Pruebas
14/03/2006
Rafa J. CID. / Fotos: Jorge BRICHETTE y Claudio LUNA
SKODA OCTAVIA RS
El clasicismo y la pulcritud del Octavia adquieren un toque deportivo gracias al motor 2.0 de 200 caballos que llega directamente del Golf GTI. Pero este modelo, aunque dinámico y potente, no olvida el cuidado por los pasajeros ni las buenas maneras.
14/03/06
Entre el deportivo puro y el coche potente pero burgués hay un término medio: el Skoda Octavia RS. Y la práctica totalidad de las evoluciones que presenta frente al resto de sus hermanos de gama van encaminadas a mantenerlo en ese lugar, es decir, el de la deportividad moderada.
Con ello, aunque no llegue a apasionar a los más adictos a las curvas, desde luego no les defraudará, y con su moderación resulta perfectamente válido para utilizarlo todos los días con comodidad y suavidad. Si a todo ello unimos un precio interesante, el resultado es un modelo muy polivalente y grande, divertido de conducir y también práctico, que brilla con luz propia.
Diferenciado.
El comentado planteamiento general del vehículo se percibe ya en su figura, en la que hay cambios que anuncian más dinamismo, aunque comedidos. De esta forma son nuevos tanto las defensas como las llantas de 17 pulgadas de serie, el alerón posterior o el doble tubo de escape.
Llaman también la atención las pinzas de freno, en color verde y a la vista, a la vez que el logotipo RS, situado estratégicamente en varios puntos, desde la parrilla frontal hasta los asientos.
Estos, nuevos y de tipo deportivo, cobran protagonismo en la cabina, diferente por más motivos: el techo está ahora tapizado en negro –lo que aporta mucha elegancia, no reñida con el talante general– y el salpicadero y sus adyacentes adquieren diversas inserciones en símil aluminio. También han sido específicamente pensados para el RS el volante de tres radios, la palanca de cambios en cuero y los pedales, con cubierta de metal. Por tanto, nuestro protagonista se distingue, pero casi sin llamar la atención.
Turbo e inyección directa.
El motor del RS es el primero del mercado de inyección directa al que ha sido asociado un turbocompresor. Ya lo conocemos gracias al Golf GTI, al que también da vida: 2.0 litros de cilindrada y 200 CV a 5.100 vueltas. Gracias a ambas cosas, es capaz de entregar todo su par motor de forma constante desde las 1.800 hasta las 5.000 revoluciones por minuto, lo que da una idea de su elasticidad y agrado de conducción. En la práctica resulta tremendamente suave y ordenado en la entrega de la potencia, lo que le hace parecer menos poderoso. Además, el turbo apenas se percibe, de forma que casi no existe un punto de inflexión en el que notemos “patada”. Esto es lo que se vive dentro del habitáculo cuando empezamos a rodar, a lo que colabora la buena insonorización. Pero las cifras cantan, y el paso de cero a cien se produce en 7,6 segundos, que es bien poco. Según la aguja escala el cuentavueltas notamos que la potencia aumenta, de forma que es más allá de las 3.500 donde verdaderamente brilla.
Pero, aclaro, sus bajos no están nada mal, simplemente la suavidad general le resta nervio. También colabora a partir de tal régimen el sonido del motor, que se deja notar sin molestar: ha sido muy bien trabajado, y su llegada se agradece. Ha sido unido a una caja de cambios manual de seis marchas que entrega la potencia a las ruedas delanteras, las cuales apenas pierden tracción en ningún momento.
Chasis en su punto.
La carrocería de los RS ha recibido refuerzos para incrementar su rigidez torsional, y su altura al suelo es ahora 12 milímetros menor. Tanto los amortiguadores como los muelles han sido modificados y son más firmes. Mientras, los frenos también han crecido para adecuarse a las nuevas y más exigentes necesidades. Todo ello se suma al ya de por sí excelente esquema de la suspensión, independiente en los dos ejes. El resultado es un chasis ágil, noble, muy fácil de llevar y con la dureza justa para que brille en las curvas sin que perjudique al confort. El conductor percibe con bastante claridad las respuestas del coche a sus acciones, como ocurre en muchos Seat y en pocos Audi o Volkswagen. Ése es el precio que pagan porque su refinamiento es ligeramente superior, y con él las sensaciones se van perdiendo. Por ello es fácil ir poco a poco acercándose a los límites del RS, a lo que colaboran sus reacciones, siempre predecibles y fáciles.
El vehículo se disfruta a lo grande en carretera virada. La potencia es más que suficiente, y las curvas se atraviesan con precisión, un subviraje natural y nulo sobreviraje. Más firmeza y ajustes más agresivos mejorarían la respuesta, pero supondrían menos confort.
Éste permanece elevado, de forma que, tras la acción, no hay problema en llevar a toda la familia a bordo, suegra incluida. Además, para el día a día el motor es comedido en su gasto de combustible, siendo su media de 7,7 litros cada cien kilómetros.
En definitiva, un coche realmente completo y recomendable, deportivo sin pasarse, amplio y práctico.
BIEN
- Precio
- Equipamiento
- Tamaño
MAL
- Tirador del portón
- Anchura
- Estética continuista
VALORACIÓN
8,3