en general, el Twingo cuenta con un diseño más atractivo que la mayor parte de sus rivales, y un nivel de acabado también ligeramente superior. Apenas hay asideros, lo que nos ha parecido curioso, pero sí muchos huecos para dejar objetos por todas partes.

La ganancia de 17 centímetros de longitud se ha utilizado para seguir ganando espacio. Así, el maletero, incluso fijo, tiene una capacidad de 230 litros y sigue dejando mucho sitio para que cuatro ocupantes viajen tranquilamente en él. Aun así, son recomendables los citados asientos opcionales para disfrutar de más espacio todavía.

Motor turbo
El motor 1.2 de 1.149 cc y 101 CV, turboalimentado, resulta ideal para este modelo. Tiene mucho par motor, 145 Nm –el propio de un motor de 1,5 litros– e incluye la función overpower, con la que puede obtener un incremento temporal de potencia en 2ª, 3ª y 4ª velocidad, por encima de 4.500 rpm, es decir, una potencia de 5 caballos y un par de 6 Nm adicionales.

Manteniendo a raya los consumos, que no bajan de 5,9 litros como media oficial, logra que el Twingo alcance los 189 km/h y pase de cero a cien en 9,8 segundos, o sea, que se mueva de forma bastante dinámica, a lo que colabora definitivamente su bajo peso, sólo 1.055 kilos. Sin duda, es divertido callejear a sus mandos.

Su elevado ruido es la única pega que podemos ponerle pero, de nuevo, resulta incluso moderado frente a sus rivales, en general todavía peor insonorizados.

Dinámica de ciudad, confort de carretera
La versión GT que hemos probado incluye algunos retoques en las suspensiones para hacerlo más ágil, como los nuevos brazos de las mismas. Además, las filtraciones superiores del conjunto muelle-amortiguador son más firmes y goza de un reglaje específico de la dirección asistida.

Así preparado, el Twingo es ágil y divertido, pero no preciso. Los generosos balanceos de la carrocería en las curvas no le hacen apasionante en conducción deportiva, aunque por potencia y efectividad podría cumplir mínimamente con los requisitos necesarios. Sin duda, todavía no ha pasado por las manos de Renault Sport. A cambio, resulta confortable en largos viajes y también, cómo no, para el día a día, porque, con sus 101 caballos y este chasis, al Twingo se lo puede llevar uno hasta a Australia; no le tiene ningún miedo a la carretera.

Llegados a este punto tenemos que decir que, aunque éste no es un chasis que enamore, vuelve a colocarse entre los más interesantes de se categoría. A pesar de los defectos comentados, el resto de contrincantes se balancean casi lo mismo y ofrecen menos calidad de rodadura. De nuevo hay, como en casi todo, mucha diferencia con el Clio, pero el andar del Twingo es de los que más se parecen a los de la categoría superior, como el del Kia Picanto.

Precio y equipamiento
El GT no tiene un equipamiento de serie muy diferente al resto de versiones –añade poco más que llantas de aleación y radio–, pero sí cuenta con una lista de opcionales mucho mayor, y esta lista es muy superior a lo que suele ofrecer la competencia. Es recomendable el sensor de faros y limpiaparabrisas, que se ofrecen por 260 euros junto al regulador de velocidad, o el aire acondicionado, que cuesta 1.000. Eso sí, si vamos sumando, quizá sea interesante acudir a un Clio por un poco más. Como hemos comentado a lo largo de este artículo, sus diferencias de calidad son destacables en todos los apartados, mientras que entre un Clio y un Mégane es el tamaño, y poco más, lo que les diferencia.

 

Sites de Grupo Zeta